| Festival de Cine de Venecia: ‘Ritorno a Buenos Aires’, un drama sobre la dictadura argentina, compite por el León de Oro. | ||||||
| El contexto histórico se enmarca en la última dictadura militar en Argentina que duró siete años y medio desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983 cuando las fuerzas armadas, ejército, armada y fuerza aérea derrocaron a la presidenta María Estela Martínez de Perón. El régimen militar clausuró el Congreso, suspendió la Constitución y desató un plan sistemático de terrorismo de Estado. | ||||||
| Viernes 11 de Septiembre de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
El contexto histórico se enmarca en la última dictadura militar en Argentina que duró siete años y medio desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983 cuando las fuerzas armadas, ejército, armada y fuerza aérea derrocaron a la presidenta María Estela Martínez de Perón. El régimen militar clausuró el Congreso, suspendió la Constitución y desató un plan sistemático de terrorismo de Estado. A cincuenta años de la dictadura argentina La actualidad de Ritorno a Buenos Aires adquiere un especial impacto ya que en 2026 se cumplen 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Medio siglo después, Argentina continúa enfrentándose a una pregunta fundamental: qué hacer con una historia que todavía tiene sobrevivientes, familiares que buscan respuestas y responsables que permanecen bajo investigación. A 50 años de aquel capítulo negro de la historia argentina en donde se cometieron innombrables atrocidades, hay heridas históricas que no desaparecen cuando termina una dictadura, más bien de forma, pasan de una generación a otra y, algunas veces, regresan a los tribunales para exigir que aquello que ocurrió tenga nombre, responsables y memoria. Ése es el territorio en el que se mueve Ritorno a Buenos Aires. Para un espectador latinoamericano podría surgir una pregunta inevitable del por qué ocuparse de este capítulo de la historia argentina cuando han transcurrido tantas décadas. Un asunto personal aunque no autobiográfico Bechis aborda este tema por una cuestión particularmente personal. Él mismo fue víctima de secuestrado en Argentina en 1977, en aquel entonces contaba con 20 años. Fue encerrado primero en un centro clandestino de detención y posteriormente en una prisión militar. Bechis ha insistido en que la figura de Mariano Guerra no es él. La película no pretende ser una cinta autobiográfica, aunque es evidente que el origen es una experiencia que el director conoce profundamente, no es una autobiografía disfrazada: utiliza la ficción para crear una distancia que le permite volver a mirar aquello que forma parte de su propia biografía. El director ya había abordado el tema en 1999 de aquella traumática experiencia con Garage Olimpo, una de las películas fundamentales del cine sobre la etapa de la represión argentina, las torturas, desapariciones y el dolor que se instala en las víctimas. La diferencia con Garage Olimpo es fundamental. En aquella película, Bechis llevaba al espectador al interior del aparato clandestino de represión, al centro de detención, a la violencia cotidiana y a la relación perversa entre víctima y victimario. En Ritorno a Buenos Aires, en cambio, el horror ya ocurrió. Lo que queda es la memoria. El escenario central ya no es la sala de tortura sino el espacio del juicio, donde el sobreviviente debe transformar el recuerdo en palabra y convertir una experiencia privada en prueba pública. Casi tres décadas después aborda este doloroso capítulo no a partir del momento del secuestro; la narrativa de la historia va alrededor de lo que le sucede al protagonista Mariano Guerra después de sobrevivir. Y ésa es quizá la aportación más interesante de Ritorno a Buenos Aires; no es solamente plantear la cuestón de lo que significa ser víctima de una dictadura, sino la dimension psicológica de lo que significa haber sobrevivido cuando muchos de los compañeros, amigos o familiares fueron asesinados o desaparecieron. Bechis ha hablado de la llamada “culpa del sobreviviente”; la sensación de una vida con una especie de carga permanente cuando otros no tuvieron la posibilidad de continuarla. También comentó que sus propias heridas que no desaparecen, las ha trabajado a través del cine. Confrontar el pasado, la diferencia entre Chile y Argentina En conferencia de prensa Marco Bechis resaltó la importancia de cómo Argentina confronta su pasado, mientras que en Chile la vida de Augusto Pinochet terminó a tranquilidad de su hogar rodeado de su familia, en Argentina continúan los juicios y los tribunales orales continúan con decenas de imputados en investigaciones y juicios orales en curso. La gran mayoría de los represores condenados cumple prisión domiciliaria por motivos de edad o salud, mientras un grupo minoritario permanece en unidades penitenciarias comunes o especiales. |
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