La pandemia de COVID-19 expuso, con crudeza, la fortaleza o fragilidad de los sistemas de salud y la calidad de los gobiernos alrededor del mundo. Frente a la misma amenaza, dos países con economías y poblaciones muy distintas, Japón y México, ofrecen resultados opuestos que no pueden explicarse solo por factores geográficos o demográficos. La diferencia abismal en el número de muertes no es un accidente: es el reflejo de la efectividad, la preparación y la responsabilidad de un Estado, frente a la negligencia, la opacidad y la corrupción del otro.
Las cifras de una tragedia evitable: Las estadísticas oficiales ya mostraban una disparidad grotesca. Mientras Japón, con una población de 126 millones, reportaba 74,694 muertes por COVID-19, México, con una población similar de 129 millones, acumulaba 335,090 fallecimientos. La diferencia se vuelve aún más brutal al ajustar por población: México registró 133.48 muertes por cada 100,000 habitantes, una tasa once veces superior a la de Japón, que apenas alcanzó 11.76.
Sin embargo, estas cifras oficiales solo cuentan una parte de la historia. La Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia en México reveló que el país sufrió 808,619 muertes en exceso por todas las causas durante la pandemia. De estas, al menos 300,000 son atribuibles directamente a la "gestión deficiente" y a las "malas decisiones del gobierno". No fue una catástrofe natural; fue una catástrofe provocada por la irresponsabilidad del Estado.
Japón: El modelo de la efectividad y la preparación: Japón, un país con una densidad poblacional altísima y una población envejecida, enfrentaba un riesgo teórico enorme. Sin embargo, su respuesta fue un ejemplo de eficacia. El gobierno implementó un "confinamiento suave" (soft lockdown), una vigilancia activa y una comunicación basada en evidencia científica. La clave no fueron medidas autoritarias, sino la coordinación institucional y el respeto a la ciencia.
Además, Japón supo aprovechar su infraestructura sanitaria, la conciencia pública sobre el uso de mascarillas y una estrategia de vacunación efectiva. Incluso durante los picos de contagios, el sistema de salud logró mantener la capacidad operativa. El resultado fue que, en 2020, Japón logró la hazaña de que sus muertes totales disminuyeran, a diferencia del resto del mundo. La efectividad de su respuesta no fue casualidad: fue el producto de un gobierno que priorizó la vida y la salud pública sobre cualquier otra consideración.
México: Negligencia, opacidad y corrupción como política de Estado: El caso de México es el antónimo perfecto. Desde el inicio de la pandemia, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) minimizó la gravedad de la crisis. El mensaje oficial de "no pasa nada" y la negativa a implementar medidas de mitigación fuertes no fueron un error de cálculo, sino una decisión política calificada por expertos como una "falta de control" y una "inacción desproporcionada". La burla del detente, o la rastrera sumisión de López Gatell informando que el presidente por ser presidente no podía ser fuente de contagio son la muestra más clara del manejo irresponsable de esa crisis.
Esta negligencia se combinó con una corrupción sistémica que convirtió la emergencia sanitaria en un negocio. El caso más emblemático fue el del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que en plena crisis firmó un contrato por mil ventiladores con una empresa inglesa dedicada al comercio de electrodomésticos, no de equipos médicos. El resultado fue que solo se entregaron 50 equipos. Miles de mexicanos murieron por falta de respiración asistida mientras el gobierno despilfarraba recursos en contratos fraudulentos. La otrora productora estatal de vacunas, Birmex, también fue víctima de una red de corrupción de 13 mil millones de pesos. Cómo olvidar la molestia de los servicios de salud mexicanos, ante la presencia de presuntos médicos cubanos, que no tenían ni la más remota idea de cómo manejar pacientes con problemas respiratorios, ni experiencia para intubarlos.
La reglamentación de emergencia, que permitió comprar los insumos médicos que cada estado considerara necesarios, provocó una enorme corrupción. La mayoría de los estados gobernados por Morena, decidieron tener un proveedor confiable, que era quién adquiría los productos a precios de mercado, de cualquier proveedor nacional o internacional. Ese mismo proveedor ¨de confianza¨, revendía cubrebocas, termómetros, bolsas para cadáver, uniformes, medicinas, equipo médico y cualquier cosa que pudiera comercializarse con el pretexto de la pandemia a precios elevados, a veces multiplicando por diez o hasta por cien, el valor de mercado. Fraude a la nación que también quedará impune.
La irresponsabilidad del gobierno no se limitó a la compra de insumos. Se desmanteló la estructura de salud pública, llevándola "al deterioro más profundo de los últimos cincuenta años". El senador Mario Vázquez lo resumió con dureza: "La peor epidemia ha sido la negligencia... No fue un accidente: faltó gobierno". Y quizá el senador se quedó corto, faltó interés desde la más alta autoridad para abajo, para cuidar y proteger la vida y la salud de 800,000 mexicanos que no debieron de haber muerto durante la pandemia.
Conclusión: El precio de la indiferencia: La diferencia entre Japón y México no es demográfica ni geográfica; es ética y política. Japón invirtió en preparación, confió en la ciencia y rindió cuentas a su población. México, por el contrario, convirtió la pandemia en un escenario para la improvisación, el lucro y la propaganda. La factura de esa negligencia criminal se pagó con 300,000 vidas que pudieron haberse salvado. Ojalá algún día el mexicano aprenda a parecerse un poco al japonés, tanto el gobierno como la población en general.
Mientras Japón demostró que un Estado eficaz puede mitigar incluso la peor de las crisis, México evidenció que la corrupción y la irresponsabilidad no solo son inmorales, sino que son, en esencia, homicidas. Las cifras no mienten: no fue el virus lo que mató a cientos de miles de mexicanos, sino la indiferencia y el saqueo de su propio gobierno. Hoy sigue habiendo millones de mexicanos que defienden a ese gobierno homicida.
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025
@jmcmex https://www.facebook.com/ELBALDONDECOBIAN/ https://josecobian.blogspot.com/2026/06/blog-post_933.htm |
|