El hombre presente puede crecer hacia estadios superiores de inteligencia, conciencia y felicidad mediante propósitos personales, sociales y de gobierno cuando los planteamientos y soluciones son integrales y a largo plazo, contemplados como problemas interconectados. A cualquier gobierno en el mundo debería preocuparle las grandes masas que todavía viven en la miseria, en la ignorancia, en la marginación, tal como sucede en el África Subsahariana, el sur de Asia, Latinoamérica, las poblaciones indígenas, los grupos de refugiados y desplazados, los ancianos, mujeres y niños.
En proyectos de desarrollo humano siempre serán muy importantes los niños, desde las primeras etapas de su infancia, para combatir las causas complejas y multifactoriales que propician el bajo desarrollo de quienes se debaten en la marginación. Han sido señaladas como causales principales de esta desigualdad la falta de acceso a la educación, de servicios básicos y de salud, la inestabilidad política y la corrupción, la discriminación y marginación, que aún existen hasta en los países con mayor desarrollo, como en los Estados Unidos y varios países europeos.
Hoy también se pueden considerar causales de pobreza, marginación y hambre, al cambio climático y los desastres naturales, así como las malas políticas, los conflictos armados y la violencia a gran escala. La miopía personal no es gratuita. ¿A qué se condena un ser humano que nace en la pobreza, carece de lo elemental y se desarrolla en la ignorancia durante su infancia y adolescencia? El hombre debe aspirar por sí mismo a desarrollar sus capacidades y vivir en mejores condiciones de vida, pero ¿qué hace si no cuenta con oportunidades, modelos ni expectativas?
Como dice Monseñor Jorge E. Lozano (AulaDSI), «…ningún espacio en el que el hombre actúa puede legítimamente pretender estar exento o permanecer impermeable a una ética basada en la libertad, la verdad, la justicia y la solidaridad». Es urgente, entonces, la creación de nuevos paradigmas en las relaciones económicas, sociales y políticas. ¿Qué hacer si el nuevo sujeto político es la multitud que no tiene una identidad claramente definida?
Veamos que nos dice Amartya Sen, economista hindú Premio Nobel en 1998 quien ha impulsado la idea de que el desarrollo humano debe centrarse en las personas y su libertad. Se debe promover la riqueza de la vida humana, no la riqueza de la economía. La pobreza y la falta de oportunidades son obstáculos para el crecimiento, el ejercicio de las libertades, y la capacidad de moldear la propia vida, aun reconociendo que no todas las personas prosperarán de la misma manera con los mismos recursos.
El bienestar subjetivo es la apreciación personal que se tiene del conjunto de condiciones de vida, tanto de prosperidad como de desventura, según la orientación de vida predominante en sus diferentes ámbitos o dominios particulares, como puede ser el dominio cognitivo-evaluativo expresado en la satisfacción de su existencia; el dominio afectivo o hedónico medido a partir de la idea de felicidad y de las experiencias emocionales vividas; el dominio eudemónico que comprende la satisfacción de necesidades vitales y psicológicas básicas (como la resiliencia) y la percepción de un proyecto de vida; y el dominio sensorial, que destaca la diferencia entre un bienestar derivado de estados emocionales de otros que proceden de los sentidos, a veces expresados en placeres y dolores (Roberto Castellanos, “Bienestar subjetivo”, 2018).
No basta con señalar responsabilidades por la injusticia, la corrupción, la miseria, la ignorancia, la marginación, la opresión, la discriminación y la falta de libertades, ya sea por paredes o por muros mentales (conformismo). En cualquier lugar donde se dan, rebela que no hay hombres libres todavía, si no yugo y servilismo que no se han podido separar en los conceptos de las conciencias.
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