El primer punto que hay que analizar, es si existe, es decir, si el hombre es quien decide su camino; o es el destino el que lo marca. Habrá que también considerar, si todos los hombres tenemos el mismo destino...
Y si es así ¿por qué tenemos huellas digitales distintas? ¡Únicas! lo que infiere que llegamos a esta vida, a esta Tierra, predestinados a algo especial, a algo diferente...
Y si llegamos predestinados a algo ¿dónde entonces está el libre albedrío? Pero hay más...
Si el destino no se escoge. ¿Qué Dios se abroga el derecho de juzgar si lo hiciste bien o si lo hiciste mal; si finalmente tú ni siquiera querías venir? Ni preguntaron ¡vaya!...
Sin dejar de mencionar que nadie es malo por voluntad propia. El que deliberadamente hace daño a los demás, no es malo, es malvado. Y aunque la ciencia establece que ninguna enfermedad física o mental vuelve a una persona malvada...
Un evidente trastorno mental impulsa a un hombre a abusar sexualmente de un menor de edad. Y aunque el impulso por dañar a otros no lo pueda medir la ciencia, es claro que quien hace daño a los demás, en el entendido de que nadie puede dar lo que no tiene, es porque él está dañado...
La humanidad está cavando su propia tumba y no quiere darse cuenta que vamos a la extinción. No aprendimos nada de quienes nos precedieron; y no será ningún consuelo el saber que no seremos la única civilización que desaparezca “misteriosamente”...
Aunque por otro lado sea normal, el que un ser vivo reaccione para deshacerse de lo que le es dañino. Y seremos muy inteligentes hijos de algunos dioses si quieren; pero la ciencia nunca ha entendido que La Tierra es un ser vivo y que nuestra presencia le es dañina...
Pero la humanidad está tan adoctrinada, que ni siquiera acepta que puede estar en el error de conceptuarse a sí misma como el non plus ultra de la Creación; y el reconocer que somos parásitos de La Tierra...
Si el libre albedrío existe, debe de manifestarse antes del nacimiento. Y la diferencia es que unos vienen a este mundo por su propia voluntad; y a otros los traen. Pero es un hecho que no la pasan igual los hijos deseados, que saben a lo que vinieron; a los hijos no deseados, que no saben a qué los trajeron...
No obstante, para saber a qué viniste o a que te trajeron, lo que podrías hacer el resto de tu vida, incluyendo sábados, domingos y días festivos, aunque no te pagaran por ello, eso es a lo que viniste...
Y finalmente, aquí caben las palabras de Paulo Coelho: “Cuando el hombre sabe a dónde va; las fuerzas de El Universo se confabulan para que lo logre”...
El hombre puede vivir de lo que sea. De caminar, de correr, de saltar, de cantar, de bailar, de patear una pelota, de escribir, de dibujar, etc. etc. etc. Y cabe agregar que sólo puede ser feliz el que hace lo que le gusta; toda vez que nadie puede ser feliz haciendo lo que no le gusta...
Y a esta vida se viene a ser feliz. La equivocada idea de que venimos a sufrir, o a pagar lo malo que se ha hecho en otras vidas, es aberrante. La reencarnación es para los que ignoran que en esta vida se paga y se cobra todo lo bien que se ha hecho, de igual forma que se paga todo lo que se ha hecho mal.
Resumiendo...
El libre albedrío para ventilar lo que quieres hacer de tu vida, es una decisión propia que tomas antes de venir a esta vida y que el origen de todo cuanto existe, pues nada puede existir fuera de él, lo acomoda todo para que lo puedas lograr...
Pero nunca es tarde para retomar el camino. La vida siempre da una oportunidad, es parte del juego; el chiste está en que te animes. No es poca la gente que, al jubilarse, se dedican a hacer lo que siempre quisieron; y les va muy bien. Cuando menos, no les cuesta trabajo.
Y nos vemos mañana, si El Sol me presta vida
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