| Universidad de Querétaro desarrolla nanofibras con PET reciclado para el tratamiento de agua. | ||||||
| Susana Meraz Dávila afirmó que este tipo de fibras tienen la posibilidad de ser biodegradables o de reciclarse. Como por ejemplo, el acetato de celulosa: “es biodegradable. En el caso del PET y del poliestireno, finalmente la fibra no se destruye, entonces vamos a poder volverla a reutilizar”. | ||||||
| Lunes 29 de Junio de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
En entrevista con La Jornada, la investigadora y docente Susana Meraz Dávila, del área de ciencia básica de la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui, explicó que en su investigación se fabrican con equipo de electrospinning, nanofibras con múltiples usos. "Recientemente he trabajado con materiales de reciclaje como las botellas y el unicel. El PET y el poliestireno los estamos trabajando como filtros para tratamiento de agua”. La intención del proyecto surge a partir de su trabajo en la parte agroindustrial. “Queríamos enfocar a la parte agrícola y qué se ha utilizado en la parte de los cultivos como mallas”. Y así inició la investigación desde el año 2020. Meraz indica que la aplicación de las nanofibras no se queda solamente en la agroindustria, también pueden ser infinitas. Explica que han “trabajado con varios polímeros, y aunque nos hemos enfocado en el tratamiento de aguas; por otra parte, hay doctores que están trabajando con materiales para cuestiones biomédicas”. Previendo una posible crisis ante la escasez de agua en Querétaro, la investigadora señaló que las fibras, sería uno de los varios materiales que ayudan a filtrar las aguas. Es decir, “esta fibra ayuda a separar el agua de los compuestos que vengan mezclados. Para dar paso a otro proceso para el agua”. La científica pide paciencia para ver estas nanofibras funcionando en la vida cotidiana. Lo que falta “es tiempo de para sacarle las propiedades y la caracterización”. A la vez que animó a la industria y la iniciativa privada para invertir en esta investigación. Meraz Dávila indicó que estas fibras, además del tratamiento de aguas, sirven en aplicaciones biomédicas como parches; en la industria textil se pueden añadir sensores para medir el pH o cambios temperatura. En la agroindustria “se pueden meter feromonas o insecticidas más naturales (como control de plagas) o minerales que necesita una planta para poder crecer. Y eso es muy diferente a cuando echan el fertilizante a la tierra. Mucho de ese producto cuando lo riegan y se va directamente a mantos acuíferos y ya la planta ni lo utilizó y ya contaminó otra cosa”. Susana Meraz Dávila afirmó que este tipo de fibras tienen la posibilidad de ser biodegradables o de reciclarse. Como por ejemplo, el acetato de celulosa: “es biodegradable. En el caso del PET y del poliestireno, finalmente la fibra no se destruye, entonces vamos a poder volverla a reutilizar”. |
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