Por alguna extraña razón, al único en Morena que se le da esconder cualquier error del gobierno federal, estatal o municipal, y salir airoso se llama Andrés Manuel López Obrador. Pese a tener documentadas más de cien mentiras en cada mañanera, su popularidad no sufrió ningún menoscabo. Simpático para muchos, carismático y hasta querido, podía decir lo que quisiera que no sufría el costo político de engañar abiertamente a la nación.
Nadie en Morena tiene ese encanto y esa magia. Por eso, a la presidenta de la república le está generando un costo político intentar seguir los pasos de su mentor. Claudia no es Andrés. Por ello, no debe ni puede seguir su ejemplo. Por más esfuerzos que Ramírez Cuevas haga para engañar al respetable y mantener en una realidad alterna a la base más dura de morena. Todos en el fondo de su corazón saben que los están engañando y que cuando usan los argumentos enviados por las redes de Morena, están mintiendo, pero lo hacen por la competencia de memes, como si de un partido de futbol se tratara.
Lo mismo pasa con los gobernadores, si tratan de minimizar cualquier problema o asunto, inmediatamente la prensa nacional se les va encima. El mejor ejemplo es la gobernadora de Veracruz. Una y otra vez, se ha convertido en la burla nacional por intentar minimizar un tema, tal como lo haría AMLO. Rocío tiene que entender que nadie es como Andrés, y por ello, ella debe cambiar su táctica. Ahora ha resultado brutalmente vapuleada con el tema de ¨son unas gotitas de petróleo¨. No ha habido medio informativo nacional que no se burle de ella.
No sé si hay rencores pasados, agravios desconocidos para las mayorías, pero la mala prensa de Nahle es evidente. Lo mismo medios que se consideran oposición como azteca, neutros como radio fórmula, o aliados como televisa, todos hacen escarnio de sus declaraciones, y ponen en evidencia que miente cuando afirma que no hay daños con el derrame.
Por cierto, hace unos días se informó que eran en ese momento 630 kilómetros cuadrados los afectados en el golfo de México por el derrame. Hoy esa cifra debe de haber aumentado brutalmente, debido a la expansión del daño gracias a las corrientes marinas, y a la llegada del Norte al golfo de México. El daño, es enorme, casi tan grande como la irresponsabilidad con que se ha manejado el hecho mismo, y el flujo de información, dando lugar a especulaciones nada agradables.
El propio gobierno se enreda en sus propias cifras, lo que provoca cálculos y estimaciones como las siguientes: Se reporta que se han recuperado alrededor de 430 toneladas de crudo, en la limpieza de 200 kilómetros de litoral. Históricamente se considera optimista y positivo el recuperar el 10% de lo derramado en el mar, en las playas. Es decir, estamos hablando de un derrame de 4,300 toneladas de crudo como mínimo. Al desconocer si es petróleo ligero o pesado, consideramos el promedio mexicano de 7.33 barriles por tonelada, implica que se derramaron 31,519 barriles de petróleo.
En pesos mexicanos al tipo de cambio del sábado 28 de marzo, y con la cotización actual de la mezcla mexicana, se estima que el derrame tiene un valor mínimo de 54.2 millones de pesos. PEMEX ha reportado 225 millones de pesos destinados a la contratación de cuadrillas, maquinaria y transporte para retirar los residuos de la playa. Adicionalmente ha destinado 35 millones de pesos para apoyar a los pescadores y sectores turísticos afectados. A México le ha costado el derrame un mínimo de 314.2 millones de pesos, y no hay información clara y confiable de quién, cómo, dónde y por qué se originó el derrame a pesar del tiempo transcurrido.
El 6 de febrero se detectó por primera vez una mancha en los alrededores de la plataforma Abaktún en la sonda de Campeche. 22 días después el gobierno sospechosamente no ha informado como si estuviera cubriendo algo que no quiere que se sepa a nivel nacional y esa NO información a dado pie a conjeturas:
1.- La más sencilla conjetura es que es una falla de Pemex por falta de mantenimiento y vigilancia. Pero no se quiere dar a conocer ya que AMLO fue el que destruyó todos los organismos de vigilancia y control dentro de PEMEX por considerarlos gasto excesivo.
2.- La conjetura internacional, implica que se robaría el petróleo de PEMEX para enviarlo en un barco fantasma a Cuba con el fin de apoyar a la dictadura de la Isla y no se informa para evitar problemas con el presidente Trump.
3.- La conjetura del fraude internacional, es que el petróleo se roba a PEMEX con el fin de enviarlo al dictador Díaz-Canel Bermúdez a Cuba, con el fin de continuar el tráfico ilegal de petróleo mexicano y repartir las ganancias de su venta en el mercado spot de Róterdam, entre la cúpula cubana y la cúpula mexicana.
4.- La conjetura internacional del fraude nacional: Estaban cargando un barco fantasma para contrabandear petróleo mexicano para beneficio de la cúpula política mexicana, aprovechando los altos precios del petróleo y lo venderían el mejor postor en el mercado internacional.
5.- La conjetura continuidad. Debido a que después de destapar el escándalo de Huachicol Fiscal, no ha habido seguimiento ni investigación a secretarios de estado y políticos de alto nivel involucrados en el mayor robo a la nación mexicana, existe la posibilidad de que haya sido un derrame en algún barco que participa en la operación rutinaria de robar petróleo a la nación, para llevarlo a Texas a refinar y regresar como combustible de contrabando, aprovechando que el diésel y la gasolina Premium si aumentaron de precio en México a pesar de estar por encima de los precios internacionales, aún ahora que el petróleo aumentó un 80% su precio.
La conjetura de que el origen del derrame es un delito, viene de que el barco no está identificado, no sabemos si fue una falla en un buque tanque, o si fue una falla en la plataforma, o una falla en el sistema de transmisión de la plataforma al barco. Y lo más sospechoso, es que el barco navegando en aguas mexicanas, muy cerca de una plataforma petrolera estratégica, tenía apagado su transponedor, el identificador que permite saber que barco es, de que bandera, y si está autorizado o no para navegar en aguas mexicanas.
En el contexto de una guerra en Irán, pensar que la marina armada de México no se entera de un barco ¨fantasma¨ (por no poseer identificación) circula por aguas mexicanas es extraño, pero más aún a sabiendas de la cooperación con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que tienen
perfectamente vigilada esa zona, y con toda certeza, debieron avisar a la Marina mexicana del apagado del identificador del famoso barco, que a la fecha no sabemos si existe o no.
En cualquier caso, el gobierno queda mal parado, por su costumbre de menospreciar a la opinión pública mexicana y manejar a PEMEX como si fuera empresa propiedad de la presidenta y su círculo más cercano. Mientras más tarden aclarar las causas del derrame, más conjeturas habrá, y en ninguna sale bien parado el gobierno de México.
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