| Voces de familias buscadoras marcan el México-Chequia; exigen disculpa pública entre marchas, cantos y cascaritas. | ||||||
| Una versión modificada del Cielito Lindo en el Monumento a la Revolución, una cascarita en la Glorieta de las y los desaparecidos, mantas y fichas de búsqueda en el Ángel de la Independencia y un nuevo recorrido de la última milla para exigir una disculpa al pie del Estadio Ciudad de México marcaron la jornada de las familias buscadoras previa al México-Chequia. | ||||||
| Jueves 25 de Junio de 2026 | ||||||
| Por: animalpolitico.com | ||||||
Fue el tercer encuentro de los seleccionados mexicanos, en el que consiguieron un triunfo 3 a 0 sobre el país europeo. Para las familias buscadoras también fue una tercera jornada para demostrar que están dispuestas a persistir y hacer notar, frente a la mirada internacional, que ellas no han triunfado en hacer escuchar su voz, mientras reiteran una y otra vez que que no están en contra del Mundial, ni de que la gente lo disfrute. Después de recorrer otra vez la última milla, como lo hicieron el jueves 11 de junio, día de la inauguración del Mundial 2026, recordaron que tan solo cuatro días después, el registro oficial alcanzó la cifra de más de 135 mil personas desaparecidas y no localizadas. Reiteraron con la misma fuerza y ningún cansancio: “la pelota regresa a casa, ¿nuestros hijos cuándo?” y “México campeón, en desaparición”. Respecto a esa primera jornada, este miércoles lograron avanzar un paso más. Luego de enfrentarse a filas de policías antimotines en el límite de la última milla, durante la víspera de la inauguración, al día siguiente encontraron el camino para llegar a la valla final que rodeaba el estadio. Ayer, luego de una reunión con la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México, acordaron que 50 familias llegaran hasta el ajolote que adorna el bajopuente del Circuito Azteca. Ahí se escuchó fuerte su voz, con el letrero rojo del Estadio de fondo y el ajolote portando una playera que imita la de la Selección Mexicana con la leyenda “Hasta encontrarles, 133 mil”. Debajo, entre las flores de cempasúchil, una pancarta con la consigna “FIFA, tu copa está sobre una fosa”, con la que Yoltzi Martínez, quien busca a su hermana Yatzil, desaparecida el 27 de abril de 2010 en Acapulco, Guerrero, avanzó hacia el recinto deportivo. “Exigimos a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ofrecernos una disculpa pública por las mofas y burlas de las cuales hemos sido objeto. Esta disculpa pública es necesaria como un acto de reconocimiento a nuestra dignidad, porque somos nosotras, las familias, las que les buscamos y les encontramos; somos nosotras, las familias, las que investigamos; somos las que hemos empujado y exigido que nuestros derechos se cumplan”, demandaron en un comunicado, en voz de Vanessa Gámez, madre de la joven Ameli, desaparecida en el Ajusco. Horas antes, el punto de encuentro había sido el ya conocido desde el 11 de junio: la estación del Tren Ligero Textitlán, desde donde se dirigirían al Estadio Ciudad de México. Ahí, una de las primeras en llegar fue María Herrera, activista y buscadora mexicana desde 2008, año en el que desaparecieron dos de sus hijos, y que más tarde, en 2010, enfrentó la desaparición de otros dos. “Con este dolor a cuestas, con este sufrimiento, hemos logrado mucho, sí, porque hemos logrado investigar, sabemos quiénes se los llevaron, dónde los tuvieron… pero de ahí no sabemos a quiénes se los entregaron o dónde tiraron a nuestros hijos. Nuestros hijos no son animalitos, tienen unas madres que les están buscando, tienen hijos, tienen familia, que los vamos a seguir buscando”, advirtió desde el inicio de la jornada. La tercera jornada, que incluyó también un acto de visibilización en el Monumento a la Revolución y una cascarita en la Glorieta de las personas desaparecidas, puso