|
|
Foto:
.
|
XALAPA.- En municipios de la zona centro del estado, como Puente Nacional y La Antigua, la sequía afectó no solo las parcelas de maíz, sino también cultivos de papaya, limón, pipián y mango, además de reducir las condiciones para alimentar al ganado. Productores de comunidades como Potrerillo, El Cuajilote, Coyolar y San José Chipila señalaron que la escasez de agua impidió que varias cosechas alcanzaran su desarrollo, mientras que otros productos, aun cuando lograron producirse, terminaron desperdiciados por la falta de compradores. Manuel Hernández Almanza, comisariado ejidal de Potrerillo, explicó que las plantas de maíz comenzaron a secarse antes de completar su ciclo, por lo que prácticamente consideran perdida la cosecha que tenían previsto levantar en diciembre. “Estamos mirando nuestras milpas cómo están. No nos llovió y estamos tristes porque es nuestra fuente de trabajo y para el sostén de nuestras familias”, lamentó. El productor explicó que aun cuando se registraran lluvias en los próximos días, las condiciones en que se encuentran actualmente las plantas impedirían recuperar la producción. La afectación también alcanzó a campesinos que habían optado por diversificar sus cultivos ante los bajos precios del maíz. Pascual López Guevara, delegado fitosanitario del Distrito La Antigua y Puente Nacional, señaló que las condiciones de sequía dañaron plantaciones de papaya, limón y pipián, además de generar problemas en los potreros destinados a la alimentación del ganado. “Los papayos se están quedando sin hojas, el limón está aguado, sin calidad”, sostuvo. En el caso del mango, refirió que el problema no fue únicamente la producción, sino también la comercialización, pues parte de la fruta que logró desarrollarse no encontró compradores y terminó cayendo y echándose a perder en los propios campos. En El Cuajilote, Raquel Vázquez Pérez afirmó que su familia había invertido recursos para obtener ingresos de sus cultivos y de la producción de mango, pero finalmente no pudo recuperar lo destinado a las labores del campo. “Se dieron y ya ve, no hubo compra. Ahí se cayeron, ahí se echaron a perder. Nosotros no cosechamos ni una tara”, refirió. Las pérdidas representan un doble golpe para los productores, pues además de quedarse sin ingresos deberán reunir nuevamente dinero para comprar semillas, fertilizantes y pagar la preparación de las parcelas para el siguiente ciclo agrícola. Heriberto Vallejo García, productor de Potrerillo, calculó en alrededor de 30 mil pesos la inversión realizada en una superficie de una hectárea y cuarto, recursos que prácticamente considera perdidos debido a las condiciones de la parcela. Los productores señalaron que el impacto alcanza a por lo menos una decena de comunidades, aunque todavía no existe un recuento definitivo de las hectáreas y cultivos afectados. Por lo anterior, López Guevara consideró necesario realizar un diagnóstico para determinar la magnitud de las pérdidas, tomando en cuenta no solamente las superficies de maíz, sino también las plantaciones de papaya, limón, pipián y mango, así como las áreas utilizadas para el pastoreo. Ante este panorama, los campesinos solicitaron la intervención de los gobiernos federal, estatal y municipal para establecer mecanismos de apoyo que permitan a las familias afectadas hacer frente a las pérdidas y comenzar nuevamente sus actividades productivas. También plantearon la necesidad de fortalecer los programas destinados al campo mediante seguros agrícolas, créditos, mecanización y acceso a herramientas tecnológicas que permitan reducir los costos de producción y enfrentar de mejor manera los periodos de sequía. Advirtieron que el problema continuará después de esta temporada, pues ahora tendrán que conseguir recursos para volver a sembrar, adquirir insumos y recuperar sus parcelas, mientras sus principales fuentes de ingreso quedaron afectadas por la falta de lluvias.
|