| Investigadores mexicanos estudian nueva forma de recuperación del cerebro tras un infarto. | ||||||
| CientÃficos mexicanos analizan como vesÃculas extracelulares podrÃan ayudar a la recuperación del cerebro tras un infarto cerebral y reducir secuelas. | ||||||
| Miércoles 28 de Enero de 2026 | ||||||
| Por: Excelsior | ||||||
En el cerebro ocurren procesos silenciosos que comienzan casi de inmediato tras el daño y que pueden marcar la diferencia entre una recuperación parcial o secuelas permanentes. Entender cómo se activan estos mecanismos internos se ha convertido en una prioridad para la ciencia. En México, investigadores del Instituto de FisiologÃa Celular de la UNAM analizan el papel de diminutas estructuras llamadas vesÃculas extracelulares, cuya función como mensajeras celulares podrÃa ofrecer nuevas claves sobre cómo el cerebro intenta reorganizarse y sanar tras un evento cerebrovascular. ¿Qué es un infarto cerebral y por qué es un problema global? El infarto cerebral es la forma más común de enfermedad cerebrovascular isquémica. Ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se obstruye, generalmente por un coágulo. Al no recibir oxÃgeno, las neuronas comienzan a dañarse en cuestión de minutos, lo que puede provocar la pérdida de funciones como el control del movimiento, el habla, la memoria o la visión. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el accidente cerebrovascular es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad a nivel global. Se estima que cada año ocurren más de 15 millones de casos, de los cuales cerca de cinco millones de personas fallecen y otro número similar queda con secuelas neurológicas de diversa gravedad. En México, la situación no es menor. La SecretarÃa de Salud ha señalado que la enfermedad vascular cerebral se encuentra entre las primeras causas de muerte y es una de las principales razones de discapacidad adquirida en adultos. Muchos sobrevivientes enfrentan dificultades para hablar, caminar, trabajar o realizar actividades cotidianas, lo que hace urgente no solo mejorar la atención inmediata del infarto, sino también entender cómo el cerebro puede recuperarse después del daño. VesÃculas extracelulares: qué son y por qué importan En este contexto, una de las áreas más prometedoras de la neurociencia contemporánea es el estudio de las vesÃculas extracelulares (VE). Estas son estructuras microscópicas, rodeadas por una membrana, que las células liberan de manera natural y que funcionan como mensajeros biológicos. Las vesÃculas extracelulares transportan proteÃnas, lÃpidos y fragmentos de material genético —como microARN— de una célula a otra. En el sistema nervioso, esta comunicación es clave para coordinar procesos como la respuesta al daño, la inflamación y la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones. Tras un infarto cerebral, no solo las neuronas se ven afectadas, sino también otras células de soporte, como los astrocitos. Ante la falta de oxÃgeno, estas células pueden liberar vesÃculas extracelulares con señales que influyen en la supervivencia celular y en los procesos de reparación. Estas vesÃculas se han explorado por especialistas, como biomarcadores de daño cerebral e incluso como una vÃa futura para favorecer la regeneración neurológica, aunque la mayorÃa de estas investigaciones aún se encuentran en etapas preclÃnicas. Investigación del Instituto de FisiologÃa Celular: vesÃculas extracelulares y recuperación En México, el Instituto de FisiologÃa Celular (IFC) de la UNAM se ha posicionado como un referente en el estudio de estos mecanismos. En enero de 2026, durante el Primer Congreso de la comunidad biomédica de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica (LIBB), el director del Instituto, Luis Tovar y Romo, presentó avances sobre la importancia de las vesÃculas extracelulares en el restablecimiento de funciones cerebrales tras un infarto. El equipo cientÃfico del IFC plantea que la recuperación espontánea que algunas personas experimentan después de un infarto cerebral no depende únicamente de la generación de nuevas neuronas. También podrÃa estar relacionada con la liberación de moléculas contenidas en vesÃculas extracelulares, las cuales influyen en la reparación de conexiones neuronales y en la reorganización de circuitos cerebrales. Estas vesÃculas, al ser captadas por otras células, modulan respuestas moleculares esenciales para la supervivencia y la plasticidad neuronal. De acuerdo con los investigadores, este proceso podrÃa explicar por qué algunos pacientes recuperan parcialmente funciones perdidas semanas o meses después del evento cerebrovascular. Los mecanismos descritos se han observado principalmente en modelos de laboratorio, donde la administración de vesÃculas extracelulares provenientes de células cerebrales sometidas a falta de oxÃgeno ha mostrado efectos positivos en la recuperación funcional posterior al infarto. Aunque se trata de investigación básica, estos hallazgos amplÃan la comprensión de cómo el cerebro podrÃa autorepararse y abren la puerta a posibles estrategias terapéuticas en el futuro. Potencial terapéutico La investigación sobre vesÃculas extracelulares no se limita a México. En distintos paÃses, como Madrid, grupos de neurociencia estudian cómo estas partÃculas pueden servir tanto para medir el daño cerebral como para entender los procesos de reparación tras un ictus. Sugieren que el contenido molecular de las vesÃculas podrÃa correlacionarse con la recuperación funcional de los pacientes, lo que permitirÃa diseñar terapias más personalizadas. Este enfoque no pretende sustituir los tratamientos actuales, como la rehabilitación fÃsica, ocupacional o del lenguaje, sino complementarlos. La idea es crear un entorno biológico más favorable para que el cerebro aproveche al máximo su capacidad de reorganización después del daño. Sin embargo, los especialistas advierten que aún se requiere investigación rigurosa, especialmente ensayos clÃnicos en humanos, antes de que estas estrategias puedan aplicarse de forma generalizada en hospitales. El estudio de mecanismos como las vesÃculas extracelulares demuestra cómo la ciencia básica puede abrir nuevas rutas para enfrentar problemas de salud pública tan complejos como el infarto cerebral. No obstante, todavÃa quedan retos importantes: estandarizar la producción de vesÃculas, definir dosis y momentos adecuados de intervención, y garantizar su seguridad y eficacia mediante estudios clÃnicos controlados. Mientras esos avances llegan, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir el impacto del infarto cerebral. Controlar la presión arterial, mantener niveles adecuados de glucosa y colesterol, evitar el tabaco y adoptar hábitos saludables continúa siendo fundamental para disminuir el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular. |
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