Si el día de ayer califiqué al señor Trump en este mismo espacio como ruin y vil, pues, según sus propias palabras, los iraníes están totalmente derrotados...
Toda vez que han sido eliminadas sus catapultas de drones y misiles, dejándolos sin capacidad de respuesta...
Hasta ahí está bien. El código de guerra lo contempla; aunque nadie lo respeta -ahora matan civiles si no pueden matar militares- En la guerra no hay leyes- y apunta el destruir la artillería...
Pero; el que a su triunfante declaración agregue que va a seguir bombardeando Irán durante ¡4 semanas! eso ya no habla de la guerra. Eso habla de maldad. Que es la inclinación a hacer daño, sufrimiento o destrucción...
Podría asegurarse que el individuo está enfermo de poder. Siempre se ha dicho que el poder los vuelve locos; y el hombre, dentro de todo lo incierto que está sucediendo, es un claro ejemplo de lo cierto que es el axioma. Porque nadie sabe cómo irá a acabar todo esto.
Ya de salida...
“Eso nunca va a suceder”. Repitió no sé cuántas veces la señora de las nefastas mañaneras, haciendo referencia a la soberanía e independencia de la Patria; de que los militares de EE.UU. nunca entrarían. ¡Y nomás hay que ver cómo estamos!...
El que ahora, después de reunirse con los directivos de la FIFA, declare que la seguridad durante el evento deportivo está garantizada...
Hace pensar, que la señora nomás habla por hablar, mientras colecciona las miles de fotos que manda que le saquen y publiquen, para que vean cuánto la quieren los niños; y el pueblo que se pelea por sacarse una selfie con ella...
Cuando lo cierto es exactamente todo lo contrario. Son acarreados todos los que la rodean en sus diarias giras, siempre modelando ropita nueva -faltaba más; si tenemos dinero hasta para enviar regalos a Cuba ¡vaya!-...
Son como sus diarias mañaneras, una farsa monumental altamente costosa; que sólo le sirve a ella para promocionarse y a su narco partido.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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