AL TOMAR posesión de la Presidencia de la República -el 1 de diciembre de 2018-, Andrés Manuel López Obrador se comprometió, formalmente, a no aumentar la deuda pública de México que en ese tiempo era de 10 billones de pesos, algo que, definitivamente no pudo cumplir, pese a su recurrente política de austeridad que en los hechos no pasó de ser otra soflama. AMLO sustentaría que, “el combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar fondos mucho más de lo que imaginamos. Con esta fórmula sencilla, no habrá necesidad de incrementar impuestos en términos reales ni aumentar los precios de los combustibles más allá de la inflación”, y lo más importante: arropado por su gabinete de aduladores, mencionó que se reducirían los impuestos en la franja fronteriza, es decir, el IVA sería de 8 por ciento y el ISR en 20 por ciento, y dejó en claro que su gobierno no buscaría financiarse con deuda “como se observó en los últimos tres sexenios” en los que la deuda del país se elevó en más de 200 por ciento. “La deuda es de 10 billones de pesos, nada más para pagar el servicio de esa enorme deuda, tenemos que destinar del presupuesto alrededor de 800 mil millones de pesos. Por eso ya no va aumentar la deuda pública. Ese es nuestro compromiso”, sentenció, pero como dicen que cae más pronto un hablador que un cojo, la realidad terminó por superarlo, y actualmente la deuda pública es de 19.22 billones de pesos, algo que los gobiernos neoliberales –como les llama-, no pudieron lograr ni en 100 años de administración. Porque vea usted: el saldo oficial de la deuda pública de México que recibió cada presidente al asumir el cargo (según el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, SHRFSP, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) es el siguiente: Felipe Calderón recibió en diciembre de 2006 alrededor de 1.7 a 2.0 billones de pesos de deuda pública, equivalentes al 28.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que Enrique Peña Nieto heredó en diciembre de 2012, algo así como 5.2 a 5.8 billones de pesos, representando el 35.6 por ciento del PIB, y en ese tenor, Andrés Manuel López Obrador receptó en diciembre de 2018 un monto neto de 10.5 billones de pesos, equivalentes al 43.6 del PIB, esto es, el doble de la que recibió de Peña Nieto, y eso que no iba a endeudar más al País.
EN ESE sentido, y desgarrándose las vestiduras, también refirió al asumir el mando, que se respetaría la autonomía del Banco de México y que se impulsarían proyectos de inversión como el Tren Maya, el Istmo de Tehuantepec y la modernización de la base aérea de Santa Lucía, tres infraestructuras fallidas, y no paró de criticar el modelo neoliberal implementado en las últimas tres décadas en el país. “La crisis de México se originó no sólo por el modelo económico neoliberal de los últimos 35 años, sino por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada”. A su parecer, ese modelo económico orilló al país a crecer sólo 2% anual, además de que México se convirtió en el segundo país con mayor migración a nivel mundial. Su discurso, sin embargo, no pasó de ser una quimera. Y es que durante su sexenio (2018-2024), el Producto Interno Bruto (PIB) real de México creció un total acumulado de 5.5 por ciento, lo que equivale a un promedio anual de entre 0.8 y 1.1 por ciento, tasa que representa uno de los crecimientos promedio más bajos para un sexenio en el País desde la década de 1980, un desempeño que, habría que reconocerlo, estuvo fuertemente marcado por el impacto económico de la pandemia de COVID-19 en 2020 (donde la economía cayó un 8.5 por ciento) y por los niveles de inversión en los años previos y posteriores.
AHORA BIEN, la deuda pública de México asciende, actualmente, a 19.22 billones de pesos, lo que equivale al 51.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del País, esto de acuerdo a datos del informe oficial del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la Secretaría de Hacienda sobre el Paquete Económico 2027. El saldo representa la totalidad del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), de tal suerte que, si esa cantidad se dividiera de manera equitativa entre todos los habitantes de la República, cada mexicano debería aproximadamente 143 mil pesos, incluso, los recién nacidos que, a diferencia del pasado, ya no traen una torta bajo el brazo. Y es que el monto total en pesos es de 19.22 billones (un incremento significativo respecto a los 18.9 billones al cierre de 2025), lo que representa un porcentaje del PIB de 51.5 por ciento, situándose ligeramente por encima del 50 por ciento proyectado a mediados de año por el gobierno. El costo financiero estimado o pago asociado al servicio de esa deuda (intereses y comisiones) implica un gasto de 1.57 billones de pesos.
