| Pemex asegura que hay control en el Pozo Krem -1 por incendio ocurrido en Las Choapas, Veracruz. | ||||||
| Petróleos Mexicanos informó que, para contener el escurrimiento de hidrocarburos líquidos, se construyeron diques de contención en la periferia del pozo para limitar el flujo hacia las zonas bajas. | ||||||
| Martes 30 de Junio de 2026 | ||||||
| Por: animalpolitico.com | ||||||
En un comunicado, la paraestatal aseguró que se tomaron las medidas necesarias para monitorear las emisiones, temperatura y ruido en la zona de influencia, instalando los equipos de monitoreo necesarios para garantizar la seguridad y protección, tanto del personal técnico como de las comunidades aledañas. “Como parte de las acciones de seguimiento implementadas, la calidad del aire se monitorea de manera permanente mediante instrumentos especializados instalados en dos laboratorios móviles acreditados, operados por personal técnico del Instituto Mexicano del Petróleo”. De acuerdo con Pemex, las mediciones se realizan en las comunidades ubicadas en la región, con el propósito de obtener información que permita conocer las condiciones ambientales. “Con base en los resultados obtenidos durante el monitoreo, las concentraciones de emisiones contaminantes se mantienen por debajo de los límites máximos permitidos por la normatividad vigente. La temperatura y el nivel de ruido derivados de la combustión de hidrocarburos también se monitorean continuamente en las inmediaciones del pozo”, detalló. Presencia de hidrocarburos disminuye, señala Añadió que la temperatura disminuye a niveles normales después de 200 metros de distancia al pozo, mientras que el ruido se reduce por debajo del límite máximo permisible a partir de los 300 metros, estando la comunidad más cercana a cuatro kilómetros de distancia. “Hasta el momento no se han registrado vibraciones más allá de esta distancia. Para contener el escurrimiento de hidrocarburos líquidos, se construyeron diques de contención en la periferia del pozo para limitar el flujo hacia las zonas bajas. Asimismo, se instalaron barreras de contención en los arroyos contiguos, verificando continuamente su correcto funcionamiento”, comentó. Añadió que la presencia de hidrocarburos ha disminuido significativamente en las últimas semanas. “Los residuos recuperados son enviados a disposición final a sitios autorizados para su tratamiento. En apoyo a las comunidades de la zona, las Unidades Médicas Móviles continúan operando diariamente para brindar atención médica primaria a la población”, indicó. Agregó que se dispone de una unidad médica para la atención de los trabajadores en el campamento del pozo Krem1, el cual cuenta con áreas de consulta, estancia corta y atención crítica, sin que a la fecha se hayan identificado casos de intoxicación. Daños a la población en Las Choapas, Veracruz Hace casi cuatro meses, la explosión de un pozo exploratorio en el ejido Constitución, ubicado en la zona rural del municipio de Las Choapas, Veracruz, causó daños en las poblaciones aledañas que hasta el día de hoy no cesan. Una neblina espesa y persistente, y una enorme columna de humo siguen siendo la evidencia más palpable de la forma en que un incidente en la búsqueda de gas natural en la zona impactó la salud, contaminó el agua y se llevó la paz de comunidades como El Nacimiento, Francisco Villa, Plan de Iguala y muchas poblaciones rurales cercanas. Las familias afectadas conviven con gases que les provocaron enfermedades respiratorias, aceites que contaminan sus arroyos y padecen las consecuencias por las pérdidas de los cultivos que se echaron a perder. “A partir del 5 de marzo, que fue la fecha prácticamente que explota el pozo, desde ahí para acá nosotros hemos sentido un cambio”, narra Cruz Manueles, habitante de El Nacimiento. “Todos con tos, gripa, dolor de garganta; la mayoría de nuestros niños, nuestros ancianos, mucho dolor de cabeza, mucho asco, irritación de los ojos, molestias”, detalla. El día de la explosión, el estruendo, el fuego y los olores provocaron la evacuación de varias poblaciones asentadas a unos cuantos kilómetros del sitio. Las familias fueron trasladadas a albergues temporales con la promesa de que al regresar todo estaría resuelto. Pero no fue cierto. Desde las comunidades aún se observa la columna de fuego y humo, y el precio de la emergencia lo sigue pagando la población con su salud. “Es la rasquera del pescuezo, una tosecita, una chorreadera de la nariz, me lagañean los ojos”, cuenta Martín Ramos, comisariado ejidal de Plan de Iguala. Todas las personas de la zona reportan lo mismo: dolor en la garganta que no se quita con ningún remedio, tos constante y gripa que se agrava por las noches. No hay un nombre para la enfermedad y tampoco saben qué secuelas les dejará en el futuro. |
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