GERARDO RAFAEL Garza Dávila es el contralor del Organismo Público Local Electoral (OPLE) del Estado de Veracruz, y se supone que habría sido nombrado en ese cargo por su probidad y moralidad, pero, sin embargo, el sábado fue echado como vil delincuente de la Presidencia del Club Britania de Xalapa, donde fungía como titular del Consejo de Administración, acusado de incurrir en delitos de administración fraudulenta, abuso de confianza, fraude y uso indebido de atribuciones, todo un rosario de anomalías cometidas por quien, al mismo tiempo, es un funcionario de alto nivel responsable de supervisar la contabilidad, los informes financieros, el control interno y el cumplimiento fiscal del OPLE, ya que su función es actuar como un consultor estratégico para la gerencia, asegurando la rentabilidad y la correcta gestión de recursos. Quienes lo echaron son lo más granado de la sociedad xalapeña, esto es, los socios del Club Britania que, paralelamente, interpusieron una denuncia penal en su contra bajo la carpeta de investigación XAL/DA/FS/989/26, iniciada el pasado martes 7 de abril por la Fiscalía Investigadora en turno de la Unidad Integral de Justicia en Xalapa. Ciertamente, a Garza Dávila le quedaban siete meses para cumplir su periodo, pero fueron tantos los ilícitos cometidos al frente de la responsabilidad que ejercía, que los socios decidieron adelantar su destitución y designar al frente al empresario constructor Marcos Salas Contreras. La destitución del, también, funcionario del organismo público local electoral fue decidida desde hace varios días, tiempo en que las disputas internas comenzaron a crecer hasta que decidieron correrlo, vergonzosamente, del cargo, no sin antes reprocharle y demostrarle todos los trastupijes en los que incurrió, lo que llevó, tácitamente, a la quiebra a ese organismo que se define como un espacio privado dedicado a la sana convivencia familiar y social, ofreciendo formación integral de actividad física y deporte.
ANTE LOS hechos vergonzosos, surge un cuestionamiento que obligaría a las autoridades electorales y al Gobierno del Estado a actuar con cautela, ya que Gerardo Rafael Garza Dávila es el contralor del Organismo Público Local Electoral del Estado de Veracruz, un cargo de mucha responsabilidad que exige honradez e integridad, algo que Garza Dávila, dados los hechos en los que le involucra, podría no tener ya que pesa contra su persona una denuncia penal por actos fraudulentos que, sin duda, son un mensaje claro para que se actué en consecuencia, y se le realice una auditoría a sus funciones, ya que en 2027 habrá elecciones en Veracruz para renovar diputaciones locales y Federales, y nadie desearía que un proceso como el que se avecina se contamine por un suceso que exhibe a su contralor. Dice Marcos Salas que lo ocurrido en la Asamblea del Club Britania es un hecho profundamente significativo: los socios ejercieron, de manera libre, pacífica y contundente su derecho a decidir el rumbo de su institución, y la asamblea, como máxima autoridad del Club, tomó una determinación clara al remover al Consejo anterior y dar paso a un órgano interino que le toca presidir. Por eso, aunque asume que no es momento de confrontación sino de reconstrucción, es urgente restablecer la legalidad, garantizar la transparencia y reconstruir la confianza entre todos los socios. “El Club debe volver a ser un espacio de unidad, de convivencia familiar, de impulso al deporte y a la cultura, donde todos tengan cabida. Vamos a ordenar la casa, revisar los procesos, abrir la información a los socios y sentar las bases para una nueva etapa institucional sólida y participativa”. Pero lo ocurrido el sábado debe ser un mensaje contundente para el OPLE: tienen en casa a un alto funcionario que está bajo sospecha, sobre todo de cara al proceso electoral del 2027, lo que obligaría a las autoridades a revisar su permanencia en ese sitio. Vaya que al enemigo lo tienen en casa muchas áreas del Gobierno, y es preciso actuar si se quiere que la confianza ciudadana se fortalezca de cara a los comicios venideros. Así las cosas…
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FUE EL enemigo público número uno de Veracruz, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, pero, finalmente, Roberto de los Santos de Jesús, alias 'El Bukanas', presunto líder huachicolero y generador de violencia en esos cuatro estados, fue capturado por las autoridades tras pasar más de una década prófugo de la justicia. De humilde policía municipal de Acultzingo, el Bukanas se convirtió en poco tiempo en aliado de un violento grupo criminal que controló las cuatro entidades en tareas de huachicol, extorsión, levantones, secuestros y un sinfín de delitos graves, y aunque anduvo siempre salto de mata, finalmente fue detenido en la comunidad El Paredón, municipio de Chignahuapan, en la Sierra Norte de Puebla, donde pobladores reportaron la implementación de un operativo que incluyó la participación de la Secretaría de Marina, de Seguridad y Protección Ciudadana y Secretaría de Seguridad Pública de Puebla. Su aprehensión, a los 46 años, ocurrió al interior de un inmueble que era usado como casa de seguridad, desde donde dirigía algunos delitos que dañaron el tejido social de la región, principalmente robo de hidrocarburos a los ductos de Pemex. Al momento de su captura, 'El Bukanas' tenía en su poder un arsenal, chalecos tácticos y aditamentos, y aunque la Fiscalía General de Veracruz era la única que mantenía una ficha de recompensa de 1 millón de pesos, las autoridades en Puebla eran las que estaban más cerca de capturarlo. Apenas en febrero de este año, la Federación y la SSP estatal realizaron un operativo en la localidad de El Paredón, donde el presunto líder huachicolero logró escapar, pero perdió 13 armas largas, dos lanzagranadas, dos granadas, un chaleco antibalas, un vehículo y un kilo con 500 gramos de cristal, que quedaron a resguardo de la Fiscalía General de la República (FGR).
SEGÚN EL perfil policiaco, Roberto de los Santos de Jesús es originario de Azumbilla, Veracruz, donde inició como policía municipal y después como mando, lo que también le permitió asumir la seguridad en Maltrata, ambos municipios en la zona limítrofe con Puebla. Su incursión en el crimen vino con un poderoso cartel que lo delegó a Puebla desde 2015 para encabezar delitos en la región del 'Triángulo Rojo', como robo de combustible, extorsión y narcomenudeo, que derivaron en enfrentamientos, balaceras, homicidios y desapariciones en la zona. Para entonces, la Fiscalía veracruzana le puso precio a su captura: cinco millones de pesos, pero los operativos que las autoridades hicieron en Puebla en 2017 en Atzitzintla y Vicente Guerrero, los libró. Aunque abandonó su base de operaciones principal, 'El Bukanas' permaneció en Puebla, ahora en la Sierra Norte, donde continuó su historial delictivo, mientras que las autoridades veracruzanas disminuyeron la recompensa a su captura a un millón de pesos, pero finalmente ya está en prisión. Enhorabuena…
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Y POR si algo faltara para demostrar cómo algunos elementos de policías municipales están ligados a grupos criminales fuera de la ley, lo que pone en grave predicamento a la sociedad, el comandante de la Policía Municipal de Tecolutla y su escolta fueron detenidos por elementos de seguridad como presuntos responsables de la desaparición y homicidio de dos taxistas. Se trata de Plácido V.A, comandante de la policía municipal y antes escolta del alcalde pevemista Wenceslao Santiago Castro, junto con Gerardo V.S; ambos señalados de haber privado de la libertad para posteriormente asesinar a dos trabajadores del volante. Ambos fueron aprehendidos por elementos ministeriales que, de esa manera, sacan de circulación a dos verdaderos delincuentes que actuaban como garantes de la ley. Vaya caso. OPINA carjesus30@hotmail.com
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