Durante el velorio de Zenyazen Escobar se vio a Maritza Ramírez Aguilar, su operadora financiera, “muy triste”, tan triste que no podía disimular la alegría. Muy relajada se la pasó en el velorio la subsecretaria de Educación Básica de la SEV. Vale mencionar que el cargo en la SEV lo ocupa desde la administración de Cuitláhuac García Jiménez y fue ratificada por la gobernadora Rocío Nahle García. Sin embargo, el cargo, desde un principio, se lo debía a Zenyazen Escobar, quien la impulsó como su Oficial Mayor, es decir, su operadora financiera. La subsecretaría a su cargo ha sido señalada por presunto desvío de recursos, nepotismo, “moches” y “aviadores”. Algunos analistas señalan que esos aviadores eran sólo de nombre y que la nómina de esos aviadores iba a parar a manos del propio Zenyazen, dinero con el que compró casas en Xalapa, Veracruz y ranchos en la zona de Río Blanco y Córdoba. También compró yates y caballos pura sangre. Millones y millones de pesos mensuales, que el Orfis no “logró” detectar. ¿Por qué estaba tan sonriente Maritza Ramírez Aguilar? Pues quizá se imagina que las cuotas que Zenyazen le impuso en la SEV ya no las va a pagar; quizá piense que ese dinero se lo va a quedar. Tal vez, imaginando tanto dinero en sus manos, la cara se le llenaba de gozo.
Otro amigo de Sergio Rodríguez sufre un atentado, esta vez fatal. El exprocurador ambiental tenía negocios chuecos con el difunto Zenyazen. Se apropiaron de un vertedero
Nos comenta un periodista que, siendo secretario de Educación, Zenyazen Escobar le pidió un gran favor: que cuidara a Sergio Rodríguez, entonces Procurador del Medio Ambiente. El periodista no veía en ese momento cuál era el interés de proteger a un sujeto tan nefasto, sin embargo, Zenyazen acotó, "es muy mi amigo". Olvidaba Zenyazen Escobar la suerte que habían corrido otros "amigos" de Sergio Rodríguez, digamos Ernesto Cuevas, el "Gallo bolo". En julio de 2021 Ernesto Cuevas sufrió un atentado en la avenida Xalapa mientras viajaba en su vehículo. Varios sujetos lo interceptaron y le dispararon tres balazos. Ernesto Cuevas no murió. Días antes el mismo periodista se había reunido con Ernesto Cuevas, quién muy cándido le comentó de algunas de las labores que andaba haciendo como subprocurador ambiental. Para ese momento era del conocimiento público la manera como estaba operando Sergio Rodríguez. Extorsionando a empresarios, pidiéndoles "moche"; muchos de ellos ya lo habían denunciado. Nos enteramos por el portal Latinus de los negocios entre Sergio Rodríguez, procurador ambiental y Zenyazen Escobar, exsecretario de Educación. Sergio Rodríguez clausuró un vertedero de basura, que después pasó a manos de los parientes de Zenyazen Escobar; se lo apropiaron a la mala, un negocio de 300 millones de pesos al año que ahora está a nombre de la hija de Zenyazen Escobar. Por eso le urgía al entonces secretario de Educación que cuidaran a su amigo el procurador ambiental, por los negocios chuecos que compartían. Cinco años después otro amigo de Sergio Rodríguez sufre un atentado, en esta ocasión fatal. Los informes señalan que Zenyazen Escobar tenía la intención de reelegirse como diputado federal. Quería todo el dominio político de la zona de Orizaba, Córdoba, Río Blanco, hasta Zongolica. El caso es que no había llevado prosperidad a esa zona como diputado federal. Todos en esa zona sabían de los negocios chuecos de Zenyazen Escobar. Otros le disputaban el poder político. Incluso señalan que Zenyazen Escobar quitó de enmedio a un diputado federal que ya le estaba haciendo "sombra". Precisamente también señalaban que mantenía vínculos con el grupo criminal "Sombra". De modo que la versión del suicidio resulta absurda. Si esa versión la dan por válida, sólo le harían el favor a aquellos que lo asesinaron, que lo quitaron de enmedio.
¡Chamacos goseros! “Fuera, fuera, fuera” le grita el pueblo bueno a Claudia Sheinbaum en Colima. “Si no se callan son unos irrespetuosos o son del PRIAN”. ¡Qué puerilidad!
Claudia Sheinbaum no sabe controlar la víscera, el coraje que le causa que las cosas estén fuera de su control. Acostumbrada a gritar a los de su gabinete de seguridad o a otros políticos, cuando pide silencio y no le obedecen, se sale de sus casillas. Eso fue lo que pasó en Colima. La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó el sábado 5 de septiembre un acto en la Unidad Deportiva José María Morelos y Pavón, en Colima, como parte de la gira para presentar los resultados de su Segundo Informe de Gobierno. El evento, al que también asistió la gobernadora Indira Vizcaíno, se vio interrumpido en varias ocasiones por abucheos y consignas de “¡fuera, fuera, fuera!”. Un grupo de manifestantes, identificado principalmente con el colectivo Salvemos Cuyutlán, ambientalistas, pescadores y opositores a la ampliación del puerto de Manzanillo por sus posibles impactos en la Laguna de Cuyutlán, protestó durante las intervenciones. Sheinbaum pidió respeto, sometió a votación entre el público que los inconformes guardaran silencio y fueran atendidos al final del acto, y señaló que si persistían en gritar eran “irrespetuosos”. Pero no le hicieron caso, los gritos no cesaron. Pidió que le bajaran las pancartas con consignas en su contra y tampoco la obedecieron. Ya fuera de sus casillas, al darse cuenta que no la pelaban, llamó a los protestantes “infiltrados” o integrantes del PRIAN. ¡Chamacos goseros! ¡Vaya puerilidad!
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra
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