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XALAPA.- Comerciantes de pescado fresco que llevan varios años enfrentando una caída constante en la demanda en el mercado de pescadería, establecido a orillas del río Coatzacoalcos, lamentaron que las ventas continúan en niveles bajos y sin señales de recuperación. Delfina Pérez Chiñas, comerciante con más de dos décadas en el negocio, explicó que la situación se ha mantenido crítica y que el derrame registrado en marzo pasado agravó aún más el panorama para quienes dependen de la actividad pesquera. “La venta está un poquito baja como siempre… ya no levanta, no puede levantar desde hace muchos años”, aseguró Pérez Chiñas, quien atiende diariamente su puesto en el mercado. Señaló que el derrame afectó “muchísimo” a los pescadores y comerciantes, y aunque hubo un ligero repunte durante Semana Santa, las ventas volvieron a caer de inmediato. La comerciante explicó que, ante la baja disponibilidad de producto local, gran parte del pescado que se ofrece actualmente proviene de otras regiones. La mojarra llega desde Chiapas, mientras que especies como la lisa y el cazón provienen de Campeche. Solo algunos pescados vivos, como el robalo y el pargo, llegan directamente de la costa de Coatzacoalcos, aunque su disponibilidad es irregular y depende de la temporada. Todo el producto se pesca en alta mar. “El pargo moreno y el pargo prieto tienen mucha demanda, pero hay veces que no hay, está escaso”, aseguró. La comerciante explicó que estas especies se capturan en zonas como Pedregal, donde hay formaciones rocosas que favorecen su presencia. Sin embargo, la temporada del robalo ya concluyó en septiembre, lo que reduce aún más la oferta local. Pese a esta situación, dijo que los comerciantes mantienen precios accesibles para atraer a la clientela. La caída en ventas afecta directamente a familias que dependen de la pesca y del comercio minorista, quienes han tenido que adaptarse a la escasez, a la fluctuación de precios y a la llegada de producto foráneo para mantener sus puestos abiertos. La falta de recuperación tras el derrame evidencia la vulnerabilidad del sector y la necesidad de acciones que permitan estabilizar la actividad pesquera en la región. Mientras tanto, comerciantes como Pérez Chiña continúan ofreciendo pescado fresco y accesible, confiando en que la población local responda al llamado y contribuya a sostener una actividad que forma parte de la identidad económica y cultural de Coatzacoalcos.
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