Como elemento para distraer, el tema del “Plan B” ya cumplió su cometido, con la resistencia del PT el intento de atraer la revocación de mandato a la elección de 2027 se frustró poniendo fin a un capítulo cuya finalidad fue distraer a la opinión pública de asuntos de verdadero impacto social como la inflación, la violencia, los desaparecidos, la extorsión, el nulo crecimiento económico, etc. A partir de la frustrada intentona de poner a la presidencia en la boleta electoral de la elección intermedia de 2027 concluye ese episodio. El proceso legislativo continuará, pero ya sin el estruendo mediático anterior transcurrirá sin pena y sin gloria. Queda como colofón la presunta “derrota” presidencial por no facturar con éxito el conjunto de sus propuestas reformistas, pero será solo en abono de la especulación publica porque en esencia el entorno presidencial permanece, aunque abollado, presto para seguir haciendo propaganda política. Retener el poder es el juego, y el Plan B solo fue una estratagema más de las muchas, las necesarias, para evitar que la oposición aseste un susto electoral, y no porque la oposición esté en condiciones de lograrlo, sino por la inconformidad social cuyas luces ya comienzan a resplandecer en el horizonte político nacional. |
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