| Violencia consume cada rincón de Nicaragua. | ||||
| Las imágenes en poder de La Jornada y que pueden verse en el sitio de Videos de nuestro portal, tomadas ayer por una cámara de seguridad de un comercio de materiales de ferreterÃa ubicado frente a la casa de tres plantas incendiada la vÃspera con todo y cuatro adultos y dos menores de edad adentro, dejan poco espacio para las especulaciones. | ||||
| Domingo 17 de Junio de 2018 | ||||
| Por: jornada.unam.mx | ||||
Se observa con claridad como primero llegan unas camionetas con policÃas armados y se detienen frente a la casa, que no llega a verse, y segundos después arriban los paramilitares a bordo de otras camionetas. Coinciden las imágenes con varios testimonios recogidos hoy entre vecinos y, sobre todo, los bomberos que, llegados al lugar para apagar las llamas, fueron baleados por policÃas y paramilitares. El apoyo de la PolicÃa Nacional a esas bandas integradas por excombatientes sandinistas y delincuentes se repite en varias ciudades del paÃs. Todo el poder está concentrado en cuatro manos: las del presidente Daniel Ortega y las de su esposa y vicepresidenta Rosario. Ambos prácticamente atrincherados en su residencia del barrio El Carmen, donde los vecinos están a un paso de volverse locos porque todo el perÃmetro está cercado con alambradas y bloques de piedra cantera. Todo es soledad para la pareja presidencial. Tres cuartas del paÃs quieren que se marchen y, de ser posible, lejos de Nicaragua. Los participantes en el incipiente Diálogo Nacional que este lunes se reanuda tienen una complicada tarea por delante. De entrada Ortega hizo oÃdos sordos a la propuesta de adelantar las elecciones a marzo del año próximo, una salida que, según varias fuentes consultadas, serÃa apoyada por Washington por entender que es mejor vacunarse contra un eventual vacÃo de poder. El problema es que la violencia lo pudre todo y no hay atisbos de que pueda controlarse a mediano plazo. Hasta ahora, tanto el ejército como la policÃa responden al mando directo de la dupla Ortega/Murillo. Ahà descansa básicamente su poder porque el apoyo del pueblo no se ve por ningún lado. Y los muertos los ponen ambos bandos, de eso no hay duda. Pese a lo denso del ambiente y a la inseguridad, que por ejemplo ha provocado en los hechos un toque de queda que comienza al anochecer y termina al amanecer, es reseñable que la libertad de informar permanece incólume en términos generales pese a que los medios televisivos están mayoritariamente en manos de la pareja presidencial. La salida pactada de Ortega/Murillo a mediano plazo también es compartida por la mayorÃa de los empresarios que, al igual que Washington, prefieren una solución negociada para evitar vacÃos de poder y que la situación empeore y se torne inmanejable. Es imposible negar u ocultar que, después de más de dos meses de iniciada la revuelta popular provocada por la pretensión de Ortega de reformar la ley del Seguro Social, el paÃs vive en permanente estado de convulsión social. De la negativa a aceptar la reforma a la citada Ley se pasó sin transición alguna a la exigencia de que el Presidente abandone el poder. Los tranques (barricadas) se extienden a lo largo y ancho del paÃs provocando severas pérdidas económicas. Mañana se verá si el fin de semana sirvió para que Ortega cambie de posición o de plano se mantiene en sus trece. |
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