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XALAPA.- El consumo de drogas sintéticas se ha convertido en una de las mayores adicciones desplazado al abuso del alcohol. En Xalapa la metanfetamina conocida como cristal, está llevando cada vez más jóvenes a requerir tratamientos especializados e incluso internamientos involuntarios, revela el consejero en adicciones, Jorge Alberto Parra. Alerta que actualmente nueve de cada diez personas que ingresan por primera vez a un centro de rehabilitación lo hacen debido al consumo de drogas distintas al alcohol. El especialista señaló que en los últimos meses el perfil de quienes buscan ayuda ha cambiado de forma significativa, reflejando el crecimiento del consumo de sustancias altamente adictivas. Detalla que, mientras hace algunos años el alcohol representaba la principal causa de ingreso a los centros de rehabilitación, hoy la metanfetamina ocupa ese lugar, desplazando incluso a otras drogas tradicionales. Indica: "En los últimos meses el ingreso a los centros de rehabilitación es principalmente por consumo de metanfetamina, conocida como cristal; ya no son tantos los grupos de personas que llegan únicamente por alcohol. De cada diez pacientes, solamente uno ingresa por esa causa y los demás por otro tipo de sustancias". El consejero advirtió que esta tendencia representa un desafÃo para los servicios de rehabilitación, debido a que el cristal genera una dependencia intensa y un deterioro fÃsico y emocional mucho más acelerado. Parra explica que, en muchos casos, el nivel de dependencia es tan severo que son los propios familiares quienes deben intervenir para proteger su vida, autorizando un internamiento involuntario conforme a los procedimientos establecidos. "Cada vez vemos personas más jóvenes que ingresan mediante tratamientos involuntarios; es la familia quien firma el consentimiento porque el consumo de sustancias o de alcohol es tan elevado que la persona ya no tiene la capacidad de reconocer que necesita ayuda", comenta. El objetivo de esta medida, es busca preservar la integridad fÃsica y emocional del paciente cuando existe un riesgo evidente para su salud o para quienes lo rodean. El especialista insistió en que las adicciones no aparecen de un dÃa para otro y que existen señales que permiten actuar antes de que la dependencia alcance niveles crÃticos. Cambios bruscos de conducta, aislamiento, alteraciones en el estado de ánimo, descuido personal, problemas escolares o laborales y dificultades económicas son algunos de los indicadores que deben llamar la atención de las familias. Subrayó que buscar apoyo profesional en las primeras etapas incrementa considerablemente las posibilidades de recuperación y evita que el consumo avance hacia escenarios más complejos. Asimismo, pidió dejar atrás los prejuicios que aún existen alrededor de la atención psicológica y de los procesos de rehabilitación, recordando que la adicción es una enfermedad que requiere tratamiento especializado y acompañamiento familiar. El consejero en adicciones concluyó con un llamado a padres de familia, docentes y sociedad en general para mantenerse atentos a cualquier cambio en la conducta de los jóvenes y actuar sin demora cuando existan señales de alerta. Y recordó que pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación exitosa y una adicción que ponga en riesgo la vida.
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