NO NOS hagamos bolas. El negocio del azúcar ha dejado de ser la "mina de oro" que antes era para los empresarios de ese ramo, debido a una caída drástica en los márgenes de ganancia provocada por el aumento de costos de producción, regulaciones de salud y la competencia de endulzantes artificiales que invaden el mercado, y que se presentan como una solución de salud para quienes padecen males como diabetes e hipertensión. No es secreto que hay una caída en el consumo y cambio de hábitos, pero, paralelamente, gobiernos de todo el mundo han implementado elevados gravámenes a las bebidas azucaradas y alimentos ultra procesados. Por esa razón, el consumidor actual busca un estilo de vida más saludable y rechaza el azúcar refinado y, por si fuera poco, las leyes de sellos frontales (como el "Exceso de Azúcares") han desincentivado la compra de productos tradicionales. Ante semejante panorama, existe una competencia de endulzantes alternativos y sustitutos químicos, entre otros, el jarabe de maíz de alta fructosa que es mucho más barato de producir y transportar para la industria refresquera, además del auge de la estevia, el fruto del monje y el eritritol que se han encargado de desplazar al azúcar en el sector de alimentos. Todo ello lo comentamos, en uno de tantos diálogos con el ex Gobernador Fidel Herrera Beltrán, un hombre que sabía escuchar, aunque no siempre atendía estrictamente las sugerencias. Se le hizo ver los costos de producción cada vez más altos, entre otros los insumos químicos para el cultivo de la caña que habían duplicado su precio en los últimos años, a lo que se agrega las sequías prolongadas e inundaciones imprevistas, situación que reduce el rendimiento por hectárea, elevando el costo por tonelada. Nacido en la cuenca del Papaloapan, a Fidel llegó a interesarle el tema, pues se le hizo ver que el procesamiento en los ingenios azucareros requiere un uso intensivo de combustibles y electricidad, cuyos precios son altamente volátiles. Otro asunto que ya causaba ruido en ese tiempo, era los subsidios globales, ya que infinidad de países subsidian fuertemente su producción interna (como Estados Unidos o la Unión Europea), lo que distorsiona los precios del mercado internacional y dificulta la exportación libre, además de que en varias regiones, los precios de la caña están fijados por decretos gubernamentales para proteger a los agricultores, obligando al empresario procesador a pagar montos mínimos altos, sin importar si el precio de venta del azúcar en el mercado cae.
POR ELLO se le propuso al entonces Gobernador ( (2004–2010) que el Estado comprara algunos ingenios en quiebra y los convirtiera en alcoholeras o, en el mejor de los casos en productores de algún ron con denominación de origen que pudiera superar a los afamados rones cubanos, como el famoso Ron Potrero que fue uno de los rones históricos más emblemáticos y prestigiosos de México, producido en la próspera región cañera de Córdoba, elaborado originalmente a partir de la excelente caña de azúcar del legendario Ingenio El Potrero. El destilado junto con el Ron Batey (de la Destiladora Cordobesa) y el Ron Peñuela formaron parte de la época dorada que consolidó a Córdoba como la auténtica cuna del ron mexicano. El Potrero llegó a convertirse en un pilar de la tradición licorera local durante el siglo XX. Hoy en día, las botellas originales son piezas de colección muy cotizadas debido a su valor histórico. Y es que, gracias a las bondades de la tierra veracruzana, esos rones competían en sabor y suavidad con los mejores destilados del Caribe, abasteciendo tanto el mercado nacional como el internacional. El Ron Potrero original ya no se produce de forma comercial masiva, pero la empresa Licores Veracruz mantiene viva la herencia ronera de la zona produciendo el galardonado Ron Mocambo y rescatando otras marcas históricas como Gran Peñuela.
AHORA BIEN, como lo dijimos en su momento al, siempre bien recordado gobernante oriundo de Nopaltepec, financieramente producir ron es mucho mejor negocio que producir azúcar, ya que permite transformar una materia prima barata (un subproducto agrícola) en un artículo de consumo masivo con un alto valor añadido, tan solo aprovechando los residuos. Y es que el ron se elabora a partir de la melaza, que es el residuo espeso que sobra tras refinar el azúcar, y una botella premium se vende a un precio infinitamente mayor de lo que cuesta su equivalente en peso de azúcar, más aun si se comercializa en el extranjero. No es un negocio a corto plazo, ya que, al envejecer el ron en barricas, el producto gana valor con el tiempo, permitiendo crear marcas premium con márgenes de beneficios enormes.
OTRO VALOR adicional –para los gobiernos- es que el alcohol de calidad no depende de los subsidios locales y tiene una alta demanda internacional. Por otro lado, el azúcar es idéntico en todo el mundo, y solo se compite bajando los precios, y al ser un alimento básico, los gobiernos suelen fijar topes de precios o regular fuertemente su comercialización. En ese sentido, se requiere procesar volúmenes gigantescos de caña en ingenios azucareros para que sea mínimamente rentable. Por ello para los empresarios dueños de ingenios, el modelo ideal, esto es, la mejor opción no es elegir uno, sino integrar ambos procesos: se cultiva la caña y se extrae el azúcar para cubrir los costos operativos base, y toda la melaza residual se destilaría internamente para producir ron. Al respecto, las utilidades reales y el crecimiento del negocio se generan a través de la venta del alcohol refinado y el ron de marca propia, más aun si se obtiene una certificación de origen.
FABRICAR RON con denominación de Origen (DO) -como la Charanda que se produce en el estado de Michoacán, el Ron de Guatemala o el Ron de Cuba- es un negocio altamente redituable en el segmento Premium, pero poco competitivo si se busca competir por precio o volumen masivo. La rentabilidad bruta de una botella premium bajo DO puede oscilar entre el 50 y el 70 por ciento, mientras que en rones comerciales baja a un 20 por ciento. El éxito financiero radica en el "valor de escasez" y el estatus geográfico, pero requiere de un músculo financiero capaz de resistir largos periodos de añejamiento sin flujo de caja inmediato. Seguramente Fidel Herrera analizó todo el proyecto presentado, el diálogo en tierra y a bordo de un avión, y aunque se mostró convencido, finalmente apoyó la instalación de una destiladora de agave "Agaver" que fue inaugurada formalmente por el propio gobernador Fidel Herrera Beltrán, en el municipio de Puente Nacional, pero que resultó un fracaso total.
ELPROYECTO se ejecutó con un capital de 16 millones de pesos, y la planta fue diseñada para procesar el agave de la región y producir la bebida alcohólica denominada “Jarocho Colonial Reposado”. Al estar Veracruz fuera del territorio amparado por la Denominación de Origen del Tequila (perteneciente a Jalisco y estados aledaños), técnicamente elaboraba un destilado de agave. Durante su apertura, se proyectó la generación directa de 30 empleos fijos en el municipio, pero el propósito gubernamental detrás de esta inauguración –según comentaría después al reportero-consistió en diversificar el campo veracruzano, incentivando a los agricultores de la zona central (Puente Nacional, Paso de Ovejas y municipios vecinos) a cultivar agave azul como una alternativa comercial frente a cultivos tradicionales en crisis, tales como la caña de azúcar o el café. Hubiera sido mejor convertir algunos ingenios en productores de azúcar, y al mismo tiempo de Rones con denominación de origen de fama internacional. Ojalá la Gobernadora Rocío Nahle retomara la propuesta. OPINA carjesus30@hotmail.com
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