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XALAPA.- Para el vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, la circulación de tractocamiones con doble remolque representa un factor de riesgo que debe ser regulado para prevenir accidentes en carreteras, mientras que la rapiña de mercancías tras los percances constituye una muestra de degradación social y pérdida de sensibilidad humana. En ese tenor, al pronunciarse sobre los constantes accidentes registrados en la autopista 150D Puebla-Veracruz, el representante de la Iglesia católica señaló que el problema debe abordarse desde diferentes perspectivas, tanto en materia de regulación del transporte de carga como en seguridad carretera y prevención de conductas delictivas. Refirió que el uso de unidades con doble remolque, técnicamente conocidas como tractocamiones doblemente articulados, requiere una revisión de las condiciones bajo las cuales operan, debido a que el peso de la carga y la complejidad de las maniobras pueden aumentar los riesgos durante su circulación. Enríquez Báez señaló que un tractocamión, por sus dimensiones y peso, está expuesto a sufrir averías o verse involucrado en accidentes; por ello, cuando transporta una carga mayor mediante dos remolques, las condiciones de conducción y maniobra pueden incrementar la posibilidad de un siniestro. “Creemos que eso debería de ser regulado de modo que, desde el modo como se establece el transporte, se evite o reduzca el número de incidentes”, refirió. El sacerdote también se refirió a las condiciones de seguridad en las carreteras y reconoció que se ha incrementado la vigilancia de la Guardia Nacional. Sin embargo, consideró necesario reforzar las acciones preventivas en los tramos donde los accidentes son recurrentes y donde, además, se registra el saqueo de mercancías tras los accidentes carreteros. Con relación a la rapiña, el vocero diocesano sostuvo que esta práctica representa una grave pérdida de valores, especialmente cuando las personas aprovechan que los ocupantes de un vehículo están lesionados o incluso han perdido la vida para sustraer los productos transportados. “Se pierde ahí la solidaridad humana, se pierde la humanización que deberíamos de tener, la sensibilidad, y cuando la sociedad rompe con una cuestión de humanidad es cuando la ley se debe de aplicar”, advirtió. El sacerdote católico reconoció que se han endurecido las sanciones contra quienes participan en estos actos y señaló que, de acuerdo con el Código Penal del Estado, las penas pueden alcanzar hasta 10 años de prisión. No obstante, consideró que la respuesta no debe limitarse al castigo, sino que también es necesario prevenir estas conductas mediante acciones que promuevan el respeto a la vida, la solidaridad y la convivencia social. Por último, lamentó que estos hechos ocurran incluso en comunidades que se identifican con valores cristianos, pues consideró que el saqueo de mercancías en medio de una tragedia evidencia un deterioro del sentido comunitario. “No se puede seguir permitiendo esta práctica que desdice de los valores de una nación, de una comunidad; no es posible que al lado donde existen comunidades que se dicen cristianas esté sucediendo este problema, que habla de una descomposición comunitaria”, concluyó.
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