Ya sólo falta que quieran comer paella con la gobernadora en los jardines de su casa, como lo hacían los caricaturistas con López Obrador. Y así, como los caricaturistas de la 4T, los de Acover publican fotos del encuentro con Ahued, como si rendirse ante el poder fuera un acierto. Pero no nos equivoquemos, la Asociación de “Periodistas” de Veracruz no se reunió con Ahued, se dejaron llevar de la mano por José Manuel Pozos Castro, subsecretario de Gobierno, quien le fue a presumir a Ahued su nueva adquisición, su mascota sin pedigree, su jauría desdentada que piensa lanzarle cuando el señor se le ponga difícil. Recuerdo que el día de la convivencia con Melitón Morales, un periodista serio me informó que detrás de la elección de Luis Bustos como presidente de la Acover estaba José Manuel Pozos. ¿Y cómo para qué? Pues Pozos se imagina que la Acover es una asociación de periodistas, los líderes de opinión en Veracruz. Pero mire usted la foto que publicaron. ¿Dónde ve usted a Claudia Guerrero, a Arturo Reyes Isidoro, a Carlos de Jesús Rodríguez, a Edgar Hernández, al Chava Muñoz, a Raymundo Jiménez, a Manuel Rosete, a Quirino Moreno, a Filiberto Vargas, a Sergio González Levet, a Mussio Cárdenas? No están, porque todos estos periodistas entienden muy bien lo que pregonaba Ryszard Kapu?ci?ski, quien concebía la distancia con el poder como una condición indispensable para observar, entender y narrar la verdad de los procesos históricos y humanos. Debo decir que de todos los de Acover que se reunieron con Ahued, sólo dos están en activo y sólo uno merece todo mi respeto. Saludos.
Tiene razón la gobernadora Nahle, no hay nepotismo en la contratación de los sobrinos de López Obrador, pero que tal influyentismo
Tres sobrinos de Andrés Manuel López Obrador están en la nómina del gobierno del estado de Veracruz. Ellos son Erandi Isabel, Tarheni Andrea y Pedro Arturo López Herrería. Erandi Isabel López Herrería es rectora de El Colegio de Veracruz (Colver), cargo que asumió en junio de 2025; Tarheni Andrea López Herrería trabaja como subdirectora de Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública en Servicios de Salud de Veracruz; Pedro Arturo López Herrería es asesor en la Secretaría de Gobierno. A estos tres hay que agregar al esposo de Erandi, quien es el actual director de Salud Pública. Dice bien la gobernadora Nahle, no hay nepotismo en estos casos, porque como ella dice: “No son mis parientes”. Sin embargo, ¿que hay del influyentismo? El influyentismo es la práctica en la que una persona obtiene favores, empleos, contratos o privilegios gracias a su cercanía o relación con alguien que tiene un cargo público o poder político. Rocío Nahle se ha declarado devota de López Obrador; recientemente la han señalado como la “mandadera” del habitante de Palenque. Si un sobrino de su “mesías” llega y le pide trabajo en su gobierno, ¿ella se negaría? Pues no se negó. Para justificar ese influyentismo Rocío Nahle declaró: “Son muchachos preparados que venían trabajando en el gobierno, no son mis familiares, no tengo ningún nepotismo y ellos tienen derechos como cualquiera, tienen derecho como cualquiera, son muy eficientes”. Muy preparados, dijo la gobernadora, sin embargo, ignoraba que el esposo de Erandi era el actual director de Salud Pública de la Secretaría de Salud. No, pues los conoce muy bien.
Lenia Batres, la apestada. En Palacio Nacional, durante el Segundo Informe, anduvo persiguiendo los grupos de ministros, nadie la quería cerca
Lenia Batres es, a un año de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, la ministra que más se aparta de la mayoría. La señora vota en contra en alrededor del 24.6% de los casos, muy
por encima de Sara Irene Herrerías o María Estela Ríos. Las diferencias no son sólo jurídicas; se han vuelto públicas, personales y, en varios momentos, tensas. Lo peor del caso es que la señora Batres no vota en contra por convicción jurídica o legal, sino sólo por llevar la contraria. Por ello no extraña que nadie la quiere cerca, al lado, expeliendo ese mal olor que despiden los estultos. Eso quedó claro durante el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras los ministros recorrían los pasillos de Palacio Nacional lo hacían en grupos. En un primer grupo iban pegados hombro a hombro los ministros Giovanni Azael Figueroa Mejia, Arístides Rodrigo Guerrero García, junto con las ministras Estela
Ríos González, Loretta Ortiz y Yasmín Esquivel Mossa. Los cinco iban al mismo paso, atrás de ellos, a paso veloz, la ministra Lenia Batres trataba de alcanzarlos. El ministro Arístides Rodrigo se dio cuenta de que su colega trataba de alcanzarlos, pero ni detuvo el paso, ni pidió a sus compañeros que se detuvieran para que Lenia Batres se les uniera. Cansada de perseguirlos, Lenia Batres prefirió desistir; se quedó con su tufo, solita, caminando por los pasillos de Palacio.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra |
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