“La corrupción somos todos”, era la festiva frase de la conseja popular para parodiar lo que en tiempos del presidente López Portillo fue su fórmula de campaña: “la solución somos todos”, que al término de aquella gestión presidencial sirvió para el escarnio popular. “La Colina del Perro” y el Partenón de Durazo fueron iconos sobresalientes del periodo gubernamental de López Portillo. A continuación, el sucesor Miguel de la Madrid enarboló la bandera de la “Renovación Moral” como gancho esperanzador de un cambio en la conducción política del país. Pero de nada sirvió porque las recurrentes crisis económicas y la desenfrenada inflación atosigaron inclementemente a la población mexicana. La devaluación del peso en el entorno de “los errores de diciembre” en 1994 marcaron el inicio del gobierno de Zedillo, que ya para cerrar con broche de oro concluyó con el Fobaproa. Todo ese entorno, adobado con la “sana distancia de Zedillo respecto del PRI, culminó con la alternancia en el año 2000. Para el país amanecía el optimismo por una democracia en ciernes que en la década de los años noventa tuvo fuerte impulso por la intensa participación ciudadana y el fortalecimiento electoral de los partidos de oposición, PAN y PRD, principalmente.
El PAN gobernó México de 2000 a 2012, el PRD gobernó la CDMX a partir de 1997 hasta 2018 cuando su alter ego renovado, MORENA, asumió el mando. Gracias al avance democrático de este país, en 2018 Andrés Manuel López Obrador alcanzó la presidencia de México, así lo garantizó el Instituto Nacional Electoral, una de las muchas instituciones autónomas creadas durante los gobiernos del PRI y del PAN. La sucesión de avances democráticos se interrumpió con la llegada de AMLO al poder presidencial, a partir de su periodo de gobierno desaparecieron paulatinamente el INAI, el CONEVAL, el el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), entre otros órganos autónomos, incluido el INE cuya versión original en nada se parece a la institución actualmente cooptada por el poder. No es todo. Como Movimiento, MORENA abrió sus puertas de manera indiscriminada a todo aquel con signos anti sistémicos, lamentablemente en su médula se infiltraron elementos con vínculos delincuenciales, la Operación Enjambre lo ha puesto al descubierto con mucha elocuencia. Por si no bastara, peor aun que en tiempos de López Portillo, la corrupción y la delincuencia se han entronizado en el circulo del poder nacional, el uso patrimonialista del poder se ha exhibido sin recato alguno, los nombres están a la vista de todos: Adán Augusto, Andy, Olan, Noroña, Rocha Moya, María del Pilar, Américo Villarreal, Taddei, Ovalle, Segalmex, el Huachicol Fiscal, etc., forman larga nómina en el directorio de destacados personajes de la elite que MORENA ha encumbrado en los pasillos del poder nacional. ¡Oh! y ahora ¿quién podrá salvarnos? Así decía en nostálgicos tiempos el Capulín Colorado. |
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