Por referencias arqueológicas, hoy sabemos que no es la primera vez que la “humanidad” ¿? desaparece. Vestigios de diferentes civilizaciones, muchas de ellas inexplicablemente avanzadas, han sido encontradas en diferentes lugares del Planeta...
Sin dejar más huellas que ruinas de monumentos majestuosos, que no podrían ser reproducidos ni en esta época de significativos avances tecnológicos...
Pero les han servido para responsabilizar de ello a diferentes “dioses” -unos buenos y otros malos- y para llevar a cabo “profecías” de seres especiales que reciben información, según ellos, del “más allá”...
Hoy los tiempos se prestan para predecir que nos espera un desastre universal -otro más- que acabará con una nueva derrota de la luz, a manos de la oscuridad. ¡Conmovedor!...
Sin aceptar, que quien responsabiliza a los demás de lo que a él -o a ellos- le sucede, es porque no ha madurado, es decir, que no se ha hecho responsable de sus actos...
No es aventurado decir que estamos al borde del desastre, hoy a manos de la IA, que ya supera por mucho a sus creadores. Pero se continúa hablando de dioses y demonios que manejan a los hombres a su antojo...
Cuando lo único cierto, es que, acorde a esos absurdos conceptos, el Libre Albedrío con el que El Creador dotó a su creación, sería falso; y solo somos sus marionetas...
En otras palabras. Si el Creador hizo a unos buenos y a otros malos; a los que finalmente va a juzgar, nos hablaría de un ser terriblemente perverso que se divierte con el dolor y el sufrimiento...
Hace miles de años, el Hombre -con mayúscula- más trascendente, es decir, el que más ha impactado a toda la humanidad, Pitágoras (569 – 495) más importante que todos los miles de dioses que a través de la Historia han existido, juntos o separados...
Entendiendo por dioses de la humanidad, a los que han creado para explicar el origen del Universo, los fenómenos naturales y el sentido de su propia existencia...
Empezando por el sumerio Anu, considerado el padre de todas las deidades, Zeus, Ra, Osiris, Poseidón, Zaratustra, Odín, Thor, Brahma, Vishnu, Shiva, Krishna, Jehová, Mahoma, Jesús y todos los demás que se les ocurra...
Que no han servido para otra cosa que para que los parásitos vivan del cuento. Sin que se soslaye que también han servido para hacer guerras y que se maten unos y otros...
Sin que ninguno haya impactado a toda la humanidad, como hasta la fecha lo ha hecho el citado Maestro Pitágoras; quien finalmente ha influido en toda la humanidad, no solo a una parte...
Pues ese mismo Personaje fue quien dijo:
“El bien y el mal no existen; sólo existe la salud y la enfermedad”.
Y sí hoy por hoy nos encontramos en tan delicado trance, es porque la humanidad está enferma...
El hombre no es malo, está enfermo. Y los enfermos piensan como enfermos y actúan como enfermos, porque no pueden pensar ni actuar como sanos...
Y esto se debe a que el hombre no encaja como eslabón en ninguna cadena ecológica. En pocas palabras, el hombre, a diferencia del resto de todos los demás seres, no pertenece a La Tierra...
De ahí su estúpido actuar, al destruir todo lo que a su paso encuentra. El pelear, el lastimar, el matar, solo es propio de quienes están enfermos; ignoran quienes realmente son; y encima de todo se creen perfectos...
Algunos están tan enfermos, que se consideran superiores a todos los demás seres vivos. Concepto que todavía va más allá de la estulticia...
Razón por la cual, a diferencia de todos los demás animales, el hombre ignora cuál debe ser su alimentación y come de todo. No es exagerado que sea hasta carroñero, que se alimente de animales a los que salvajemente cría y mata; lo que lleva implícito un duro sentido de maldad, de perversidad...
De tal suerte, que la desaparición del hombre sobre la faz de La Madre Tierra, sin duda que será festejado por todos los demás seres...
Y para todos aquellos, en especial a los aberrantes religiosos que tanto daño le han hecho a la humanidad con sus estúpidas ínfulas de grandeza...
Cabe citar, que los seres más importante del Planeta, son las abejas. Y el día que desaparezcan, como ya está sucediendo, ningún ser humano, sin importar en las estupideces en las que crea, lo verá...
Conclusión...
Si todos, sin excepción, somos el resultado de lo que hemos comido; la UNICA forma de ser de otra manera, es comer de otra manera...
Mientras nos alimentemos, no sólo de lo que es nuestro alimento natural, sino como hoy, de porquerías, la humanidad -esta humanidad- será mejor que desaparezca.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida. |
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