Sería muy riesgoso apostar a favor de Alejandro Moreno, “Alito”, en la acusación que pesa en su contra por desviación de recursos, peculado, etc., iniciada por el actual gobierno de Campeche. Desde su salida del gobierno campechano para asumir la presidencia del PRI nacional, Alejandro Moreno ha protagonizado múltiples confrontaciones, destacadamente al interior del PRI donde se le acusa de haberse hecho de la dirigencia nacional con argucias y traiciones, lo peor en ese contexto procede de la sospecha de haber contado con el respaldo del gobierno de López Obrador bajo el compromiso de actuar en conveniencia de la cuartat. Pero debe reconocerse la audacia y habilidad política de “Alito” para evitar ser víctima del desafuero, que nada hubiera costado conseguir a la bancada de MORENA y sus aliados formulando y aprobando el juicio de procedencia. Percibiendo esa amenaza como una espada de Damocles, y ahora una elevada posibilidad del desafuero, “Alito” ha hecho uso del grueso expediente, donde figuran actores políticos pertenecientes a la elite de MORENA con supuestos nexos con la delincuencia organizada, para establecer contactos con funcionarios de proner nivel del gobierno estadounidense, en ese elemento se escuda para llegado el momento si le apremia la amenaza del juicio de procedencia, convertirse en víctima y refugiarse allende el Bravo. Esta hipótesis deriva de los frecuentes viajes de Moreno hacia el vecino del norte, no precisamente para turistear ni por motivos de salud.
La suerte de Moreno no es la misma de Rubén Rocha Moya, a quien las acusaciones del juzgado Neoyorkino lo obligaron a solicitar licencia al cargo. A Rocha Moya se le ha protegido con el manto de la impunidad, es una pieza de elite cuatroteista, incluso la actual presidenta durante su campaña le brindó reconocimientos y aparece en fotografías donde se constata la cordialidad entre AMLO, presidente, Sheinbaum presidenta electa, con un Rocha Moya adueñado del “pinche poder” en su entidad y al interior de su partido. Con los correspondientes matices, todo marchaba en calma para Rocha Moya aun ya fuera del poder, la protección a su persona no le quitaba el sueño, pese a los petardos de la oposición en México, y de la DEA y funcionarios del Departamento de Estado en los Estados Unidos. Hasta que dio el mal paso al decidir retomar las riendas del gobierno sinaloense sin consulta previa con quien debiera ser su eje rector en Palacio de Gobierno. Con esa algarada política reveló lo que todo mundo sabía: que el gravita en torno del palacio de Palenque. La respuesta fue fulminante: el gobierno se deslindó de la acción de Rocha, MORENA igual, y al unísono las bancadas de diputados y senadores de ese partido también. Como a una acción sobreviene una reacción, ya se escuchan voces pidiendo el desafuero de Rocha Moya. Dos actores políticos del momento están en la tesitura de perder el fuero, uno del grupo en el gobierno, de la oposición el otro. Como es posible observar este es un episodio adicional del enigmático escenario político del México actual. El tiempo y las circunstancias acomodaran su orden de aparición. |
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