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XALAPA.- Delegados de equipos de béisbol exhiben que el Beisborama continúa en un grave estado de abandono, mientras el Ayuntamiento de Córdoba únicamente realizó acciones superficiales para aparentar mantenimiento. Además, las autorizaciones del inmueble siguen bajo el control de Jessica Martínez, hija del presidente municipal Juan Martínez Flores, lo que incrementa la inconformidad entre ligas y entrenadores. Reclaman que la intervención reciente se limitó a retirar maleza en los accesos, barrer parcialmente y aplicar pintura en puntos visibles, sin atender ninguno de los daños estructurales. Sin embargo, los delegados afirmaron que los visitantes se llevaron una mala impresión al constatar que el Beisborama carece de infraestructura adecuada. A lo largo de este año se llevaron a cabo diversos eventos deportivos, incluidos cuadrangulares de béisbol y la visita de equipos de gran trayectoria, así como de selecciones internacionales. Señalaron que, pese a que el campo luce presentable, el resto del estadio se mantiene en condiciones deplorables: persisten las goteras, el alumbrado sigue sin funcionar y las butacas presentan daños severos, desde oxidación hasta roturas que hacen inutilizables varias zonas. Asimismo, los baños continúan en estado crítico, sin agua ni mantenimiento elemental, lo que representa un problema de insalubridad para jugadores y aficionados. De igual forma, una sección de las gradas superiores permanece cerrada por instrucción de Protección Civil ante el riesgo de colapso. De acuerdo con especialistas consultados por los propios equipos, la rehabilitación integral del recinto requeriría varios millones de pesos, debido al avanzado deterioro de su estructura. Los delegados sostuvieron que al edil morenista no le importa el deporte y que el abandono del Beisborama confirma la ausencia total de compromiso del gobierno municipal con la infraestructura deportiva. Añadieron que Rosalío Martínez Armillas, titular de la Coordinación Municipal del Deporte, actúa sin capacidad de gestión y sin facultades para exigir mejoras reales. Finalmente, recordaron que la administración aseguró que el estadio sería remodelado para supuestos conciertos y eventos masivos. No obstante, dicha intervención nunca se concretó, evidenciando —aseguraron— que solo fue un argumento para justificar la inacción. Por ello, exigieron una rehabilitación profunda y transparente, pues el Beisborama continúa deteriorándose mientras la autoridad municipal se limita a maquillajes temporales sin resolver el problema de fondo.
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