en evidencia que el encono de las familias, como en cada protesta, ha ido creciendo desde el inicio del Mundial: por los bloqueos de los elementos de seguridad, por las declaraciones de desprecio a su causa, por la falta de apertura de un diálogo mientras que hasta un pato llega a la conferencia mañanera, y porque incluso la sociedad ha llegado a invisibilizar su causa. Por si hubiera hecho falta que creciera más, mientras esa jornada se desarrollaba fue asesinada en Pénjamo Patricia Tafoya, buscadora de Guanajuato e integrante del colectivo Una promesa por cumplir. Con ella, suman cuatro las buscadoras asesinadas en esa entidad en lo que va del año. Entre 2010 y 2026, se han documentado 44 agresiones letales a personas que buscan. “Todas las madres sentimos lo mismo, y todas estamos en la misma sintonía. Nos han convertido en fieras heridas, pero aún así todavía sabemos respetar, sabemos quién está de nuestra parte y quién no. Mi mensaje a la sociedad siempre ha sido ese: que no se crean las versiones que en muchas ocasiones han salido de funcionarios, quienes dicen ‘en algo andaban’; que investiguen, que los traigan, que los juzguen conforme a la justicia”, pidió. Las madres, como una muestra más de que son constructoras de paz, ofrecieron flores blancas al subsecretario de concertación, Juan José García Ochoa; al comisionado de búsqueda de la capital, Luis Gómez, y a todo policía o autoridad que encontraron en el camino. Las flores blancas finalmente abrieron la última valla y dejaron que unas cuantas, incluidos el papá y la mamá de Olin Hernando Vargas Ojeda, desaparecido en el Ajusco, se expresaran sobre el Circuito Azteca. Ahí nació también, además del ajolote buscador que ha caracterizado las protestas mundialistas, el pato buscador. “Es verdaderamente indignante escuchar decir que a nuestras marchas asistieron más trabajadores públicos que familias; así sea una sola, a una familia buscadora se le trata con el respeto que merece, no se hace burla de nuestro dolor, como si de simples números se tratara. Sugerir que se investigue un financiamiento oscuro detrás de nosotras es una visión simplista y maniquea que vulnera nuestra dignidad; esas expresiones son peligrosas”, remarcó Daniela González, madre de Axel Daniel González Ramos, que apenas un día antes —23 de junio— cumplió cuatro años de haber desaparecido en la alcaldía Tlalpan. Después de la gestión que les puso límite en número, pero les permitió llegar más lejos, y del breve altercado que se desató cuando las autoridades pretendieron impedir que los medios les acompañaran, la noche, como había ocurrido en la mañana en el Monumento a la Revolución, a unos minutos del silbatazo inicial del partido México-Chequia, terminó en canto: “Ay, ay, ay, ay, grita y no calles, porque tu voz reclama, cielito lindo, en todas partes”. Esa voz ha reclamado en Ciudad de México, en Guadalajara y buscará hacerlo de nuevo cuando la Selección Mexicana salga a buscar otro triunfo en el Mundial 2026. Esa voz, además, persistió desde el mediodía, con una jornada que empezó en el Monumento a la Revolución y se extendió hasta pasadas las siete de la noche. Entre pantallas y ausencias: el Cielito Lindo que reclamó justicia ?A las 12:00 del día, el Monumento a la Revolución no vibró con los colores de la Selección Mexicana, sino con una versión de Cielito Lindo que dolió. En medio del auge mundialista, las familias de los desaparecidos intervinieron el himno oficioso de la afición para convertirlo en un reclamo. “Familias siempre valientes, cielito lindo, siguen andando, con una foto en las manos, cielito lindo, nunca soltando”, se escuchó en un coro que buscaba rasgar la normalidad de una ciudad que se preparaba para el partido de México contra Chequia. Todavía faltaban cuatro horas para la congregación en Textitlán, siete para el partido y nueve para el tercer triunfo de