Estamos en marzo, recuerdo que hace 32 años un grupo de jóvenes impactados por el magnicidio del candidato presidencial del PRI, el sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta, nos dimos a la tarea de promover un busto en su memoria.
Lo logramos, lo hicimos y lo pusimos a media cuadra de las oficinas del PRD estatal, no como una provocación, sino porque el parquecito de La Palma, ubicado en pleno centro histórico de Xalapa, estaba un tanto abandonado.
El alcalde Carlos Rodríguez Velasco mandó arreglar el parque; el dirigente estatal del PRI, Amadeo Flores Espinosa, apoyó con su presencia y conexiones políticas; el secretario de gobierno Miguel Ángel Yunes pagó el busto y llevó al gobernador a invitación nuestra, y Don Patricio Chirinos develó el busto el 23 de marzo de 1995. Fue el único busto en Veracruz que se develó ese día, avalado por las instituciones políticas del estado.
Ese día el presidente Ernesto Zedillo develó el gran busto del candidato presidencial en el Paseo de La Reforma, en la Ciudad de México.
Al igual que la historia de Roma, la Ciudad Eterna, México también tuvo sus Idus de Marzo, pero actos genuinos como el que esos jóvenes veracruzanos hicieron en esa ocasión demuestran que los buenos somos más.
Recuerdo la frase que tomé de un discurso de la campaña de Colosio para la placa que pusimos bajo el busto:
"A los jóvenes les pido su entusiasmo, su audacia, su coraje y determinación. Creo firmemente que un gran motivo de aliento es la razón convencida de cada joven".
“En honor a sus palabras y a su legado democrático, la juventud dedica este homenaje a la memoria del destacado político mexicano Luis Donaldo Colosio Murrieta, desaparecido en campaña para la Presidencia de la República.
Xalapa -Enríquez, Veracruz, a 23 de Marzo de 1995
Grupo Colosio, Frente Juvenil Revolucionario de Xalapa, Grupo Cultural de la Facultad de Derecho de la UV”
Algunos criticaron que se usara la palabra "desaparecido" en lugar de asesinado, pero argumenté que estábamos en Veracruz, dónde gobernaba uno de los gobernadores más cercanos a Salinas, y todos sabíamos lo que se decía sobre el crimen.
En ese momento se trataba de que el evento saliera sin obstáculos y pues el busto en sí mismo era un acto de rebeldía. No era necesario restregarle a nadie el asesinato. |
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