| Revela investigadora como la contaminación del río Atoyac ha transformado la vida cotidiana y la relación de las comunidades con su territorio. | ||||||
| Como parte de su proyecto de posgrado, la investigadora trabajó con integrantes de Defensores Ambientales Atoyac Veracruz AC, organización que durante más de diez años ha exigido el cumplimiento de las normas ambientales y la protección de los recursos hídricos de la región. | ||||||
| Domingo 25 de Octubre de 2026 | ||||||
| Por: REDACCION GOBERNANTES | ||||||
Mara Patricia Espinoza Hernández, egresada de la Maestría en Estudios Transdisciplinarios para la Sostenibilidad de la Universidad Veracruzana (UV), investigó cómo la contaminación del río Atoyac ha transformado la vida cotidiana y la relación de las comunidades con su territorio. Como parte de su proyecto de posgrado, la investigadora trabajó con integrantes de Defensores Ambientales Atoyac Veracruz AC, organización que durante más de diez años ha exigido el cumplimiento de las normas ambientales y la protección de los recursos hídricos de la región. El trabajo surgió de su acercamiento a Potrero Nuevo, localidad del municipio de Atoyac, donde conoció los reclamos de la población por las actividades industriales y sus posibles efectos sobre el río. En 2025 decidió incorporar estas experiencias a su investigación académica. Durante su trabajo de campo, Espinoza Hernández identificó la relación entre la industria cañera, la economía y los problemas ambientales de las comunidades. La producción de caña de azúcar forma parte de la identidad y el sustento de varias generaciones de familias de la región, pero habitantes también han denunciado afectaciones relacionadas con las actividades industriales. Entre los señalamientos documentados se encuentran los dirigidos contra la alcoholera Zapopan, instalada en Atoyac en 2012, a la que pobladores responsabilizan de descargas de aguas residuales en canales de riego y fuentes de agua utilizadas por las comunidades. La investigadora explicó que los habitantes no necesariamente buscan el cierre de las empresas, sino que cumplan las disposiciones ambientales para evitar afectaciones a los recursos naturales. “Los habitantes no necesariamente buscan el cierre de la industria, sino que opere conforme a las disposiciones ambientales y deje de comprometer sus recursos hídricos”. La problemática, señaló, no se limita a Potrero Nuevo, pues el río atraviesa otros municipios y recibe los efectos de diferentes actividades productivas. Uno de los objetivos de la investigación fue recuperar la memoria de los integrantes de Defensores Ambientales Atoyac Veracruz, quienes han sostenido acciones para exigir controles a la contaminación y proteger el territorio. Espinoza Hernández documentó sus testimonios, experiencias, dificultades y logros, con la intención de que su trabajo sea conocido por otras comunidades y organizaciones. La egresada explicó que la memoria colectiva permite comprender cómo las comunidades han enfrentado los problemas ambientales y cómo estas experiencias pueden servir para fortalecer futuras acciones de defensa del territorio. También consideró necesario difundir las historias de los defensores mientras continúan activos, sin esperar a que ocurra alguna tragedia para reconocer su trabajo. Como parte de su propuesta, planteó elaborar materiales de divulgación, como documentos digitales y revistas independientes, que puedan circular en escuelas y comunidades. La investigación también incluyó herramientas para que los propios habitantes puedan participar en la vigilancia ambiental del río. Con apoyo del Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara, Espinoza Hernández adquirió conocimientos sobre el monitoreo de la calidad del agua mediante insectos acuáticos. Esta técnica utiliza la presencia de determinados organismos como indicadores de las condiciones ambientales de los cuerpos de agua y permite identificar cambios en los ecosistemas. Posteriormente, la egresada impartió un taller a integrantes de Defensores Ambientales Atoyac Veracruz para compartir estos conocimientos y contribuir a que desarrollen capacidades de monitoreo comunitario. “El trabajo académico debe establecer un diálogo con las necesidades de las comunidades y traducir la información científica en alternativas útiles para enfrentar problemas concretos”. Para Mara Patricia Espinoza Hernández, la protección del río Atoyac está directamente relacionada con los derechos humanos, la salud y las condiciones de vida de las personas que dependen de sus aguas. “La defensa del río Atoyac no se limita a la protección de los ecosistemas, sino que implica salvaguardar los derechos humanos, la salud y el futuro de las comunidades que dependen de él”, aseguró. La investigadora reconoció el acompañamiento académico de Maritza Rivera Landa, Rosario Pineda, Luis Manuel Martínez y Francia Rodríguez, así como la colaboración de Manuel Canalizo, presidente de Defensores Ambientales Atoyac Veracruz. Por último, llamó a la sociedad a involucrarse en la protección ambiental y acompañar a quienes llevan años denunciando la contaminación. “No debemos dejar solos a quienes velan por nuestro futuro; el agua, la salud y las condiciones de vida dependen de la conservación de los ecosistemas”, concluyó. |
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