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XALAPA.- En su más reciente estudio: Fracking sin coordinadas públicas. Reconstrucción de la geografÃa de los hidrocarburos no convencionales en México, la organización CartoCrÃtica alertó que el norte y centro de Veracruz forman parte de la apuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum para reactivar la producción de gas natural de Pemex; no obstante, consideró que el plan acentuará aún más los conflictos por demanda y presión hÃdrica, mayor impacto ambiental y afectación a millones de habitantes. Y es que, ante la apuesta del gobierno de Sheinbaum por el fracking, Petróleos Mexicanos (Pemex) prepara el mayor programa de fracking de su historia, como parte del Plan Estratégico 2025-2035, a fin de incrementar la producción de gas natural, revertir la caÃda productiva y recuperar la autosuficiencia energética. La investigación se concentró en tres zonas identificadas para el fracking por el gobierno morenista: Provincia petrolera Sabinas-Burros Picachos -al norte del paÃs-, Provincia petrolera de Burgos – territorios de Nuevo León y Tamaulipas-, y la Provincia petrolera de Tampico-Misantla, que se extiende sobre una franja amplia del oriente del paÃs, desde el sur de Tamaulipas y la Huasteca potosina e hidalguense, hasta el norte y centro de Veracruz y la Sierra Norte de Puebla. El área de interés no convencional de la Provincia petrolera Tampico-Misantla, son aceite y gas húmedo. La agrupación explicó que los hidrocarburos no convencionales son aquellos yacimientos que impiden extraer petróleo y gas mediante método ordinarios. Su baja permeabilidad obliga a emplear fracturación hidráulica o fracking para romper la roca. Lo polémico de esta técnica de extracción de hidrocarburos, es que requiere grandes volúmenes de agua, infraestructura, caminos, ductos, transporte, manejo de residuos y ocupación recurrente del territorio. Esta forma de extracción intensiva, genera presión sobre el agua, contaminación, fragmentación territorial, tránsito pesado, emisiones, residuos y conflictos por el uso del suelo. Conflictos que ya se han presentado en la entidad. Organizaciones civiles como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y estudios técnicos han documentado que Pemex ha utilizado la técnica de fracking en el municipio de Papantla y en Poza Rica-cuenca de Chicontepec-. Y mientras Pemex arma su Plan Estratégico 2025-2035, CartoCrÃtica echó un vistazo al futuro y documentó lo que implicará para la Provincia petrolera de Tampico-Misantla -que abarca sur de Tamaulipas y la Huasteca potosina e hidalguense, hasta el norte y centro de Veracruz y la Sierra Norte de Puebla-, el plan del gobierno claudista. La investigación expuso que para poder recuperar el 10 por ciento del recurso prospectivo no convencional estimado significarÃa alrededor de 21 mil 611 pozos nuevos y una demanda aproximada de 1,620.8 millones de metros cúbicos (m³) de agua dulce para recuperar 3.89 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, que corresponden a 5.9 años del consumo nacional de petróleo, con una inversión superior a los 302 mil millones de dólares, casi diez veces el presupuesto anual total de Pemex. Esa extracción requerirÃa una infraestructura extensa de perforación, caminos, ductos, transporte de agua, manejo de residuos y ocupación territorial recurrente. El beneficio energético serÃa temporal; la transformación fÃsica del territorio, en cambio, tendrÃa efectos permanentes y acumulativos. TodavÃa más, el documento destacó que el agua es uno de los principales lÃmites. Si bien en general hay disponibilidad de agua en la región, el análisis de la demanda del fracking frente a la disponibilidad local resultarÃa en una fuerte presión: 8.6 por ciento del agua requerida por el fracking recaerÃa en cuencas o acuÃferos sin disponibilidad, mientras que 74.9 por ciento se ubicarÃa en regiones donde el fracking consumirÃa entre 50 y 100 por ciento del agua disponible. Lo anterior obliga a mirar la disponibilidad de agua a escala local, no como promedio regional. En el área no convencional y su radio de impacto potencial viven más de 4.4 millones de personas, distribuidas entre 132 localidades urbanas y más de 13,500 localidades rurales. A ello se suma una presencia indÃgena muy relevante: más de 871 mil personas hablantes de alguna lengua indÃgena y una amplia intersección con territorios tradicionales teenek/ huasteco, nahua, otomÃ/hñähñu, tepehua y totonaco. Cualquier desarrollo no convencional tendrÃa implicaciones sobre derechos colectivos, formas de vida, continuidad territorial y procesos de decisión que no pueden reducirse a permisos administrativos. La estructura agraria refuerza esta lectura. Cerca de 41 por ciento del área de no convencionales corresponde a propiedad social, con 2,081 ejidos y comunidades involucrados. Poco más de 22 por ciento de las viviendas rurales no tiene agua entubada y casi un millón de personas no tiene derechohabiencia a servicios de salud. De igual forma, CartoCrÃtica concluyó que desde una perspectiva de planeación pública, Tampico-Misantla plantea un balance difÃcil de sostener: recursos prospectivos y de horizonte limitado frente a una intervención hÃdrica, territorial y social de gran escala. Asà las cosas.
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