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XALAPA.- Ante los señalamientos de grupos ambientalistas, que advierten sobre posibles afectaciones al arrecife La Gallega, la Secretaría de Marina (Semar) y la Administración del Sistema Portuario Nacional Veracruz (ASIPONA) defendieron las obras de ampliación del puerto de Veracruz. Las autoridades portuarias aseguraron que mantienen programas de monitoreo, restauración, vigilancia y seguimiento ambiental en los arrecifes del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano y otros ecosistemas ubicados en la zona de influencia del proyecto. A través de un comunicado conjunto, la Semar y ASIPONA Veracruz explicaron que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó el proyecto el 30 de diciembre de 2022, después de una reevaluación de sus impactos ambientales, mediante el resolutivo SRA/DGIRA/DG-06257-22. Las dependencias también señalaron que la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), relacionada con los amparos promovidos contra el proyecto, fue emitida en febrero de 2022. De acuerdo con el comunicado, la autorización ambiental permitió el desarrollo y ejecución de las obras bajo determinadas condiciones. Posteriormente, el 9 de julio de 2026, ASIPONA Veracruz notificó a la autoridad ambiental el inicio de las actividades de construcción de la segunda fase. Como parte de las medidas ambientales, la Semar y ASIPONA indicaron que realizan monitoreos de las condiciones físicas, químicas y biológicas de los arrecifes durante las temporadas de secas, lluvias y nortes. Además, informaron que cuentan con un sistema de monitoreo en tiempo real para observar la distribución de sedimentos dentro del recinto del nuevo puerto y en las zonas arrecifales cercanas. Este mecanismo incorpora un sistema de semaforización que, según las autoridades, contempla detener las actividades de construcción cuando se rebasen los umbrales establecidos. Las dependencias también destacaron la implementación de un Programa Integral de Restauración Ecológica, que incluye acciones para la conservación y monitoreo de corales, el seguimiento del arrecife El Rincón y la evaluación de pastos marinos. A estas medidas se suman el monitoreo de tortugas y la vigilancia de las condiciones del agua, así como de la flora y fauna de 18 lagunas interdunarias. También señalaron que producen plantas, preferentemente nativas, en Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre. En materia de compensación ambiental, las autoridades anunciaron la implementación de 35 hectáreas de arrecifes artificiales, destinadas a actividades de restauración, turismo y pesca. La postura de las autoridades fue cuestionada por la Red del Corredor Arrecifal, que envió una carta a la titular de Semarnat, Alicia Bárcena, para exigir la clausura inmediata de las obras de construcción del rompeolas oriente. En el documento, la organización sostuvo que los trabajos se realizan pese a la sentencia de la SCJN en el Amparo en Revisión 54/2021, mediante la cual, según su interpretación, se ordenó anular las autorizaciones de impacto ambiental anteriores y evaluar el proyecto de ampliación portuaria de manera integral. La red señaló que esa evaluación debía considerar los impactos acumulativos, sinérgicos y residuales, además de gestionar previamente una Misión Ramsar de Asesoramiento. Los ambientalistas cuestionaron que en 2022 se repusiera el procedimiento y se autorizara nuevamente la continuación de las obras. A su juicio, la nueva autorización habría repetido las causas que motivaron la resolución judicial. Por lo anterior, solicitaron a Semarnat que ordene la clausura inmediata de los trabajos del rompeolas oriente. De igual forma, exigieron la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para que realice una investigación urgente sobre los posibles daños ambientales que podrían estar ocasionando las obras. Otro de los señalamientos de la organización se relaciona con el material pétreo utilizado durante la construcción el cual, indicaron, proviene de la localidad de Mozomboa. Según la Red del Corredor Arrecifal, el impacto de la extracción y utilización de esa piedra no habría sido evaluado en el Manifiesto de Impacto Ambiental. Por último, mientras la Semar y ASIPONA Veracruz sostienen que cuentan con mecanismos de monitoreo y medidas de compensación ambiental, los grupos ambientalistas mantienen sus cuestionamientos sobre la evaluación de los impactos del proyecto y solicitan que se detengan las obras. Así las cosas.
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