TRAS EL triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador en 2018, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano expuso de forma constante diversas críticas y observaciones técnicas hacia la administración de la denominada "Cuarta Transformación", desconociéndola como gobierno de izquierda. Señaló de forma reiterada la falta de una reforma fiscal profunda y progresiva para redistribuir la riqueza, argumentando que los niveles de pobreza y desigualdad estructural se mantienen altos –como hasta el momento pese al reparto de programas sociales-; expresó su preocupación por el dominio territorial de grupos de la delincuencia organizada –algo que sigue vigente y en aumento-, y cuestionó la estrategia de militarización del país; también criticó medidas como la consulta de revocación de mandato —a la que llamó un ejercicio inútil— y demandó mayor autonomía para Pemex junto con un viraje decidido hacia la transición energética y energías renovables. En suma, en una entrevista concedida al diario El País, llegó a puntualizar que no consideraba a la gestión de Andrés Manuel López Obrador como un gobierno estrictamente de izquierda. Textualmente habría enfatizado: "Difícilmente diría yo que tenemos un gobierno de izquierda, por más que se digan de izquierda". Esa postura la expuso formalmente durante su participación en el foro virtual "El futuro de la izquierda" organizado en mayo de 2021, y la reiteró en entrevistas subsecuentes. Sus argumentos principales para sostener esa afirmación se centraron en los siguientes ejes estructurales. Cárdenas argumentó que para considerarse un gobierno progresista o de izquierda, el Estado debe implementar una política económica orientada a la creación de empleo formal, el impulso de proyectos productivos regionales y una distribución equitativa de la riqueza, rubros que consideró descuidados. Criticó que las políticas aplicadas no lograron revertir la marginación y, por el contrario, los indicadores de pobreza e inseguridad continuaron al alza durante el sexenio. Igualmente dejó en claro que un verdadero gobierno de izquierda requiere de una reforma fiscal de fondo para aumentar la recaudación del Estado de forma equitativa y destinar un presupuesto robusto a áreas prioritarias. Paralelamente cuestionó los resultados en los sistemas públicos de educación y salud, destacando el desabasto de medicamentos y las carencias del modelo social, y manifestó su abierta oposición a mantener al ejército en las calles realizando labores de seguridad pública, proponiendo en su lugar un retorno gradual de las fuerzas armadas a los cuarteles y el fortalecimiento de corporaciones civiles, declaraciones que profundizaron el distanciamiento político e institucional entre ambos líderes históricos de la izquierda mexicana, lo que llevó en su momento a que López Obrador lo catalogara temporalmente como un "adversario político" por sus posturas críticas frente a la llamada Cuarta Transformación, y vaya que el hijo de Tata Lázaro tenía y sigue teniendo la razón pese a su sentido fallecimiento.
EL DESENCUENTRO público más agudo ocurrió a finales de enero de 2023, cuando, ante la presentación de la plataforma ciudadana y de oposición "Colectivo por México" (o Mexicolectivo), López Obrador dejó en claro en su conferencia matutina que consideraba a Cárdenas como su "adversario político" por sumarse a un proyecto que catalogó como parte del "ala moderada del bloque conservador". Argumentó que eran tiempos de "definiciones" donde no cabían las opciones intermedias, en pocas palabras, quien no está conmigo, está contra mí. La postura del tabasqueño tuvo respuesta inmediata, pues horas después del señalamiento presidencial, Cárdenas Solórzano publicó una carta aclarando que, por consideraciones políticas, ya no formaba parte ni seguiría participando en dicho colectivo. En declaraciones posteriores recopiladas en video por medios de comunicación, Cárdenas descartó considerarse un enemigo del mandatario, señalando que "no se debe buscar la confrontación por la confrontación misma" al tiempo que sostuvo, contrario a AMLO que en la política sí deben existir los términos medios y la conciliación. Tras aquel zafarrancho verbal, López Obrador suavizó sus descalificaciones posteriores al incidente de 2023, reiterando con frecuencia que considera al ingeniero Cárdenas como el principal "precursor del movimiento democrático de nuestro tiempo". En mayo de 2024, ante críticas severas de Cárdenas sobre el control del crimen organizado en el territorio nacional, el AMLO evitó polemizar y se limitó a declarar en su conferencia: "Respeto mucho al ingeniero (...) todo lo que dice lo respeto". En paralelo, Cárdenas reconoció en su momento pasos positivos de la administración federal, tales como los incrementos sustanciales al salario mínimo y la reducción marginal de indicadores de pobreza extrema.
YA CONCILIADOS los ánimos, en mayo de 2024, Cuauhtémoc Cárdenas anunció públicamente que votaría por Claudia Sheinbaum (candidata de Morena, PT y PVEM) a la presidencia, destacando su compromiso democrático y su trayectoria de causas sociales. En ese tenor, Sheinbaum reconoció públicamente la trayectoria de Cárdenas (a quien incluso dedicó su tesis de licenciatura con la frase "1988, el año en que ganó Cárdenas") y se reunió con él en enero de 2024 durante la precampaña, y en marzo de 2024 en la conmemoración de la expropiación petrolera. Y uno se pregunta: ¿Qué habría pasado con MoReNa y su triunfo de 2024, si Cuauhtémoc hubiese hecho un llamado a no votar por la Cuarta transformación? Y aunque el hubiera no existe, siempre quedará la duda. Como fuera, a pesar de haber manifestado su voto por ella, Cárdenas mantuvo posturas críticas hacia las políticas de continuidad de la Cuarta Transformación, señalando en distintos momentos problemas de violencia, la participación del ejército en tareas civiles y la necesidad de reformas fiscales y económicas. Hoy, el impulsor de la democracia moderna falleció la noche del miércoles 28 de este mes a los 92 años, con sueño que no pudo concretar por las razones que fueren: ser Presidente de México. Descanse en paz un grande, acaso el último al que se le recordará siempre cordial, humano, amable, accesible, sin ínfulas de grandeza y, sobre todo, un sabio de la política de nuestros días. Descanse en Paz quien superó por mucho a López Obrador…
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HAY PERSONAS que no entienden las señales que se mandan desde Palacio de Gobierno, y en ese tenor, insisten en querer brincar al próximo cargo sin tener popularidad y mucho menos, experiencia, y en ese tenor se inscribe la ex titular del Órgano de Fiscalización Superior, Delia González Cobos, quien ya se registró oficialmente como aspirante para buscar una diputación federal por el Distrito X de Xalapa bajo las siglas de Morena, cuando en ese tenor se encuentra Eduardo Vega Yunes, el afamado Tato que cuenta con la bendición de Palacio de Gobierno, además de dos o tres cuitlahuecos. González Cobos deja varios pendientes institucionales, técnicos y legales en su paso por el Orfis, como el seguimiento al menos 90 expedientes vinculados con investigaciones y denuncias del organismo. Su gestión cerró con la entrega del informe de la Cuenta Pública 2025, el cual identificó un probable daño patrimonial de 2 mil 756 millones de pesos, acumulando un histórico de 181 denuncias presentadas que la nueva administración o las instancias judiciales deberán solventar o perseguir. Algunos actores políticos y opositores han cuestionado su labor y el manejo de los dictámenes de las cuentas públicas, calificando su gestión con señalamientos críticos. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com
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