Por Héctor Raúl Rodríguez
En una república representativa, democrática y federal, promover el federalismo significa reconocer e impulsar la riqueza humana, histórica, material y cultural de cada región para fortalecer el desarrollo y la unidad de la Nación.
Desde Veracruz, una tierra de encuentros por donde entraron al país el idioma español, las ideas y las instituciones políticas y sociales europeas, es tiempo de retomar el pensamiento político del gran ideólogo tuxpeño Don Jesús Reyes Heroles y del ex candidato presidencial sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta, para impulsar un federalismo político desde las regiones.
Para Reyes Heroles, el federalismo ha servido como instrumento de unidad nacional conservando rasgos peculiares de las distintas colectividades e integrando un todo porque incorpora la personalidad de sus partes. “Entre liberalismo y federalismo, no hay confluencia; hay identidad”, sostuvo.
De cara al proceso electoral intermedio de 2027, las circunstancias políticas y geopolíticas del país indican que el partido en el gobierno se desfonda ante sus graves errores, omisiones y contradicciones, lo que abre una enorme oportunidad para los partidos de oposición.
En ese tenor, llama la atención el caso del estado de Coahuila, la tierra de Madero y Carranza, donde la Alianza Ciudadana por la Seguridad y el buen gobierno de Manolo Jiménez refrendaron la victoria electoral del PRI en las elecciones locales del domingo 7 de junio, al ganar 16 de las 16 diputaciones locales de mayoría.
Repasando la historia del sistema político mexicano del último siglo, habría que destacar que, si bien el partido tricolor nació como un partido de Estado, la reforma política de Reyes Heroles en los 70, para incorporar a los partidos de oposición, y la reforma electoral de 1996, lo transformaron en un actor más en el sistema de partidos.
Prueba de ello es que en 1997 el PRI perdió la mayoría del Congreso y en el año 2000 la Presidencia de la República, pero no obstante haber perdido el poder y su condición de partido hegemónico, evitó turbulencias y abonó a la nueva normalidad democrática, lo que dio estabilidad al sistema político mexicano.
Por eso, en 2012, luego de dos sexenios panistas, el electorado llevó de nueva cuenta al partido tricolor a la Presidencia de la República con Enrique Peña Nieto.
En 2018 se dio una nueva alternancia con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y la coalición de grupos vinculados a la izquierda mexicana; sin embargo, en una auténtica democracia, ni las victorias ni las derrotas son para siempre, y la llamada Cuarta Transformación ha tenido pésimos resultados de gobierno en al menos cinco grandes rubros:
En seguridad, con su política de “abrazos, no balazos”, y sus gobernadores, senadores, diputados, alcaldes y políticos acusados de tener vínculos con la delincuencia organizada, lo que ha dejado cientos de miles de homicidios a lo largo y ancho del país, más de cien mil desaparecidos y la amenaza latente de la intervención del gobierno de los Estados Unidos que ha considerado a la omisa política cuatroteísta como una amenaza a su seguridad nacional.
En salud, donde el cinismo de la propaganda lopezobradorista lo calificó como un sistema mejor que el de Dinamarca, pero que se cae a pedazos ante la realidad que dejó cientos de miles de muertos durante la pandemia del COVID 19, la falta de médicos, medicamentos e insumos y la pésima infraestructura en clínicas y hospitales.
En economía, donde las grandes obras estratégicas del gobierno de la 4T – que costaron miles de millones de pesos - han sido un rotundo fracaso, como el Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, el Ferrocarril Interoceánico y la refinería de Dos Bocas.
En combate a la corrupción, ante los escándalos relacionados con el huachicol fiscal que costó al erario según las propias cuentas del gobierno morenista más de 600 mil millones de pesos y al que estarían vinculados integrantes de las altas esferas del régimen, además del caso del fraude de Segalmex, donde se robaron 15 mil millones de pesos, entre otros.
En el sistema de impartición de justicia con la reforma al Poder Judicial que le permitió al régimen terminar con el principio de división de poderes al colonizar a la Corte, jueces y tribunales con personajes afines, lo que ha significado un duro golpe a la seguridad jurídica del país y a la confianza de los inversionistas extranjeros.
Frente a este escenario, las condiciones están dadas para el resurgimiento de la oposición en las elecciones intermedias de 2027 y la sucesión presidencial de 2030. Y dentro del sistema de partidos, el PRI es, sin duda, el instituto político con el mayor bagaje histórico-político, que le ha dado estabilidad al país con una sólida visión de Estado.
En esta coyuntura, emerge la idea del pensamiento político de Reyes Heroles, en el sentido de impulsar un federalismo político desde las regiones.
Los priistas de Veracruz, al igual que los de Coahuila, deben levantar la mano para fortalecer al PRI con ideas, propuestas y resultados. |
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