| El pescado en lata que muchos subestiman: es rico en omega 3, ayuda a cuidar el corazón y cuesta menos que otros alimentos. | ||||||
| Aportan ácidos grasos EPA y DHA que reducen triglicéridos y la presión arterial, según las pautas de consumo que sugieren dos porciones semanales de pescado. | ||||||
| Jueves 22 de Octubre de 2026 | ||||||
| Por: El Heraldo de México | ||||||
Especialistas en salud cardiovascular recomiendan incorporar este alimento en la dieta habitual debido a su elevado contenido de ácidos grasos omega 3, proteÃnas y minerales clave. Su disponibilidad constante en el mercado y su larga vida útil lo convierten en una opción práctica para el consumo cotidiano. Los ácidos omega 3 y el impacto protector en el sistema cardiovascular El principal beneficio del consumo de sardinas radica en los ácidos grasos omega 3, fundamentalmente el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Estas sustancias cumplen un rol determinante en la protección del corazón y de los vasos sanguÃneos. La ingesta regular de esta variedad marina contribuye a disminuir los niveles de triglicéridos altos, reducir de forma leve la presión arterial y mitigar los procesos inflamatorios en el organismo. Además del aporte lipÃdico, las sardinas consumidas con sus espinas blandas proporcionan una fuente significativa de calcio y vitamina D, la cual regula la absorción de este mineral en el cuerpo. También contienen vitamina B12, indispensable para el funcionamiento del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos, asà como proteÃnas de alta calidad que favorecen la masa muscular y la saciedad. A diferencia de peces depredadores de gran tamaño como el pez espada o el atún, las sardinas acumulan niveles considerablemente menores de mercurio. Criterios de elección en la lata y frecuencia de consumo aconsejada Para maximizar los beneficios sobre el organismo, resulta imprescindible revisar las etiquetas y controlar la cantidad de sodio en los productos enlatados. El exceso de sal en algunas presentaciones comerciales puede ser perjudicial para personas con hipertensión o restricciones médicas. En este sentido, las versiones conservadas en agua o en aceite de oliva son las alternativas más aconsejables frente a aquellas preparadas en salsas procesadas. La Asociación Americana del Corazón sugiere consumir al menos dos porciones semanales de pescado graso, equivalentes a unos 85 gramos por porción de producto preparado. Incorporar sardinas en ensaladas, sobre pan integral o acompañadas de verduras permite cumplir con estas pautas de manera sencilla sin depender de la preparación de pescado fresco. No obstante, los especialistas remarcan que el alimento debe formar parte de un patrón de vida saludable, ya que por sà solo no compensa hábitos como el tabaquismo o el sedentarismo. |
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