Por imperdonable descuido, en el escrito del día de ayer, emití mi agradecimiento a mi querido primate Carlos; a quien su templanza y valor solo se equipara con su bonhomía. Gracias Primate. Te abrazo.
· ¡No a la violencia!...
Ya la gente está saliendo a tomar las calles a protestar por la falta de seguridad y atención médica, pues no es un secreto el que no hay ni medicinas...
Y por su parte el gobierno está enviando granaderos para que no se obstaculice la circulación, reprimiendo a la población -mujeres y hombres- con amenazas, empujones y golpes...
Por no citar a los periodistas que han sido asesinados en este sexenio y otros tantos que han tenido que pedir “protección” o salir huyendo de México ante las amenazas a ellos y sus familias. Mi compañero Edgar Hernández es un ejemplo...
Pero esas acciones no conducirán a otra cosa que no sea más violencia. Una violencia que ni los mismos granaderos quieren. Ellos también son mexicanos y tienen familias que saldrán perjudicadas...
La solución no es confrontarse ni con el gobierno, ni con el vecino, ni con nadie. La solución es no comprar nada que no sea más que lo indispensable para comer...
Son miles de millones de pesos -y no exagero- lo que diariamente el pueblo gasta en refrescos, especialmente en Coca Colas y en comida chatarra...
Si el pueblo deja de comprarlas, el dinero que dejarían de percibir los gobiernos metería en serios apuros a las finanzas públicas, de por sí desfondadas por la ineficiencia de quienes administrar los dineros públicos y por lo que descaradamente se roban...
Y nadie, absolutamente nadie, puede obligarnos a comprar, lo que en el fondo es dañino para la salud. Ni el vecino, chairo o fifí, tiene por qué enterarse de la silenciosa protesta de no comprar chatarra...
El gobierno no puede reprimir a nadie, si nadie se les enfrenta. Y de esa manera, se logrará más en silencio, que manifestándose frente a las oficinas; pues finalmente ni caso hacen...
Sus oficiosas y cínicas declaraciones no tendrían eco. Si los amenazan o les dan miserables dineros para que los vitoreen en sus falsas declaraciones, vayan y recíbanlos, pero no compren refrescos y porquerías. Nadie puede obligarlos a comprar nada...
Esa es la verdadera fuerza y está en manos de todos. Si no puedes dejar de comprar sus porquerías, pues estás enviciado, muchos, tal vez la mayoría que tiene consciencia, sí lo haga; y las cosas pueden cambiar...
Y no a largo plazo, sino más pronto de lo que puede suponerse. El Mahatma (1869 - 1948) no necesitó disfrazarse de fifí -con dinero ajeno- para engañar a sus patriotas seguidores con discursos mañaneros...
Solo hizo lo suyo y puso el ejemplo que llevó a su Patria, La India, a independizarse del Imperio Británico que los sojuzgó durante tanto tiempo...
Ahí tenemos el ejemplo de La No Violencia...
Piensa en tus hijos, piensa en la Patria; ten la suficiente fuerza para ser parte de un movimiento que puede cambiar el destino de todos los mexicanos que amamos a nuestro México; hoy en manos de auténticos delincuentes...
No hay necesidad de derramar sangre, ni de la sociedad, ni de parte del gobierno. Todos somos mexicanos. Todos tenemos familia y debe de dolernos lo que está sucediendo...
Y miles de millones de pesos diarios, calculados en 4,500,000,000.00 -4 mil 500 millones de pesos, cifras oficiales- son suficientes para que el gobierno entienda que somos los mexicanos los que podemos y tenemos el derecho de decidir nuestro futuro...
Si actuamos de esa forma, no necesitaremos que nuestras Fuerzas Armadas nos recaten. Estoy seguro que serán los primeros en tomar esas medidas...
Con la violencia todos saldremos perdiendo...
Ahora bien...
Si el amor a tu familia y a nuestra Patria no es suficiente y prefieres seguir tragando porquerías; ten por seguro que la vida te lo cobrará...
Pero me atrevo a pedir que este escrito llegue a todo México, se haga viral, como hoy se dice. En lo personal no recibiré ninguna otra satisfacción que haber hecho lo mío, lo que personalmente puedo hacer por nuestra Patria; y haber contribuido a dejarles a nuestros hijos el destino que como mayores estamos obligados a hacer...
La consigna es No a la Violencia.
Y nos vemos mañana, si El Sol me presta vida.
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