El IMSS Veracruz Norte frente al desafío de recuperar la confianza de sus derechohabientes
Por Miguel Ángel Cristiani G.
"En medicina, el tiempo es parte del tratamiento. Cuando la burocracia retrasa la atención, el reloj deja de ser un aliado del paciente."
Hay asuntos donde la política debe guardar silencio para que hablen los hechos. La salud pública es uno de ellos. Quien espera una consulta oncológica, una cirugía o un medicamento no pregunta de qué partido es el funcionario responsable; pregunta cuánto tiempo más tendrá que esperar.
En Veracruz Norte, esa pregunta comienza a repetirse con demasiada frecuencia.
Durante los últimos meses han trascendido testimonios de derechohabientes que denuncian retrasos en consultas con especialistas, reprogramación de estudios diagnósticos, dificultades para surtir medicamentos oncológicos y largas esperas para acceder a tratamientos que, por su naturaleza, deberían iniciarse con oportunidad. Cada caso tiene circunstancias distintas, pero cuando las historias empiezan a parecerse entre sí, corresponde preguntarse si existe un problema estructural que requiere atención inmediata.
No es una inquietud menor. La propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha emitido recomendaciones al Instituto Mexicano del Seguro Social por violaciones al derecho a la protección de la salud, la vida y el trato digno en casos registrados en Veracruz. Esas resoluciones no permiten generalizar todos los servicios del instituto, pero sí obligan a reconocer que existen antecedentes documentados que no pueden minimizarse.
En paralelo, pacientes con cáncer han hecho públicas sus dificultades para obtener algunos medicamentos esenciales, mientras autoridades estatales y federales han informado de acciones para mejorar el abasto y fortalecer la atención especializada. Entre ambas versiones existe un espacio que sólo puede llenarse con información verificable.
Ése es precisamente el terreno donde debe actuar el periodismo.
No para dictar sentencias. No para amplificar rumores. Tampoco para construir culpables anticipados. Su responsabilidad consiste en formular las preguntas que millones de derechohabientes tienen derecho a conocer.
¿Cuánto tiempo espera en promedio un paciente para ser atendido por un especialista en oncología en la delegación Veracruz Norte?
¿Cuántos tratamientos han sido reprogramados por falta de medicamentos o insumos?
¿Cuántas plazas de especialistas permanecen vacantes?
¿Cuál es el porcentaje real de surtimiento de recetas oncológicas?
¿Cuál es el plan institucional para reducir los tiempos de espera?
Responder estas preguntas no debería entenderse como una concesión a la prensa, sino como un ejercicio elemental de transparencia hacia quienes sostienen al sistema de seguridad social con su trabajo y sus contribuciones.
Sería injusto atribuir la responsabilidad exclusivamente al personal médico. Quienes diariamente atienden hospitales y clínicas enfrentan cargas de trabajo extraordinarias y limitaciones que muchas veces rebasan su ámbito de decisión. Si existen deficiencias, corresponde revisar los procesos administrativos, la planeación, el abasto, la contratación de especialistas y los mecanismos de supervisión.
La confianza en una institución como el IMSS no se construye únicamente con campañas de comunicación ni con cifras nacionales. Se fortalece cuando el paciente recibe atención oportuna, encuentra el medicamento que necesita y percibe que su tiempo vale tanto como su vida.
La salud pública no admite triunfalismos. Tampoco admite indiferencia.
Veracruz merece saber si los problemas denunciados corresponden a casos aislados o a una situación que exige medidas extraordinarias. El IMSS tiene la oportunidad de demostrar, con datos y acciones concretas, que la institución escucha a sus derechohabientes y corrige aquello que deba corregirse.
Porque cuando un paciente espera, no sólo transcurren los días. También transcurre la oportunidad de recuperar la salud.
Una democracia se mide por muchas cosas; entre ellas, por la capacidad de sus instituciones para responder antes de que la espera se convierta en una sentencia.
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