FUNDADO EN 2014 por Staffan I. Lindberg, un destacado politólogo sueco experto en política comparada y profesor en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, el Instituto V-Dem, reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre democratización, retroceso democrático y medición de la democracia, es concluyente cuando define que, “México ya no es una democracia; India, Perú y Senegal le superan” siendo más democráticos, por lo que el País ahora está catalogado como “autocracia electoral”, lo que no implica el fin de los comicios ni del sistema democrático formal, pero sí señala una degradación en su funcionamiento, y quizá como consuelo define que, cada vez más países presentan debilidades en sus instituciones. El Instituto V-Dem (abreviatura de Varieties of Democracy Institute), es un centro de investigación independiente que busca conceptualizar y medir la democracia, definiéndola a partir de siete principios clave (electoral, liberal, participativa, deliberativa, igualitaria, mayoritaria y consensual) que enfatizan el concepto de “gobierno del pueblo”. En ese tenor, V-DEM advierte que, “desde hace dos años” nuestro país es “una autocracia electoral”. Anualmente, el instituto sueco revisa la evolución de más de 600 indicadores para cada Nación que reflejan el estado de su democracia, apoyándose en una red de varios miles de investigadores de todo el mundo. El análisis hace una revisión sobre el control político, pues el instituto clasifica a cada país en cuatro categorías, además de una zona gris: democracias liberales, democracias electorales, autocracias electorales y autocracias cerradas. En ese contexto revela que, México vive “un caso singular de autocratización impulsada por la izquierda durante la ‘tercera ola’ política. El giro autocrático se produjo tras la elección en 2018 de Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, Morena controla el Poder Ejecutivo y tiene mayoría en el Poder Legislativo. Además, impulsó una reforma para introducir elecciones generales para el Poder Judicial politizando así los tribunales”.
EL MISMO análisis establece que, el control político que Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum han logrado en los últimos años, ha llevado al país a ya no ser una democracia, pese al discurso gubernamental. Aclara, sin embargo, que, si bien México está catalogado como autocracia, no implica el fin de las elecciones ni del sistema democrático formal, pero sí señala una degradación en su funcionamiento, y lamenta el hecho de que cada vez más países presentan debilidades en sus instituciones. “Los indicadores de libertad de expresión son los que con mayor frecuencia están disminuyendo, afectando a nueve de los 20 primeros. Suele ser la primera "ficha dominó" en caer cuando los países se autocratizan. Los esfuerzos gubernamentales por censurar a los medios de comunicación —que encabezan la lista— se están deteriorando sustancialmente en 44 países, y los gobiernos de Hong Kong, México, Myanmar, Eslovenia y Togo se encuentran entre los principales infractores de la última década”, se lee en el reporte. El informe de V-Dem reconoce que el mundo atraviesa una etapa de “autocratización”, en la que más países empeoran sus estándares democráticos que los que mejoran. Por ejemplo, advierte que Estados Unidos dejó de ser considerado una democracia liberal, un hecho que no ocurría desde hace 50 años, y concluye que la democracia para el ciudadano promedio en el mundo ha retrocedido al nivel de 1978. Los avances de la tercera ola de democratización desde mediados de la década de 1970 “están prácticamente erradicados”.
OTRO FACTOR central es el retroceso en derechos y libertades civiles. Según el último informe, si bien estos derechos continúan existiendo formalmente, como el acceso al voto, la protección de derechos reproductivos o la libertad de expresión, su ejercicio se ve cada vez más condicionado en la práctica, ya sea por decisiones políticas, judiciales o por el propio clima de polarización extrema que aparece como un elemento estructural del problema. El número de democracias liberales se redujo de manera significativa en las últimas décadas. Aunque el informe no lo señala como tal, el regreso de la ultraderecha en el mundo es una consecuencia de la pérdida democrática en los gobiernos. En suma, este es el segundo año consecutivo que el instituto llega a la conclusión de que las autocracias siguen superando en número a las democracias. Entre los 179 países incluidos en la evaluación, V-Dem contabiliza actualmente 57 autocracias electorales y 35 autocracias cerradas, así como 31 democracias liberales y 56 democracias electorales.
YA LA revista Proceso habría publicado en junio pasado que, al final de su mandato, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador aceleró los cambios constitucionales que durante su gobierno impulsó contra la institucionalidad democrática y delineó el camino que le toca consumar a la presidenta Claudia Sheinbaum: el establecimiento de un régimen autocrático en México. Aquella radiografía fue hecha por José Antonio Aguilar Rivera, coautor del informe mundial sobre la democracia 2025, del V-Dem Institute, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia. “Sheinbaum no inició una tendencia autocratizante, sino que es la continuación de los procesos que se iniciaron en el sexenio de López Obrador. Estamos en un escenario en el que el régimen político democrático fue poco a poco desmontado, en un lapso de siete años, más o menos. Y ahora vemos cómo está tomando forma un nuevo régimen político que no es exactamente lo que había antes del año 2000 o 1997, cuando se inició el periodo de democratización”, dijo el investigador en aquella ocasión, asentando que: “Si una democracia comienza a autocratizarse, es más probable que colapse a que sobreviva”. Así las cosas…
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LA ORGANIZACIÓN causa en común publica una reciente investigación titulada: “Las policías en México: el drama de un retraso crónico”, en el que documenta el abandono institucional de las policías en México, reflejado en recortes presupuestales, falta de información confiable sobre las corporaciones y condiciones laborales precarias. Mientras tanto, la militarización de la seguridad pública avanza”. Algunos datos del informe refieren que en este sexenio se han registrado al menos 102 movilizaciones de policías por demandas laborales, como bajos salarios, prestaciones, obligación de laborar más horas de las que señala la ley, falta de armamentos adecuados para enfrentar a la delincuencia. Cita por otra parte que 517 agentes de seguridad pública han sido asesinados, en su mayoría con impunidad, pues sus crímenes pocas veces son aclarados, en tanto sus familiares quedan en el abandono sin apoyo institucional, además de que no existe claridad siquiera sobre cuántos policías hay en el país, pues se carece de un informe serio en torno a policías municipales, Estatales y Federales, hasta donde llega la función de unos y otros y cuáles serían los salarios que deberían percibir por exponer sus vidas. El análisis sostiene que el Gobierno sigue sin fortalecer a las policías civiles, por lo que la inseguridad seguirá siendo una realidad imposible de ocultar, en suma, en México no existe un modelo policial; las policías subsisten precariamente entre el abandono institucional y las agresiones criminales. El debilitamiento de las policías es resultado de una cadena de omisiones políticas que se reflejan en recortes presupuestales y una creciente militarización, además de que se ha normalizado un círculo vicioso en el que las policías se debilitan y esa debilidad se utiliza como pretexto para relegarlas aún más. Vaya caso…OPINA carjesus30@hotmail.com
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