“La mujer del Cesar, además de ser honesta, debe parecerlo”, es una sentencia proveniente de cuando César gobernaba Roma, se dice que puesta en duda la reputación de Pompeya, su esposa, decidió divorciarse para evitar que las sospechas recayeran sobre su reputación pública. Si ese pasaje histórico se ajusta o no a la verdad es muy difícil constatarlo, pero sirve de referencia para aplicarlo en casos donde la corrupción ha permeado, y en México es para aplicarse como una variable permanente. ¨¿aplicable en el caso de la gobernadora de Baja California? ´¿de Rocha Moya? ¿de Guadalupe Taddei consejera presidenta del INE? Respecto de este último caso, la señora Taddei se encuentra en grave predicamento después de la profusa información que se difunde acerca de contratos irregularmente asignados por el INE a empresas propiedad de gente muy cercana a su familia y a ella misma. El video donde uno de sus hijos disfruta su estancia en París acompañado con un empresario favorecido con contratos del INE parecen pruebas contundentes para poner en tela de juicio la permanencia de la señora Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral.
Ya en pleno proceso electoral surge esta noticia que pone en entredicho la dudosa administración de los recursos del INE a cargo de la señora Taddei. Además de sorprender cómo pudo haber conseguido esos videos que retratan la cruda realidad de un sistema que se pudre, sorprende también la testaruda confianza de la señora Taddei de poder continuar en el cargo. Por otro lado, a MORENA se le acumulan las fallas, en lo que va del año supimos del lujoso viaje de “Andy” a Japón, cuyo precio el mexicano promedio simplemente no puede costear, los viajes de Noroña y la adquisición de una casa cuyo elevado precio no hubiera podido cubrir sin MORENA en el poder. El affaire de senadores de MORENA solicitando el uso de una sala exclusiva en el aeropuerto “para el desempeño de sus actividades” es otro de los temas que exhiben a quienes el poder ha dañado severamente su conducta, en proporción directa a las canonjías de las que ahora gozan y que antes del poder señalaban con dedo flamígero entre las cosas que debían desaparecer. “Gobernamos con el pueblo”, “primero los pobres”, “el pueblo manda”, “no mentir, no robar, no traicionar” forman la medula del discurso oficialista, ya convertida en trizas por quienes presumen que no son iguales. Y en verdad, en esto último si tienen razón. |
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