Existe una relación documentada entre el desabasto de medicamentos en hospitales públicos de México y la asignación de contratos a empresas vinculadas a amigos, familiares o redes cercanas a funcionarios, incluidos amigos de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El problema del desabasto de medicamentos se intensificó desde 2019, al inicio del sexenio de AMLO. El gobierno centralizó las compras de medicamentos bajo el argumento de combatir monopolios y corrupción de distribuidores previos. Esto generó retrasos, licitaciones con altos porcentajes de claves desiertas (hasta 60% o más en algunos procesos), inexperiencia en planeación y distribución, y compras de emergencia o adjudicaciones directas. El caos del sistema facilitó adjudicaciones directas y contratos a empresas de reciente creación, con cambios súbitos de objeto social, o señaladas por irregularidades. Fue entonces que apareció un vendedor de sanitarios llamado Amílcar Olán Aparicio, amigo de los hijos de AMLO. Su empresa creada en esos años se llama Romedic y recibió más de 490 millones de pesos del 2020 a 2022 por parte de los gobiernos morenistas de Tabasco y Quintana Roo, recursos federales vía Insabi, a pesar de ser de nueva creación y de alertas de Cofepris. Al darse cuenta de lo jugoso del negocio, comprar medicamentos a precio de laboratorio y venderlos a sobreprecio, otros parientes de gobernadores aparecieron como Alejandro Calderón Alipi, ligado a compras en Insabi/IMSS-Bienestar, hermanos Dagnino, y empresas de socios del yerno de la gobernadora de Veracruz Rocío Nahle, Ethomedical y otras, que recibieron más de mil millones en adjudicaciones directas del IMSS con sobreprecios de hasta 885 por ciento y, en algunos casos, dudas sobre entregas completas. De modo que la crisis de medicamentos fue otro de los “regalitos” de López Obrador.
La amiga de la presidenta que hace negocios con un socio de Maduro y que es investigado en EEUU. Luz Elena González es seducida por el corruptor
En enero de 2026 el nombre de Jack Landsmanas salió a la luz. Nicolás Maduro había sido capturado por el gobierno de Donald Trump. Al parecer el CEO de empresas como Productos Serel y La Cosmopolitana, ambas del grupo Kosmos, habrían participado, junto con el gobierno de Maduro, en desvíos millonarios y prácticas irregulares en los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), programa de distribución de alimentos subsidiados impulsado por el gobierno venezolano desde 2016. El periodista Claudio Ochoa reveló que la amiga de la presidenta Sheinbaum, quien tiene el cargo de la Secretaría de Energía, movió sus hilos en Pemex para otorgarle contratos al exsocio de Maduro. Luz Elena González, quien ha estado con Claudia Sheinbaum desde que ella fuera secretaria del Medio Ambiente en el gobierno de la Ciudad de México, buscó al corruptor para que haga negocios en Pemex. Señala el periodista: “Pemex ha regresado a pagar por los servicios ni más ni menos que de Corporativo Kosmos, del polémico empresario Jack Landsmanas. Desde los sexenios de Calderón y Peña Nieto se convirtió en uno de los mayores proveedores de alimentos para el gobierno mexicano, pero nunca vio tanta bonanza como con López Obrador. A través de empresas como La Cosmopolitana y Productos Serel concentró contratos públicos en cárceles y hospitales, siempre bajo la sospecha de sobreprecios, irregularidades en licitaciones e investigaciones por lavado de dinero”. Es decir, mientras los empresarios sean amigos del gobierno, no importa sus irregularidades ni sus delitos, sólo importan los montos del moche.
El llorón de Donald Trump: “Gano guerras, atrapo dictadores, evito que otros países tengan armas nucleares y le dan el Nobel a alguien que planta arbolitos”
Fuentes cercanas a la Casa Blanca confirman que el expresidente Donald Trump se encuentra en un estado de “profunda conmoción emocional” tras no haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Según testigos, el mandatario ha pasado las últimas horas alternando entre declaraciones públicas de “injusticia histórica” y momentos de llanto contenido mientras revisaba la lista de galardonados. La decepción resulta especialmente aguda, según su equipo, porque Trump considera que en su haber figuran logros de magnitud planetaria: la “victoria total” en la guerra de Venezuela, operación que, según sus propias cuentas, concluyó con la captura del “violento dictador”, además del “bloqueo definitivo” de las ambiciones nucleares iraníes. Dice Trump: “Resolví dos crisis que llevaban décadas sin solución, detuve una guerra y evité un holocausto nuclear, y le dan el Nobel a un tipo que plantó árboles o algo así”, habría lamentado en privado, según filtraciones. Mientras otros líderes reciben el galardón por firmar acuerdos que luego se deshacen o por pronunciar discursos, Trump argumenta que sus métodos, presión máxima, captura directa del dictador y “paz por la fuerza”, deberían contar como contribuciones a la paz mundial. Hasta el momento, el Comité Nobel no ha respondido oficialmente a las quejas, aunque fuentes cercanas al organismo han recordado discretamente que “ganar guerras y capturar dictadores no forma parte de los criterios habituales del premio”. Mientras tanto, en la Casa Blanca se estudia la posibilidad de crear un “Nobel alternativo” administrado por el propio Trump, con una ceremonia en la que él mismo se entregaría el galardón ante una platea de invitados selectos. “Si el mundo no reconoce lo que hice, al menos lo reconoceré yo”, habría añadido, entre sollozos y una orden de más helado.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra |
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