EN SUMA, México, con una empresa productiva como PeMex tácitamente en quiebra, vive de prestado, de endeudarse y de comprometer las finanzas públicas en el pago de intereses impagables, de tal manera que algunos analistas financieros asumen que, para el 2030, se prevé que la deuda pública bruta de México alcance los 28.9 billones de pesos, lo que representaría entre el 60 y el 63.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), si se mantiene la actual trayectoria fiscal sin cambios estructurales profundos. Esa cifra implica un incremento de más de 9 billones de pesos en el transcurso del sexenio, superando los niveles registrados al cierre de 2024 (19.8 billones de pesos, equivalentes al 58.4 por ciento del PIB), por lo que bien vale una estrofa del Buky Marco Antonio Solís: ¿A dónde vamos a parar? Cayendo siempre en el mismo error…en fin, que Dios nos agarre confesados ante el discurso alejado de la realidad que nos tiene al borde del despeñadero, sin abordar lo que sigue ocurriendo en materia de inseguridad…
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AHORA BIEN, la corrupción sigue latente pese a la promesa de desterrarla. Tan solo durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, al menos 18 presidentes municipales (en funciones o electos), la mayoría de MoReNa han sido aprehendidos en el país, mientras que la SSPC ha desarticulado redes de corrupción institucional, abuso de autoridad, extorsión y presuntos nexos con el crimen organizado. Puebla concentra una parte importante de las detenciones. Isaac Rodríguez Ochoa (Alcalde de Esperanza) detenido por presuntos nexos con redes de robo, extorsión y secuestro. Said de Jesús “N” (Alcalde de Tepeyahualco) investigado por supuesto abuso de autoridad, secuestro exprés y cohecho. Hermanos González Vieyra (Alcaldes de Tlachichuca y Chalchicomula de Sesma) detenidos por la fiscalía estatal bajo acusaciones de extorsión y secuestro. María Elena Martínez Robles (Exalcaldesa de Amanalco) detenida y sentenciada a 70 años de prisión tras perder su inmunidad por su participación en el homicidio del síndico municipal. María del Rosario Matías Esquivel (Exalcaldesa de Santo Tomás de los Plátanos) y su esposo Pedro Luis Hernández de Paz (Alcalde electo) procesados por extorsión y abuso de autoridad tras intentar evadir a la justicia. En el estado de Morelos, Agustín Toledano Amaro (alcalde en funciones de Atlatlahucan) arrestado en mayo de 2026 por presunta extorsión agravada y delincuencia organizada. Jesús Corona Damián (Alcalde de Cuautla) capturado en Acapulco tras permanecer prófugo bajo órdenes de aprehensión por extorsión y delincuencia organizada. Irving Sánchez Zavala (Exalcalde de Yecapixtla): Detenido en los mismos operativos de seguridad federal. En Jalisco y Chiapas: Diego Rivera Navarro (Alcalde de Tequila, Jalisco) arrestado por liderar presuntas redes de corrupción y extorsión contra comerciantes dentro del ayuntamiento. Ernesto Cruz Díaz (Alcalde de Cintalapa, Chiapas) detenido a inicios de 2026 por malversación de recursos públicos y abuso de autoridad. En Veracruz el Congreso local ha aprobado el desafuero de 2 alcaldes, quienes pertenecen al partido Movimiento Ciudadano: Raúl González Martínez, de Ixhuatlán del Sureste por presunta implicación en el asesinato de la periodista Roxana Guzmán, y de Ursulo Galván, Bertín Bravo Montero por presunta desaparición de un empresario y su escolta. Así de correctos andamos, y lo que aun falta por venir. OPINA carjesus30@hotmail.com
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