MORENA no deja de ser nota en México y en Veracruz.
Cuando no es por alguno de los muchos escándalos que envuelven a ese instituto político, cometidos por su militancia o funcionarios relacionados con huachicol, narcotráfico, corrupción, ahora en nuestra entidad lo es por el fallecimiento del diputado federal Zenyazen Escobar García en extrañas circunstancias, que dejan más dudas que certezas.
¿Quin jalo el gatillo de la pistola que el exsecretario de educación tenía entre sus piernas, bien colocada, cuando fue localizado su cuerpo en la comunidad La Gloria, en el municipio de Puente Nacional, la mañana del viernes 4?
La lógica criminal me hace increíble la historia que desde los intestinos de MORENA quieren sembrar, para que veamos su muerte como un suicidio, que no encaja porque: a) Sus familiares y amigos sabían que el maestro no era zurdo, b) el tiro lo tiene por el oído de ese lado de su cabeza c) y mucho menos cuando consultando con un amigo empapado de estos casos, me confirma que es totalmente imposible que después de haberse disparado, haya podido colocar la pistola en medio de sus piernas, siendo que ésta debió haberse caído en ese mismo lado, es decir por el asiento o piso del conductor.
No. ¡Es imposible esta hipótesis! Allá y la fiscalía si al final deciden darla como válida porque, en consecuencia, sería para cerrar la indagatoria y no escarbar en otros hilos donde Zenyazen se meneaba, y que no le convienen que se conozcan varios funcionarios y dirigentes de MORENA.
Hay que recordar lo acontecido al yate “squalo”, incendiado en el mes de mayo de este año en la Riviera veracruzana de Boca del Río-Alvarado, donde salieron cuatro mujeres lastimadas, mientras el diputado federal salió apresurado a decir que su presencia allí era circunstancial, y negó una y otra vez la propiedad del mismo, aunque medio mundo afirmaba lo contrario.
¿No habría sido ese hecho un aviso cifrado para el legislador morenista. Un primer mensaje o anuncio?
Y es que anda tan picado el mar, levantando olas desde Tijuana hasta Chetumal, y desde Matamoros hasta Tuxtla Gutiérrez, que ya no sabe uno por donde saltara mañana la liebre, que este suicidio o crimen de Zenyazen arrima más el morbo para el partido en el poder, cuyos dirigentes nacionales y la propia presidenta de México hace malabares para desde las mañaneras justificarlos.
Lo más sensato, prudente y por salud política del régimen -que dicho sea de paso ya no ve lo duro sino lo tupido con tanto escándalo de sus militantes-funcionarios-, sería hurgar hasta las últimas consecuencias en este -fallecimiento-, y de esa forma ir saneando la vida pública de este gobierno. |
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