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XALAPA.- Vaya caso, pese a los trabajos de limpieza atribuidos a Petróleos Mexicanos (Pemex) a una semana del derrame de hidrocarburo registrado en el arroyo Tlahuanapa, cerca de la localidad de Morgadal Arenal, en Papantla, los pobladores han expresado su preocupación por las posibles repercusiones en los cuerpos de agua de la región. El incidente ocurrió el pasado 4 de octubre y, de acuerdo con reportes difundidos en la zona, habrÃa sido ocasionado por la presunta ruptura de un oleoducto. Sin embargo, aún se requiere determinar el alcance de la contaminación y las condiciones en que se encuentran los recursos naturales afectados. Uno de los principales puntos de preocupación es la conexión del arroyo Tlahuanapa con el rÃo Remolino, fuente de abastecimiento de agua para el municipio de Papantla. Esta relación hidrológica mantiene la atención sobre la posibilidad de que los residuos de hidrocarburo puedan desplazarse hacia otros tramos de la corriente, aunque serÃa necesario contar con evaluaciones técnicas para establecer si existe contaminación en el afluente. De acuerdo con los pobladores, el agua del arroyo también se utiliza para actividades agrÃcolas y para abastecer al ganado. Por lo anterior, consideraron importante conocer si el derrame representa algún riesgo para estos usos y si las labores de limpieza han sido suficientes para evitar que los residuos permanezcan en el entorno. La preocupación se centra, particularmente, en la calidad del agua y en la necesidad de determinar si existen sustancias contaminantes en los puntos donde la corriente podrÃa tener contacto con otros cuerpos de agua. Hasta contar con resultados de muestreos y análisis, no es posible establecer con precisión la magnitud de las posibles consecuencias. El caso fue retomado en el contexto de la Jornada Continental contra el Fracking, conmemorada el 10 de octubre. En esta fecha, activistas y defensores ambientales llamaron la atención sobre los riesgos asociados a la explotación de hidrocarburos y la necesidad de prevenir incidentes que puedan comprometer los ecosistemas y los recursos de las comunidades. Bajo la consigna de que el fracking es un depredador ambiental, quienes cuestionan esta práctica plantearon la importancia de fortalecer la vigilancia de la infraestructura petrolera y garantizar que los incidentes de contaminación sean atendidos con medidas que permitan conocer su alcance real. En ese sentido, advirtieron que en el caso de Morgadal Arenal, el seguimiento resulta relevante por la cercanÃa de las comunidades con el arroyo y por su conexión con el rÃo Remolino. La prioridad es esclarecer si el hidrocarburo alcanzó otros puntos de la corriente y si existe algún riesgo para el abastecimiento de agua en Papantla. Aunque se han reportado trabajos de limpieza, la permanencia de la preocupación entre los habitantes hace necesario conocer los resultados de las acciones realizadas, asà como las evaluaciones sobre la calidad del agua y las condiciones del área donde ocurrió el derrame.
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