En vísperas del proceso electoral intermedio de 2027 todo parece indicar que, en apenas ocho años, Morena se devora a sí mismo producto de la entropía provocada por el desgaste y el uso arbitrario del ejercicio del poder.
Como si fuera una especie de Titanic, el barco de la 4T hace agua por todos lados, mientras su creador vive sus días acorralado por los escándalos de corrupción que involucran a sus hijos y varios de los principales operadores políticos de su sexenio.
En este contexto, desde Boca del Río, quien ha sido uno de los aliados de facto de la 4T, el fundador y dirigente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, parece anunciar públicamente, de manera simbólica al lado del puerto de Veracruz, que toma distancia de Morena, es decir, se baja del barco que se hunde y arremete contra la gobernadora morenista Rocío Nahle, a quien acusa de utilizar el aparato de justicia para emprender una persecución política contra sus opositores.
A través de lo que llamó Posicionamiento sobre los agravios a Movimiento Ciudadano por parte del Gobierno del Estado de Veracruz, Dante Delgado hace recuento de los diferendos entre Morena y MC a lo largo de los últimos años, particularmente del caso de Papantla y Poza Rica donde los naranjas reclamaban el triunfo y los tribunales entregaron las alcaldías a Morena.
Sin embargo, Dante no solo aprovecha la coyuntura para marcar distancia de Morena sino, sobre todo, para tratar de hacer un control de daños – en la antesala del proceso electoral del 2027 - por las graves denuncias contra dos alcaldes emanados de las filas de Movimiento Ciudadano, de Ixhuatlán del Sureste y Úrsulo Galván.
El primero, acusado de ser el autor intelectual del secuestro y asesinato de una periodista del sur del estado, y el segundo de la desaparición de un empresario y su ayudante, señalamientos por los cuales ambos fueron desaforados.
Hay una tercera denuncia, más las que se acumulen en los próximos días, contra el alcalde de Jalcomulco, también de MC, relacionada con un presunto fraude en la compra de un bien inmueble en Xalapa.
En esta cruzada por la justicia, la seguridad y el estado de derecho, como la llamó, resulta significativo que Dante Delgado – cuyo partido ha orquestado campañas para denostar al PRI al que ha pretendido etiquetar como parte de la vieja política - se hizo acompañar del dos veces candidato del PRI a la gubernatura del estado, Pepe Yunes, y del diputado local Héctor Yunes – también ex candidato del PRI a la gubernatura - y dirigente del nuevo partido estatal Alianza Generacional.
Es decir, Dante no quiere al PRI pero necesita arroparse de las figuras priistas y expriistas más relevantes de Veracruz para hacer un frente común contra la gobernadora morenista Rocío Nahle.
Quienes lo conocen de verdad, dicen que Dante busca erigirse en el plan B de López Obrador ante una eventual caída de Morena.
Mientras tanto, menuda embarcada le dará a Pepe y a Héctor si al final resulta que la Fiscalía General del Estado acredita con pruebas contundentes las acusaciones en contra de los alcaldes naranjas desaforados, pues está visto que varios no han resultado ser hermanas de la caridad. |
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