“Maldito sea el hombre que confíe en el hombre”. Jeremías (626 – 586)
La vanidad, el egoísmo, la ambición, la codicia, la estulticia y la ingratitud, son parte de los atributos del hombre. Y se manifiestan en toda su crudeza cuando la política se asoma...
Y ante la real posibilidad de ver por el bien común y por la Patria; sin pudor cual ninguno, hay quienes no disimulan su miseria, al querer asegurar su estado de privilegio personal. Y Todos saben a quienes me refiero...
Aun así, existe la posibilidad de que los tiempos operen a favor del tan necesario cambio que se requiere en la política; y a pesar de los hipócritas convenencieros, el pueblo, que tan claramente se ha manifestado en contra de la extranjera y su podrido narco gobierno, salga a las calles en repudio del fraude que nos espera y podamos recuperar a nuestro México.
Y nos vemos mañana, si El Sol me presta vida. |
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