¡Alarma! La aparición de una cepa del Ébola -que es el nombre del río dónde el hombre se encontró por primera vez con el virus- ya ha cobrado, hasta el momento de escribir el presente, 130 muertes y hay centenares que presentan síntomas...
El director de la OMS, el doctor Tedros Adhanom, declaró su “profunda preocupación” por la magnitud y la velocidad de la epidemia, sin que haya, ni vacunas, ni tratamiento...
Desde un principio se advirtió que los nuevos robots acabarían con miles de empleos. No cobran sueldo, ni se sindicalizan, ni protestan sin días de descanso...
Y que la guerra o las pandemias podían disminuir la población mundial. Pero hasta ahora, con nueva tecnología para difundir ideas y noticias, se exagera el asunto y crea terror...
En la pasada epidemia de Ébola, en África Occidental, entre 2014 y 2016 murieron 11 300 personas. Pero en total, en los últimos 50 años han muerto “cerca de 15 000 personas en todo el mundo”, según la OMS...
Sin embargo, con la pandemia del COVID-19 la propia ONU reportó que murieron poco más de 20 millones. Por lo que, si bien es cierto que de cualquier forma hay que prevenir la pandemia, no parece que las Autoridades Sanitarias tengan algún interés. Aquí hay gato encerrado.
Cambiando de tema...
Les comento de los siempre oportunistas curas y las filípicas que le endosaron al gobierno por la falta de seguridad. Pero si la seguridad es responsabilidad del Estado; y ciertamente que es un desastre...
La moral, que determinantemente incide en la seguridad, es responsabilidad de los hombres de Dio$. Y en ambos casos; claro está que ha fracasado la oratoria...
Lo que parece que ignoran, es que la rectitud, la moral, no se enseña en los libros, ni en los púlpitos, ante esa pobre gente, a la que le han hecho creer que su Dio$ necesita que le rueguen, que le pidan de rodillas, que lo adoren...
Porque finalmente, no se enseña con la palabra. Se enseña con el ejemplo. Y el que los ciudadanos reciben de sus gobernantes y de sus religiosos, es, por lo menos, incongruente...
Claro, que en un país gobernado por delincuentes, nadie se extraña o cuestiona, las forzosas y obligadas relaciones de los cura$ y los pecadores...
Es como una simbiosis perfecta. Uno hace sus tiznaderas; y el otro se las perdona. Y todo, mediante su buena mochada, para ayudar a los niños pobres y -mantener como reyes a sus cardenales y obispos-
Hablar de la humildad de los papas es de plano una burla en la que sólo pueden creer los “creyentes”.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida. |
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