AUNQUE NO existen encuestas que se acerquen a la realidad ni resultados oficiales que determinen quién ganaría la gubernatura de Veracruz si las elecciones fueran mañana, ya que la actual administración estatal encabezada por la gobernadora Rocío Nahle inició su periodo en diciembre de 2024, y el próximo proceso electoral para renovar el Poder Ejecutivo del estado no se celebrará sino hasta el año 2030, hay, sin embargo, proyecciones que corresponden, únicamente, a análisis, conjeturas políticas o proyecciones tempranas de medios y analistas locales respecto al posicionamiento de ciertas figuras dentro de sus respectivos partidos políticos. En ese sentido, de Ricardo Ahued, algunos analistas políticos sostienen que el actual Secretario de Gobierno se perfila en una posición de gran influencia de cara al futuro de la llamada "Cuarta Transformación" en la entidad. Se le observa como un prospecto aventajado, conocedor de la problemática de la Entidad, conciliador y con posibilidades de triunfo si se decidiera a participar para dentro de 4 años como abanderado de MoReNa. De Javier Herrera Borunda, hijo del ex Gobernador Fidel Herrera Beltrán y miembro del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) los reportes sugieren que ese partido podría negociar que él encabece la coalición oficialista en el año 2030, aunque otros tiradores estarían dispuestos a desbarrancarlo, en este caso Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien se desempeña como Senador de la República por MoReNa. Huerta ha estado al frente de la delegación de Bienestar, una plataforma que lo catapultó, ya que pasó de ser un semidesconocido a un personaje popular al saber difundir su imagen, vendiendo la versión de que el dinero de las pensiones se lo debían al ex Presidente Andrés Manuel López Obrador y, ahora, a Claudia Sheinbaum, cuando se trata en realidad de un decreto aprobado por el Congreso de la Unión que aprueba recursos para ello. Con respecto a Pepe Yunes (José Francisco Yunes Zorrilla), el peroteño fue el candidato de la coalición opositora (PRI-PAN-PRD) en las elecciones del pasado 2 de junio de 2024, contienda que fue ganada por el partido oficialista y su candidata Rocío Nahle García. Pepe realiza, actualmente, un intenso recorrido a lo largo y ancho del Estado para respaldar a su partido el PRI en las elecciones para legisladores que se avecina, sin que tenga interés de ser abanderado a alguna diputación. Solo construye un frente amplio opositor con partidos y la sociedad civil. Héctor Yunes Landa, por su parte, renunció al PRI y fundó su partido Alianza Generacional, y si competirá como candidato a legislador local, y acaso quiera ser, nuevamente, abanderado a Gobernador en el 2030. Yunes Landa ha sido otro clavo en la agonía del PRI, ya que buena parte de la militancia de Alianza Generacional provienen de ese instituto.
LO CIERTO es que las elecciones del 6 de junio de 2027 en Veracruz están consideradas por analistas, partidos y encuestadoras como la antesala y el ensayo general clave que configurará el escenario para la sucesión gubernamental de 2030. Aunque en 2027 no se renueva la gubernatura, el resultado de ese proceso intermedio medirá las fuerzas políticas reales de cara al fin del sexenio. Y es que el próximo año se renovarán por completo las 50 diputaciones del Congreso de Veracruz (30 por mayoría relativa y 20 por representación proporcional), y quienes resulten electos ejercerán sus funciones precisamente en el periodo de 2027 a 2030, sin embargo, el partido o coalición que logre la mayoría controlará la agenda legislativa, la aprobación del presupuesto estatal en los años cruciales del cierre de administración y las reformas locales necesarias previas a la transición del 2030, algo que resulta fundamental para marcar la diferencia entre ganar o perder. Por lo pronto, el partido oficialista mantiene la posición dominante, aunque medios y analistas locales advierten tensiones internas y grietas con el PVEM y el PT por el reparto de candidaturas federales y locales. Como fuera, el resultado de 2027 determinará si la coalición gobernante retiene su solidez o si se fractura rumbo al 2030, por lo que, actualmente, nadie la tiene segura. Así las cosas…
