NO ES secreto que Roberto Ramos Alor, como coordinador Federal del IMSS-Bienestar en Veracruz, ha protagonizado severas controversias, desaciertos verbales, fallas de gestión e imposición de familiares en puestos claves que han puesto en evidencia no solo la crisis en el sector salud del Estado, sino sus complejos como ser humano que los desquita con quienes considera inferiores a él, en este caso los médicos residentes a los que trata con la punta del pie e, incluso, amenaza con afectarlos en sus calificaciones si no se someten a sus caprichos, esto es, ante la recriminación recibida por galenos internistas debido a la falta de insumos básicos para atender a pacientes que requieren ser intervenidos quirúrgicamente, el llamado tío Lucas les dijo que “si no quieren operar, no operen”, pero les advirtió que su evaluación como médicos residentes depende de él. IMSS Bienestar, se deslindó, por supuesto del detestable sujeto, y mediante una nota informativa de fecha 10 de septiembre de este año, dejó en claro que las expresiones vertidas por Alor durante la mesa de trabajo que sostuvo con internistas, no reflejan la postura de la dependencia Federal, ni son acordes con los principios de respeto y diálogo que deben prevalecer con el personal médico en formación. En el mismo documento, la dependencia anuncia que se tomarán las medidas correctivas correspondientes, aunque la vox populi, la de diputados, sociedad en general, médicos de todos los niveles, es que al jactancioso émulo del Dr Simi se le despida de inmediato dado los paupérrimos resultados que ha tenido en su gestión, y los actos de soberbia mostradas para con la sociedad, pacientes y medios de comunicación, aunque su caso pareciera ser un mal de familia. Y es que trabajadores del hospital materno infantil de Coatzacoalcos, nos hicieron llegar una misiva en la que denuncian acoso laboral por parte de la sobrina de Ramos Alor, esto es, la administradora Karish Alor –a quien el tío Lucas impuso en esa posición en un dejo de influyentísimo-, y el jefe de servicios generales quienes –nos dicen-, solo se dedican a ver las cámaras y amenazarlos con despidos, sobre todo a los de vigilancia, advirtiéndoles que si 24 horas les pagan 24 o 36 horas tienen que estar despiertos, parados sin descanso, mientras que personal de limpieza no pueden si quiera ir al baño, porque si no los ven en las cámaras, los van a buscar incluso a los sanitarios como si fueran robot, lo mismo que a camilleros e incluso a personal de enfermería. Los compañeros –nos relatan-, no se atreven a denunciar porque tienen miedo a que nos corran. Acusan que, el jefe de servicios generales Ramiro Covarrubias es morboso con las mujeres, ya que las minimiza, y todos se sienten protegidos por Roberto Ramos Alor para incurrir en esos actos.
PERO NO es el único caso en que ha incurrido Ramos Alor. Aún se recuerda cuando el nefasto funcionario recurrió a la analogía de la "reja de huevo" para justificar y minimizar el desabasto de medicamentos e insumos médicos. Ramos Alor equiparó la administración de un hospital público con el consumo de alimentos en un hogar, asumiendo que el desabasto de ciertos insumos es "normal" porque las cosas se acaban con el uso continuo, tal como ocurre en una casa. La frase textual fue la siguiente: Tú, en tu casa, tu reja de huevo se acaba antes ¿no? En el tema de los medicamentos esto es así, aunque reconoció que, en el caso de los medicamentos oncológicos (para el cáncer), el proceso es más complejo y se requiere hacer las peticiones con mucha anticipación debido a los tiempos de distribución, sin embargo, la escases continúa, lo que demuestra que alguien no está haciendo su trabajo de resurtir la despensa médica.
LA DECLARACION causó una profunda indignación entre la ciudadanía, el personal médico y organizaciones políticas, calificando la respuesta de burda e insensible, bajo el argumento de que el desabasto en el sector salud público, donde escaseaban desde insumos básicos como gasas, jabón y hasta tratamientos de quimioterapias, no puede compararse con la despensa familiar, ya que en un hospital la disponibilidad de recursos es un asunto de vida o muerte, polémica que se ha intensificado debido a protestas de médicos residentes por la falta de herramientas de trabajo y denuncias por medicamentos caducados en almacenes estatales. Poco antes de aquel desgarriate, un error de logística de la gobernadora Rocío Nahle terminó exhibiendo las mentiras en los reportes de Ramos Alor. El funcionario había afirmado que el hospital de Tlaquilpa contaba con un abasto total de medicamentos, sin embargo, el equipo de logística de la Gobernadora se equivocó de ruta y arribó por sorpresa al Hospital de Zongolica, donde descubrió que hacía falta el 80 por ciento de las claves de medicamentos, desmintiendo la narrativa de eficiencia que el coordinador Estatal del IMSS-Bienestar pretendía sostener en la región serrana.
OTRO CASO fue cuando tachó de "campaña de odio" las protestas por falta de insumos en el Centro de Alta Especialidad de Xalapa. Fueron los propios trabajadores, médicos y personal de enfermería quienes, cansados de no contar con lo indispensable, levantaron la voz ante la severa carencia de materiales básicos para la atención hospitalaria, pero la respuesta de Ramos Alor no fue resolutiva sino política. El funcionario atribuyó las quejas legítimas del personal de salud a una "campaña de odio" orientada a desestabilizar la percepción del sistema médico, cuando en realidad su ineficiencia ha provocado que la Gobernadora Rocío Nahle, decidiera –con autorización de la Presidenta Claudia Sheinbaum- involucrarse personalmente en la supervisión del abasto y destinar alrededor de 1 mil millones de pesos del presupuesto estatal para la compra inmediata de fármacos y material de curación. La medida se tomó tras las intensas protestas de médicos, enfermeros y familiares de pacientes, quienes denunciaron que la transición de los centros de salud estatales al sistema federal IMSS-Bienestar generó graves deficiencias en las farmacias públicas.
EL COLMO ha sido la retención de salarios en Coatzacoalcos. Y es que, bajo su coordinación se denunció que el personal del Hospital Materno Infantil del antiguo Puerto México —que regentea su sobrina- sumaba tres meses sin recibir el pago de sueldos. El funcionario pidió a los trabajadores "no crear chismes", a pesar de que se trataba de una flagrante violación a sus derechos laborales, paralelamente, durante el desfile del Día del Trabajo, trabajadores de salud le entregaron a Nahle mantas con reclamos por la crisis hospitalaria; Ramos Alor fue captado doblando y escondiendo las lonas de protesta para evitarle el trago amargo a la mandataria. Poco después, se destapó la pérdida de más de 900 mil pesos en medicamentos caducados en bodegas de Xalapa (en hospitales como el Civil y el CECAN), obligando al gobierno estatal a iniciar auditorías que exhibieron la falta de control en el sistema que él coordina. En fin, es tiempo de que el funesto Ramos Alor sea despedido ante las ofensas a la sociedad y a los médicos residentes.
POR LO pronto, la Gobernadora Rocío Nahle ha dejado en claro que ella no va a disculpar al doctor Ramos Alor; y se alegró de que el IMSS-Bienestar también está aplicando un correctivo, al tiempo que calificó de desafortunadas las declaraciones del coordinador del IMSS-Bienestar en Veracruz. También el Colegio de Médicos del Estado de Veracruz externó su respaldo a los médicos residentes del CAE, quienes han denunciado carencias de medicamentos, insumos y equipo para brindar atención a pacientes y continuar con su formación, mientras que grupos de la sociedad civil y galenos en diferentes puntos del Estado, se manifestaron para exigir su rapada testa. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com
|
|