Parte II
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La tarde de este jueves los vecinos de media docena de colonias y comunidades de Jáltipan de Morelos volvieron a sus casas, a tres días de la explosión y mega incendio en la Planta de Sal que, en el sur de Veracruz, les arrebató la calma y sus hogares.
Entre los evacuados que están de vuelta bajo su propio techo se cuentan los vecinos de Cocuital, una pequeña comunidad jaltipaneca donde fue hallada una fosa clandestina en febrero pasado.
No hay un dato oficial sobre la cantidad de cadáveres hallados en la fosa de Cocuital.
Versiones que surgen desde grupos como el de madres buscadoras de Coatzacoalcos y medios de comunicación, ubican alrededor de una veintena de víctimas.
La Fiscalía Especializada en Atención de Denuncias por Personas Desaparecidas, de la entidad veracruzana, está a cargo de la investigación sobre la fosa clandestina en territorio jaltipaneco.
Restos de cerca de una decena de personas han sido identificados y entregados a sus familias en lugares como Sayula de Alemán, Cosoleacaque y Acayucan, entre otros.
En algunos casos de trata de personas que fueron levantadas o secuestradas en la misma zona del sur profundo de Veracruz, aunque se desconocen los motivos y circunstancias.
En el municipio de Zaragoza se detuvo durante el mes de marzo a Carlos Manuel Pacheco Loera (a) “El burrito”, como presunto involucrado en el caso de la fosa en Cocuital, población cercana a la Planta de Sal donde ocurrió el estallido cuyas primeras víctimas mortales han aparecido el miércoles dieciséis de septiembre.
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El censo 2020 del INEGI registró 30 mil 669 habitantes de Jáltipan, entre hombres y mujeres.
Durante los primeros años de la década de los 50s y el inicio de la década de los 90s del siglo pasado, operó en este municipio la Azufrera Panamericana Sociedad Anónima (APSA).
Junto a otras empresas como Compañía Exploradora del Istmo (CEDI), también azufrera y ubicada en Texistepec, así como Leche Industrializada CONASUPO (LICONSA) en Acayucan, APSA marcó el esplendor económico de una región ubicada a 40/60 kilómetros de Coatzacoalcos, durante la segunda parte del siglo XX.
La explotación industrial del azufre llegó a esta región antes del desarrollo petroquímico que convirtió a Coatzacoalcos en la capital económica del sur veracruzano, a partir de inversiones de PEMEX desde fines de la década de los años 60s, así como durante los 70s y 80s, cuando se fueron creando uno tras otro los Complejos Pajaritos, Cangrejera y Morelos.
Originalmente APSA fue una compañía de capital privado de origen estadounidense; propiedad de la empresa Pan American Sulphur Corporation.
Posteriormente fue adquirida por el gobierno mexicano y se convirtió -a partir de la década de los 60s- en una empresa paraestatal.
Así, APSA se sumó a las empresas ya referidas que desde Petróleos Mexicanos, la CONASUPO y otras áreas del gobierno federal, formaron parte del modelo económico estatista, implementado entre el gobierno del general Lázaro Cárdenas (expropiación del petróleo en 1938), hasta 1982, cuando concluyó el desastroso sexenio del presidente José López Portillo.
Entre 1954 y 1970 se vivió la etapa del llamado Desarrollo Estabilizador, con el milagro mexicano…
Fue un periodo donde el Producto Interno Bruto alcanzó el 6 % y 7 %, con baja inflación y estabilidad cambiaria.
Transcurrió durante los sexenios de Adolfo Ruiz Cortinez (1952-1958), Adolfo López Mateos (1958-1964), y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).
A partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), se dio continuidad al modelo económico neoliberal -iniciado en el sexenio 1982-1988 del presidente Miguel de la Madrid- que vendió todo lo que pudo y apostó a un libre mercado extremo, sin inversión pública -o con la mínima- en sectores productivos.
Empresas estatales como APSA, CEDI, LICONSA, desaparecieron, lo que generó el cierre de miles de empleos en el sur de Veracruz, así como una diáspora de mano de obra hacia el norte de México y Estados Unidos, cuyas graves consecuencias socioeconómicas, sociopolíticas y socioculturales se reflejan hoy en día…
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Del Jáltipan del paraíso azufrero se pasó al Jáltipan de la fosa clandestina en Cocuital.
El estallido en el pozo de salmuera y diésel responde a la irresponsabilidad empresarial que ha cobrado vidas a lo largo de la historia industrial en la región, tanto en instalaciones de PEMEX en Coatzacoalcos, Minatitlan, Ixhuatlán del Sureste, entre otros lugares, así como en empresas privadas como PMV y sus fallas mortales en Clorados III (abril del 2016) y en Jaltipan de Morelos el pasado catorce de septiembre.
CONTINUARÁ |
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