| La Coreañera revela el infierno que vivió al ser secuestrada por una secta japonesa en México. | ||||||
| Reveló que los participantes sufrían retención en el inmueble sin posibilidad de salir libremente, bajo la fachada de un supuesto programa de desarrollo | ||||||
| Jueves 10 de Septiembre de 2026 | ||||||
| Por: El Heraldo de México | ||||||
Lo que comenzó como una oportunidad para cumplir con requisitos académicos terminó convirtiéndose en una pesadilla de control mental, encierro y temor por su integridad física. Dio a entender que podría ser parte de su ansiedad al estar encerrada en La granja con sus demás compañeros. ¿Qué vivió La Coreañera en El Ajusco? El calvario de la creadora de contenido comenzó cuando buscaba opciones para liberar horas de servicio social requeridas para su beca en la carrera de lingüística. Atraída por una falsa fachada escolar, se inscribió sin imaginar las verdaderas intenciones del grupo. "Yo apliqué pensando que era un servicio social para mi beca de lingüística. No sabía que me iban a encerrar en el Ajusco”, relató con evidente nerviosismo ante las cámaras. Al tener la mente puesta en un compromiso musical posterior en Puebla, omitió investigar a fondo el perfil de la organización. Al ingresar al inmueble ubicado al sur de la capital mexicana, la realidad cambió de golpe. La "escuela" operaba bajo dinámicas de culto hermético en torno a un líder de origen japonés del que no mencionó su nombre. La rutina diaria consistía en rituales de adoctrinamiento colectivo. "Estuve en una secta Japonesa, el fundador era japonés, no sé si sigue vivo. Era una escuela que adoraba a este señor, daban clases. Ponían una bocina y todos en círculo agarrados de la mano y repitiendo el audio, lo que dice el audio en español o diferentes idiomas que no entendían. "Bendito sea nuestro fundador de no sé qué, de no sé dónde", me sentía horrible ahí" ¿Secuestraron a La Coreañera? También reveló que los participantes sufrían retención en el inmueble sin posibilidad de salir libremente, bajo la fachada de un supuesto programa de desarrollo. Abigail aceptó que durante todo el tiempo que estuvo ahí se sintió como secuestrada por los miembros de la secta. Además, la música de cumbias agregó que mientras a las familias de los niños inscritos les cobraban elevadas cuotas, a los colaboradores jóvenes no les otorgaban remuneración económica, ofreciendo únicamente hospedaje a cambio de su trabajo y nunca vio un solo peso. "A las familias que inscribían a sus niños les cobraban. A los trabajadores no nos pagaban, solo el hospedaje. Parecía una red de tráfico de personas, mi primera impresión fue esa; ya después dije que a lo mejor no, pero parece, no me gustaba, se me hacía muy sospechoso. Ahora soy una coreaniña libre" Exposición en redes y el rescate providencial El control del grupo no se limitaba al encierro físico. La organización utilizaba entrevistas íntimas grabadas durante su estancia para exponer su vida privada, pero estuvieron guardadas hasta que su música explotó en plataformas digitales, generando temor en la joven sobre el uso de su imagen y la seguridad de su familia. "Subían entrevistas muy personales, me hacían preguntas muy personales de mi pasado. Todavía no me dedicaba de lleno a mi proyecto. Yo decía cosas que eran equis porque pensé que nadie lo iba a ver, hasta que empezaron a publicarlo. Temía por mí, por mi familia, por mi seguridad personal" Así rescataron a La Coreañera de una Secta Ante la negativa del culto a permitirle cumplir con sus compromisos profesionales en Puebla y la agresividad velada de los líderes ante cualquier cuestionamiento, la situación se volvió insostenible. El punto de quiebre llegó gracias a una de las socias del programa, quien, tras inscribir a su hija y distanciarse del esquema, decidió rescatarla. "Una socia que inscribió a su hija al programa, pero ya no estaba ahí, pasó por mí un día en su carro. Me subí y me dijo que era normal, que podía hacer lo que quería. Ya podía respirar, ya me sentía así, secuestrada", recordó aliviada. Tras abandonar el lugar, los líderes intentaron contactarla por redes sociales para reclamarle su salida, lo que la obligó a bloquearlos de forma definitiva. Actualmente, la influencer convive y comparte hogar con la mujer que la auxilió en aquel momento, cerrando un capítulo oscuro que hoy, desde las instalaciones de La Granja VIP, revive entre los nervios y la memoria de haber sobrevivido a una secta. |
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