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PARA LA presidenta Claudia Sheinbaum, la soberanía significa que solo el pueblo determina el destino de México, bajo la firme premisa de que ninguna potencia extranjera ni élite económica o política tiene el derecho de intervenir en las decisiones o el futuro del país. En pocas palabras, nadie que sea extranjero tiene derecho a opinar como se Gobierna o se debe gobernar al País ni a predecir triunfos o derrotas. Y es que la mandataria concibe la soberanía nacional, como un principio fundamental e innegociable que se defiende y construye a través de ciertos ejes institucionales y prácticos: 1.-Cooperación sin subordinación, esto es, en la relación con otros países (particularmente con Estados Unidos), su política exterior establece que puede existir diálogo y colaboración estrecha en materias como seguridad o comercio, pero siempre sobre la base del respeto mutuo y la integridad territorial, rechazando categóricamente cualquier tipo de injerencismo. 2.-Reformas constitucionales de protección, ya que Sheinbaum defiende las modificaciones hechas a la Constitución mexicana, específicamente al Artículo 40 para blindar legalmente al país frente a intromisiones extranjeras. Esas reformas establecen que no se aceptarán intervenciones que lesionen la independencia nacional ni investigaciones extranjeras sin la autorización expresa del Estado, e incluso permiten anular elecciones si se acredita injerencia externa. 3.-Soberanía energética. Y es que desde una perspectiva material, el concepto también se traduce en la búsqueda de la autosuficiencia energética, impulsando que el control de los recursos y la refinación de combustibles permanezcan en manos del Estado mexicano a través de empresas públicas como Pemex, para no depender del exterior. En pocas palabras, desde la perspectiva de la propia titular del Poder Ejecutivo Federal, la defensa de la soberanía es un mandato que está estipulado en la Constitución, pero que además “corre por las venas” de la ciudadanía, correspondiendo tanto al gobierno como al pueblo su protección; en suma, ningún extranjero tiene derecho de opinar de política inherente única y exclusivamente a México y a los mexicanos.
POR ELLO uno se pregunta, porque, durante su participación en la Feria Internacional del Libro del Zócalo 2026 en la Ciudad de México, el expresidente colombiano y ex Guerrillero, Gustavo Petro, si bien ofreció un discurso centrado en la política latinoamericana, la desigualdad social y los peligros de la manipulación digital en la democracia, aseguró que si hoy se celebraran elecciones en México, el candidato o candidata del partido Morena ganaría “casi con certeza”, posicionando al País como uno de los referentes más importantes del progresismo en la región. Lo dijo el 11 de Octubre, insistimos, en la Feria del Libro del Zócalo, en la Ciudad de México: “si viniera una elección en México”, cualquier ciudadano diría que ganaría quien haga las veces de candidata del movimiento Morena para esa fecha. No mencionó nombres ni precisó a qué elección se refería, pronostico que llegó después de que describiera al “segundo progresismo”, al que calificó como el que “está aquí en México vigente y ya casi en ninguna otra parte de América Latina”. Según Petro, quien perdió la elección ante el derechista Abelardo de la Espriella, el primer ciclo de gobiernos progresistas de la región se apoyó en el petróleo, el carbón y el gas para financiar el bienestar social y, por eso, quedó “sobre pies de barro” y cayó electoralmente, pero del segundo ciclo dijo algo distinto: que no fue derrotado en las urnas, sino “robado”. Aseguró que logró conquistas sociales mayores y que, en su caso, su gobierno aumentó en tres millones la votación respecto a la de su elección. Esa cifra, afirma, equivale a “nueve millones de votos más en México”. Como fuera, cuando se comulga con la misma tesis política-ideológica del partido en el poder, cualquier extranjero puede venir a hablar de política y no hay injerencismo, no así cuando un derechista extranjero se atreve a abordar temas políticos electorales locales, lo que indica que, los morenos, fieles seguidores de Benito Juárez, siguen a pie juntillas aquella frase que se atribuye al oaxaqueño: a los amigos justicia y gracia, a los enemigos, justicia a secas…OPINA carjesus30@hotmail.com
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