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Xalapa, Ver.- Decenas de estudiantes de la Universidad Veracruzana de la región Córdoba–Orizaba denunciaron que han sido víctimas de llamadas de extorsión a través de un esquema de intimidación que presuntamente aprovecha vulnerabilidades tecnológicas. Los agraviados han documentado una serie de denuncias por extorsión telefónica que exhiben un patrón en el que los agresores ya cuentan con información personal detallada de los estudiantes antes de establecer contacto. Los reportes incluyen nombre completo, dirección, carrera, tutor, universidad e incluso fotografías de credenciales. Los universitarios han advertido que la coincidencia en el modus operandi y en el tipo de información filtrada apunta a una posible fuga de datos personales, aunque hasta ahora ninguna institución ha emitido un posicionamiento oficial. Los testimonios recopilados muestran que los jóvenes reciben llamadas de números irregulares donde los interlocutores se identifican como policías, personal de la Secretaría de Seguridad Pública o funcionarios de la Fiscalía. El gancho es siempre el mismo, que es un supuesto reporte relacionado con su número, ya sea por una denuncia inexistente o porque “una persona detenida lo proporcionó”. Luego de la llamada inicial, los extorsionadores enlazan a las víctimas a videollamadas donde aparece un sujeto con chaleco institucional aparentemente falso. Desde ahí, los amenazan, aseguran tenerlos ubicados y los presionan para acudir a un punto de reunión con una supuesta “licenciada de la Fiscalía”. En varios casos, los agresores clonaron cuentas de WhatsApp, simularon intervención del teléfono y enviaron fotografías de credenciales universitarias a familiares. Los jóvenes han comenzado a subir en redes sociales mensajes públicos que incluyen advertencias como: “Intervinieron mi celular y podían ver qué escribía”, “Me dijeron mi dirección y la de mi mamá”, “A mi mamá le mandaron una foto de mi credencial”, “Me estaban citando en un lugar para encontrarme con una supuesta licenciada”. De igual forma, los estudiantes han compartido listas de números telefónicos desde los cuales se han realizado los intentos de extorsión, acompañadas de alertas para no contestar ni abrir enlaces. Una joven estudiante identificada como Olivia cuestionó el que los extorsionadores tengan los datos y hasta detalles familiares de algunos de los estudiantes que han sido interceptados digitalmente: “Es preocupante, no sabemos de dónde está saliendo la información y cómo la han obtenido los delincuentes para amenazar de esta manera”, sostuvo. El fenómeno ya alcanzó carácter regional: los reportes provienen de planteles en Córdoba, Orizaba y municipios cercanos. Mientras tanto, en redes un grupo de estudiantes comenzó a difundir este fenómeno y ha exhortado a sus compañeros a no contestar números desconocidos, no proporcionar datos, no acudir a citas y no escanear códigos QR, además de reportar cualquier incidente a las autoridades competentes. La denuncia de los universitarios revela un problema mayor en el que los extorsionadores no improvisan y operan con información precisa.
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