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XALAPA.- Para el psicólogo José Andrés Pérez Grajales, la detección oportuna de trastornos del neurodesarrollo, como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de niñas y niños. El especialista destacó la necesidad de intervenir desde las primeras señales de alerta mediante un tratamiento integral. Pérez Grajales explicó que uno de los principales retos es que muchas familias desconocen cuándo un comportamiento deja de ser parte del desarrollo normal para convertirse en un motivo de evaluación profesional. El psicólogo señaló que los padres deben prestar atención cuando los menores presentan conductas distintas a las esperadas para su edad, dificultades para relacionarse con otras personas, alteraciones en el lenguaje, cambios importantes en el sueño o problemas emocionales y de conducta que se repiten tanto en casa como en la escuela. Refirió que la evaluación temprana permite identificar oportunamente si existe alguna condición del neurodesarrollo y diseñar estrategias personalizadas para favorecer el desarrollo del menor. De igual forma, precisó que no todos los niños que llegan a consulta cuentan con un diagnóstico previo, ya que muchos requieren únicamente orientación o intervención para superar dificultades emocionales o conductuales. El psicólogo explicó que la atención de menores con autismo o TDAH no debe limitarse a la terapia psicológica, sino que requiere la participación de diversas áreas, como neurologÃa, nutrición, psicopedagogÃa y el acompañamiento constante de la familia. El especialista agregó que el trabajo conjunto con los docentes también resulta indispensable, ya que permite adaptar estrategias dentro del aula para favorecer el aprendizaje y la inclusión escolar. En ese tenor, destacó que la comunicación entre especialistas, padres y maestros fortalece el desarrollo académico, social y emocional de los niños. Respecto a la crianza respetuosa, Pérez Grajales consideró que establecer lÃmites claros no contradice una educación basada en el respeto. Explicó que decir "no" cuando es necesario ayuda a los menores a desarrollar habilidades para tolerar la frustración, siempre mediante estrategias psicológicas que eviten la violencia fÃsica o verbal. Por último, hizo un llamado a las familias a no esperar a que las dificultades se agraven para buscar apoyo profesional, ya que una intervención temprana incrementa las posibilidades de que niñas y niños alcancen un mejor desarrollo y una mayor calidad de vida.
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