Pues sí. Gracias a Dio$, y sus patéticos representante$ es que el ser humano es tan estúpido. En el entendido, que la destrucción del ecosistema, no es propio de ningún otro animal que no sea el Homo sapiens, sapiens. O sea, el doblemente sabio...
Hoy genéticamente, electrónicamente, religiosamente o lo que se ocurra, ha evolucionado -mutado sería más propio- al Homo $apien$ $apien$...
Un oso polar que anduviera poniendo fogatas por todo el Ártico, sería más o menos lo mismo, igual de estúpido que nosotros. Al destruir el ecosistema nos condenamos a la extinción; y a un futuro mediato de carencias y problemas -¿más?-...
Según dicen los que acomodan las profecías a conveniencia -a toro pasado, podría decirse- que Michel de Nostredame, conocido como Nostradamus (1503 - 1566) descubrió que ¡La Tierra era un ser vivo! Y que siglos después se viene corroborando...
Lo que todavía no se entiende -gracias a las religione$ se repite- es que los seres humanos, no somos de este Planeta. Más claro: no somos hijos de La Madre Tierra, somos sus parásitos...
Solo que entender eso y aceptarlo, es echar por tierra todas las creencias religió$a$. No somos hijos de ningún Dios. La especie humana, entera, somos unos bichos perniciosos que donde quiera que ponemos un pie, todo lo destruimos. Nos estorba la vegetación y nos molestan los animales...
Como se demuestra, cuando una representante del pueblo -al que se supone que María Candelaria Ochoa preguntó si podía proponer una estupidez en Tribuna- y es de suponerse que le dijeron que sí, que la propusiera...
Y expuso que se multará a quien diera de comer a los animales en la calle. Y también a quienes afuera de sus casas ponen un recipiente con agua. Para que hasta ahí les caiga la multa...
Por supuesto que me opongo a que semejante estupidez se convierta en Ley...
Cómo te reciben los animales cuando llegas a casa, es un placer. El sentir su cariño, su lealtad, son parte muy importante en el crecimiento de cualquier niño o niña...
Los animales callejeros y hasta los que son de casa, salen a recibirnos todas las mañanas cuando junto con mi amigo JoséLuis, hacemos un recorrido para darles de comer a los animales...
Todo empezó cuando me dejaron encargado un caballo y había que ver por él. Darle de comer, cepillarlo, herrarlo, tenerle su pila de agua, etc. a la diaria visita se presentó un perrito, se le acarició y algo le dimos de comer -en casa tengo tres que son callejeros; y una gata-...
Y luego llegó otro y otro y otro; y un gatito y otro y otro: y cualquier cantidad de aves, gallinas, gallos y pollitos. En total, han de ser como unos 20 perros, 7 – 8 gatos y entre 10 ó 15 zopilotes -varía- a los que también les llevamos sus huesos todos los días, incluyendo sábados, domingos y días festivos. Ellos todos los días comen...
Una sola abeja, señora diputada Candelaria, no es más importante que Usted, es más importante que toda la humanidad junta; y desde sus principios. El día que desaparezcan las abejas, ningún ser humano sobrevivirá...
El día que Usted deje de ser diputada, se le recordará por su incultura e impúdica estulticia; pero su trascendencia no dará para más...
Se entiende que su poco honorable Partido de delincuentes, la podría desechar, como a las diputadas poblanas que dijeron que los hombres viejos huelen a baúl y las cesaron...
Pues a como están los asuntos de delicados, cualquiera que se salga del redil, podría pagar las consecuencias...
Y si opinamos sobre la lealtad. Ninguno, ningún ser humano se puede comparar con un perro de esos que andan en la calle, de esos a los que Usted considera que no debe de dárseles ni agua...
Con esas estúpidas propuestas, les dan argumentos a quienes opinan, que habiendo mujeres tan valiosas y hermosas, fueron escogiendo de lo peorcito para este gobierno.
Y nos vemos mañana, si El Sol me presta vida.
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