Pregonaba Dionicio Pinzón, el del “Gallo de Oro”: “Como la rueda de la fortuna es la vida, a veces estamos abajo, a veces estamos arriba”. O como el caso de Rubén Rocha Moya, estuvo bien arriba y ahora está bien abajo. Rocha Moya era el gobernador a quien López Obrador, presidente, le llamaba “hermano”. Incluso cuando el Mayo Zambada lo acusó de narco, López Obrador lo siguió llamando “hermano”. Cuando Estados Unidos pidió la extradición de Rocha Moya, la presidenta Claudia Sheinbaum dio la cara por él y todo el Congreso morenista lo respaldó coreando: “No estás solo, no estás solo”. Pero Rocha Moya “se cayó de la nube que andaba”. Creyó que en el país López Obrador seguía gobernando y por instrucciones de él quiso regresar al gobierno de Sinaloa. Ahora tiene en contra a Claudia Sheinbaum, tiene en contra a los diputados morenistas, tiene en contra a su partido. Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, declaró sobre expulsar a Rocha Moya de su partido: “Esa es una decisión que tiene que tomar la Comisión de Honestidad y Justicia. Hay una actuación unilateral que él realizó y que hemos manifestado que no estamos de acuerdo y pues se le está investigando por delitos de los que se le acusan”. Ahora que cayó en desgracia, ahora que es el perro más sarnoso, más flaco, hay que cargarle todas las pulgas.
El “ecosistema de Andy”. La red de tráfico de influencias del hijo de López Obrador. Cuando el Estado se convierte en botín de un círculo reducido
El llamado “ecosistema de Andy”, es decir la red de conexiones alrededor de Andrés Manuel López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, ha sido documentado por investigaciones periodísticas como una estructura de personajes cercanos al hijo del expresidente López Obrador. En este caso, amigos de infancia, empresarios y operadores que, durante el gobierno de su padre, obtuvieron contratos millonarios en obras y programas prioritarios. Medios y organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), Latinus y El Universal han señalado casos recurrentes, por ejemplo, empresas ligadas a Jorge Amílcar Olán Aparicio, su amigo más cercano, recibieron cientos de millones de pesos en insumos médicos vía el Insabi en Tabasco y Quintana Roo; asociados participaron en supervisión y suministros del malecón de Villahermosa, tramos del Tren Maya, incluyendo balasto, desarrollos en Dos Bocas y otros proyectos de Pemex y Sedatu. El patrón descrito es simple y reiterado: personas del círculo íntimo crean o se asocian a empresas que, poco después, acceden a adjudicaciones directas o contratos relevantes. Este ecosistema ilustra un riesgo clásico del poder centrado en una sola persona, el presidente. Sobre todo cuando la lealtad y la cercanía sustituyen a la competencia abierta y a los controles institucionales, el Estado se convierte en botín de un círculo reducido.
No quieren a Andy en ningún país. Por miedo a que se lo lleve el gobierno de Trump, buscan a dónde mandarlo. Ni Rusia ni China ni Sudáfrica lo quieren
Andy ha sido, durante muchos meses, el hombre del momento. Apenas la semana pasada Rubén Rocha Moya quiso opacarlo con su regreso al gobierno de Sinaloa, pero poco le duró el gusto. Andy, una vez que nos enteramos de su “ecosistema de corrupción” y de tráfico de influencias, vuelve a ser el hombre del momento. El padre de este sujeto, el expresidente López Obrador, está tan preocupado por él que ya salió de “La Chingada”, su rancho en Palenque y se trasladó a la Ciudad de México para operar el rescate del “soldado Andy”. Incluso ya le buscan asilo en algún país amigo. Sobre este tema señala Raymundo Riva Palacio: “Una de las consideraciones que se hicieron, cuando aún estaba en Palenque, es protegerlo enviándolo a un país “fuera del alcance” del gobierno de Estados Unidos. Los únicos países que vieron se encontraban en esa condición eran Rusia y China, porque Cuba, Venezuela y Nicaragua no parecían opciones. El país en el que finalmente pensaron fue Sudáfrica, y establecieron contacto con funcionarios de ese país para sondear la
posibilidad, que ni siquiera llegó a formalizarse por el rechazo que tuvieron de origen”. Es decir, nadie quiere problemas con Estados Unidos, por lo que nadie quiere al “bodoque” de López Obrador.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra |
|