la selección. ?Para las familias, esta manifestación fue un último recurso ante la desidia. Una de ellas relató que perdieron contacto con su ser querido el 22 de febrero de 2022, el día que “ardió Guadalajara” entre la quema de autobuses y el cierre de carreteras. “Siempre estuvimos en contacto. La última vez que supimos de él fue a las 11:00 am, solo nos puso que oráramos mucho por él’, y no hay nada, absolutamente nada”, compartió, señalando que ni siquiera hubo una noción de la zona donde fue visto por última vez. A pesar de acudir a diversas instancias, la respuesta ha sido el vacío institucional y la frustración constante. ?Nancy Mendoza, quien busca a su hermano y es la autora de esta adaptación, observó el contraste desde la trinchera del dolor. “Mi intención es cantar desde la solidaridad, el respeto y el amor; ponernos la camiseta ahora que está el auge del Mundial“, explicó. Eligió este tema por su omnipresencia en la fiesta futbolera para exponer la herida abierta: “Ay, ay, ay, ay, grita y no calles, porque tu voz los reclama, cielito lindo, en todas partes”. ?El escenario, rodeado de pantallas gigantes instaladas por las autoridades, subrayó la fractura: más de 135 mil personas desaparecidas frente a una sociedad y un gobierno que han priorizado el entretenimiento. La entrevistada denunció que, cuando las familias logran avances, los expedientes parecen desvanecerse: “casualidad que se perdió el archivo, que se perdió la carpeta, que se traspapeló”. “¿Qué daño podemos hacer con el corazón roto?”, cuestionó Nancy ante una ciudadanía que prefirió no mirar. ?Retas contra el olvido: jugar por quienes no están ?El contraste alcanzó su punto más álgido a las 15:30 horas en la Glorieta de las y los desaparecidos. Allí, entre los carteles con rostros, las familias dieron inicio a las “retas contra el olvido” bajo un grito que resonó con crudeza: “¡México campeón, en desaparición!”. ?A un costado de la cancha improvisada, el ajolote observó la escena. “Estamos buscando a más de 135 mil personas desaparecidas”, informaron los familiares a cada aficionado que se detenía ante la inusual escena deportiva. Para Carlos, quien busca a su hermano Ángel Gerardo Ramírez Chaufón, el futbol es un pretexto para la concientización: “el objetivo es visibilizar el problema y que la gente entienda que va en aumento”. Reconoció que la respuesta social ha sido ambivalente: se divide entre quienes muestran solidaridad y quienes, absortos en el balón, le dan más peso a la victoria de un equipo que a la tragedia que devasta hogares. La voz frente a la indiferencia ?En el Ángel de la Independencia, el tono fue igualmente urgente. Rubí Pérez, quien busca a su hijo Alejandro Zempoaltecatl, desaparecido desde agosto de 2025, lamentó que las fiscalías y las dependencias cierren sus puertas al auxilio. “Presidenta, por favor ayúdenos. No pedimos más que nos apoyen, que realmente busquen a nuestros hijos”, expresó ante la falta de avances. ?Rubí dijo que su presencia en la zona de celebración mundialista no era casual: ante las “largas y largas” de las autoridades, tomar la calle se volvió una necesidad para ser escuchadas. “Nos han dado respuestas solidarias de la gente que camina por aquí, abrazos, ayuda. Le pedimos a la gente que, si quiere, adopte a alguien para difundir su caso en las redes”, concluyó. ?Mientras, a unos metros la euforia por un gol eclipsaba cualquier otra conversación, en las calles de la capital el partido se jugaba con una petición clara: “escuchen autoridades, cielito lindo, nuestro llamado. Buscamos verdad y justicia, cielito lindo, de este lado”. Otra vez fue una jornada de dos Méxicos: el que celebró frente a las pantallas y el que recordó que, en este país, el partido no termina con el silbatazo final, sino cuando los desaparecidos regresan a casa. |
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